Derecho Civil, Jurídico 


Negligencia médica ¿Cómo demandar? (II)

Tras la primera entrega de esta serie de artículos jurídicos que tratan sobre supuestos de negligencia médica, en la cual introducíamos los conceptos médico-legales básicos para poder comprender mejor este tipo de procedimientos, esta segunda entrega dará un repaso a los 2 tipos de negligencia médica que diferencia la doctrina jurisprudencial con sus especialidades y requisitos.

Frente a la negligencia médica en intervención curativa o asistencial “locatio operarum” (de medios), nos encontramos con el supuesto de negligencia médica de intervención satisfactiva “locatio operis” (estética – de mejora – voluntaria – de resultado,etc.).

Pero, ¿Qué la diferencia la satisfactiva de la curativa o asistencial?

La doctrina jurisprudencial del Tribunal Supremo ha identificado medicina satisfactiva, a aquellos supuestos en los que el paciente (cliente), acude a la clínica o centro médico para ser intervenidos de manera voluntaria.  No por dolor ni molestia grave, sino para mejorar cualquier aspecto de su fisionomía.

Los supuestos más típicos que atienden a esta clasificación, podrían ser:  Vasectomía [STS de 25 de abril de 1994 – RJ 1994,3073], tratamiento dental [STS  de 28 de junio de1999 – RJ 1999, 4894], protusión del maxilar superior [STS de 11 de diciembre de 2001 – RJ 2002, 2711], y la mejora del aspecto físico – estético de los senos o análogos (rinoplastía estética, liposupción,etc.) [STS de 22 de julio de 2003 – RJ 2003, 5291].

El T. Supremo, en numerosas sentencias ha determinado la naturaleza jurídica del contrato de cirugía estética, siendo el más habitual de los supuestos de medicina satisfactiva; y dice que: “este tipo de contrato participa en gran medida de la naturaleza del contrato de obra”, que “en el mismo hay una aproximación al régimen jurídico del arrendamiento de obra” o que “se trata de una figura intermedia entre éste y el arrendamiento de servicios”.

Sabemos que para el pleno cumplimiento del contrato de obra la producción del resultado prometido es la obligación principal de la contra parte [acción de incumplimiento con indemnización de daños y perjuicios del art. 1224 CC.].

Sin embargo, la incidencia que en estos contratos tiene la obtención de un concreto resultado no es automática.

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Según el TS [STS de 21 de octubre de 2005], el aseguramiento del resultado deberá acreditarse en cada caso sin que quepa deducirlo del simple hecho de ser un caso de cirugía estética, y que, en cualquier caso, habrá de valorarse la existencia de los elementos de causalidad y culpabilidad.

De toda una serie de sentencias, el TS crea una doctrina por la cual entiende que existe una doble obligación del médico, de medios (propia de la curativa) y de resultados. En este tipo de contratos, una parte (el paciente-cliente), se obliga a pagar unos honorarios a la otra (el médico) por la realización de una obra; la responsabilidad por incumplimiento o cumplimiento defectuoso se produce en la obligación del resultado en el momento en que no se ha producido éste o ha sido defectuoso.

Pero el Tribunal Supremo, reconoce que en medicina es casi imposible garantizar un resultado, por lo que la responsabilidad del profesional médico es de medios, y como tal no puede garantizar un resultado concreto. Su obligación es poner a disposición del paciente los medios adecuados comprometiéndose no solo a cumplimentar las técnicas previstas para la patología en cuestión, con arreglo a la ciencia médica adecuada con una buena praxis, sino a aplicar estas técnicas con el cuidado y precisión exigible de acuerdo con las circunstancias y los riesgos inherentes a cada intervención (teniendo en cuenta que cada individuo podría tener reacciones distintas).

La justificación se basa, según el TS [29 de junio de 2007 -RJ 2007, 3871, y  STS 12 de marzo de 2008] en que “los médicos actúan sobre personas, con o sin alteraciones de la salud, y la intervención médica está sujeta, como todas, al componente aleatorio propio de la misma, por lo que los riesgos o complicaciones que se pueden derivar de las distintas técnicas de cirugía utilizadas son similares en todos los casos y el fracaso de la intervención puede no estar tanto en una mala praxis cuanto en las simples alteraciones biológicas.

Lo contrario sería prescindir de la idea subjetiva de culpa, propia de nuestro sistema, para poner a su cargo una responsabilidad de naturaleza objetiva derivada del simple resultado (como la de accidentes de circulación de vehículos de motor ex art. 1 LRCSCVM) alcanzado en la realización del acto médico, al margen de cualquier otra valoración sobre culpabilidad y relación de causalidad y de la prueba de una actuación médica ajustada a lex artis, cuando está reconocido científicamente que la seguridad de un resultado no es posible, pues no todos los individuos reaccionan de igual manera ante los tratamientos de que dispone la medicina actual”.

 

Medicina curativa (vs) satisfactiva y obligación de medios-resultados.

La doctrina jurisprudencial del TS [STS 12 de marzo de 2008] reconoce que el conflicto entre obligación de medios y obligación de resultados no se resuelve con respuestas absolutas dado que según los casos y las circunstancias concurrentes, caben ciertos matices y existe la necesidad de moderar las consecuencias.

Las singularidades y particularidades de cada supuesto de medicina, tanto voluntaria como satisfactiva, no comportan por sí la garantía del resultado perseguido, por lo que solo se tomará en consideración la existencia de un aseguramiento del resultado por el médico al paciente cuando resulte de la narración fáctica de hechos (probados).

Por tanto, según cada supuesto, influirá en mayor o menor medida la determinación de la regla aplicable y de la responsabilidad del médico consiguiente.

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La imputación de la responsabilidad y la carga de la prueba.

En cuanto a la carga de la prueba en lo que se refiere a la imputación de la responsabilidad, la doctrina jurisprudencial del Tribunal Supremo cambia el criterio que llevaba manteniendo y perfilando en sus sentencias de desde 1994 hasta 2007 [25 de abril de 1994 [RJ 1994, 3973], 11 de febrero de 1997 [RJ 1997, 940], 7 de abril de 2004], 21 de octubre de 2005, 4 de octubre de 2006 y 23 de mayo de 2007];  así, en su STS de 20 de noviembre de 2009 [RJ 2010, 138] llega a 2 conclusiones básicas muy esclarecedoras:

 

1º.- En el ámbito de la responsabilidad del profesional médico debe descartarse la responsabilidad objetiva y una aplicación sistemática de la técnica de la inversión de la carga de la prueba, desaparecida de la actualidad de la Ley de Enjuiciamiento Civil, salvo para supuestos debidamente tasados [ver art. 217.5 LEC].El criterio de imputación del art. 1902 CC. se funda en la culpabilidad y exige del paciente la demostración de la relación o nexo de causalidad y la de la culpa en el sentido de que ha de quedar plenamente acreditado en el proceso que el acto médico o quirúrgico enjuiciado fue realizado con infracción o no-sujeción a las técnicas médicas o científicas exigibles para el mismo [también STS 24 de noviembre de 2005[RJ 2006, 111 y 10 de junio de 2008 [RJ 2008, 4246].

2º.- El daño médico desproporcionado, que es aquel no previsto ni explicable en la esfera de la actuación profesional médico – sanitaria [STS 23 de mayo – RJ 2007, 4667] y 2 de noviembre de 2007 – RJ 2007, 8254]. En estos casos, en virtud del principio de facilidad y proximidad probatoria, el profesional médico puede estar obligado a probar las circunstancias en que el daño se produjo si se presenta en la esfera de su actuación profesional y no es de los que habitualmente se originan sino por razón de una conducta negligente, cuyo enjuiciamiento debe realizarse teniendo en cuenta, como máxima de experiencia, la necesidad de dar una explicación que recae sobre el que causa el daño no previsto ni explicable, de modo que la ausencia u omisión de la misma puede determinar la imputación [STS de 23 de mayo de 2007, 8 de noviembre de 2007 y 23 de octubre de 2008 – RJ 2008, 5789].

Por lo tanto, a la hora de defender nuestro paciente-cliente, debemos estudiar en cada caso qué tipo de estrategia procesal vamos a aplicar, teniendo en cuenta los medios de prueba con los que contamos y tomando en consideración:

  • Si se trata de un supuesto de intervención curativa-asistencial o satisfactiva-voluntaria.
  • El grado de daño efectivamente producido, secuelas, valoración económica (libre) razonada y razonable en su caso (los supuesto mala praxis médica no están sujetos al Baremo de indemnizaciones por accidentes de tráfico).
  • La causalidad entre la intervención del médico-facultativo y la responsabilidad imputable al mismo.
Acude siempre a profesionales especializados en litigación.

Acude siempre a profesionales especializados en litigación.

 

IMPORTANTE: Plazo de prescripción para reclamar.

También es importante llevar el control del plazo de prescripción de la acción para reclamar. Ya que si es una acción contractual (propia de intervenciones satisfactivas-voluntarias-cirugía estética) el plazo que otorga el art. 1964 CC. es de 5 años [sólo en su nueva redacción, si el contrato se hubiera celebrado en momento anterior su reforma por la ley 42/2015 de 5 de octubre el plazo sería de 15 años], sin embargo si fuese una acción extracontractual (propia de intervenciones asistenciales- curativas), el plazo sería de 1 año en virtud del art. 1968.2º en relación con el art. 1902 CC.
Vía| CENDOJ, Noticias Jurídicas.
Imagen| www.lariostreslegal.com

En QAH| Negligencia médica, ¿Cómo demandar? (I)

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