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¿Necesitamos más reformas laborales?

dudas-en-reforma-laboral (1)En las últimas semanas, el gobierno y diversos expertos insisten en la necesidad de reformar, retocar, complementar o ajustar la reforma laboral (o, mejor dicho, las continuas reformas laborales). No comparto la mayoría de las opiniones expresadas ante una cuestión que, sin duda, requiere un análisis más profundo que lo estrictamente legal.

Vivo a diario muchas situaciones de conflicto o cambio laboral en las que se plantean las acciones y estrategias desde diversos puntos de vista. Así, un expediente de regulación de empleo a partir de determinado tamaño no es abordado sin la confluencia de especialistas en varias áreas: económico-financiero, jurídico, comunicación, recursos humanos, autoridades públicas, etc. Estos planteamientos multidisciplinares son los correctos. Sin embargo, me llama poderosamente la atención como la consideración sobre la necesidad de crear una nueva norma o reformar la existente siempre pasa por una única visión: la legal. No puedo compartir esta visión legal estrecha y menos en asunto tan transcendental y transversal para toda la sociedad como la norma laboral que rige nuestro país.  

Nuestra norma laboral requería un cambio profundo que la situará en el siglo XXI. Este aspecto era común acuerdo en todos los interlocutores. La diferencia se encontraba en el grado. Siempre me posicione y continuo en la necesidad de una reforma completa y total, diferente al mero parche legislativo que aclara parte de un concepto, pero oscurece otra parte o genera una duda antes no existente en el concepto. Era y sigue siendo necesario despedir (expresión muy al caso) con honores y agradecimiento por sus servicios prestados al actual Estatuto de los Trabajadores y construir una norma ex novo. 

A día de hoy, los planteamientos doctrinales giran sobre a si la reforma de 2012 debe ser retocada o si merece un mayor período de gracia para que despliegue todos sus efectos. Es un debate interesante, pero ciertamente repetido en el aniversario de cada reforma o cuando algún medio decide promocionar un asunto. No oculto que considero son debates tan estériles como carentes de futuro que sólo alimentan opiniones doctrinales.

Estamos finalizando 2014 y todavía atravesando la mayor crisis que ha afectado a nuestro país y entorno en décadas, considero más resolutivo, aunque no sea de interés para la doctrina o los teóricos, el sustrato y posicionamiento de cada interviniente en esta materia, es decir, de todos nosotros. Y no se trata de cuestión baladí ya que la posición de todos ha variado dramáticamente desde la entrada en vigor de la reforma laboral de 2012.

En febrero de 2012, el gobierno presentaba a través de su ministra de trabajo la reforma laboral del siglo XXI tal que elemento de cambio radical en nuestro sistema de relaciones laborales. Nos encontrábamos ante la fórmula que finalizaba con la sangría de puestos de trabajo y generaba un nuevo modelo de referencia. A día de hoy, cuando han transcurrido 2 años de la entrada en vigor de la reforma laboral de 2012, el propio gobierno plantea la necesidad de retoques y nuevas regulaciones en materias como tipología contractual, despido, expedientes de regulación de empleo, etc.

Los sindicatos que se opusieron a la reforma de 2012, incluso convocando huelga general, cosecharon un estrepitoso fracaso en su choque frontal a la reforma. Más ahonda en este aspecto, recordar como muchos sindicatos nacionales han aplicado la reforma 2012 para remodelar sus propias plantillas. Junto con el fracaso en su oposición, hoy los sindicatos atraviesan una época complicada y difícil en la que algunos pretenden dudar o, al menos, generar suspicacias sobre su papel en la sociedad actual.

La patronal se encuentra con reformas constantes y oposición de las centrales sindicales; es decir, carece de la tan siempre ansiada por los empresarios seguridad jurídica y la relación no es la más adecuada con los representantes de los trabajadores. Nuestras empresas siempre requieren de seguridad y estabilidad normativa para realizar planteamientos a futuro que conlleven crecimiento del empleo.

La jurisdicción laboral, encargada de aplicar la nueva norma laboral, representa distintos papeles. Algunos interpretan la norma conforme a su letra y espíritu, otros buscan interpretaciones paralelas o arbitrarias para torcer ambos aspectos o simplemente seguir aplicando el espíritu de la norma vigente antes de la reforma 2012.

La sociedad asiste atónita a la pérdida de derechos laborales con la reforma de 2012 en aras de la prometida recuperación de la creación de empleo. Sin embargo, la ecuación no ha funcionado y los niveles de desempleo se mantienen a pesar de la brusca bajada de salarios, recortes sociales y resto de esfuerzos realizados por el conjunto de la ciudadanía.

Antes de la reforma de 2012, existía para todos los implicados en el proceso una gran oportunidad para presentar ante la sociedad un gran consenso en la creación de una nueva norma realmente ajustada a los tiempos y a las necesidades específicas del mercado laboral español. Pasado el tiempo y analizada la evolución de cada uno de los jugadores en este asunto:

– Se refuerza la gran oportunidad de realizar una construcción ex novo.

– El consenso de todos los implicados es la única solución a la tan traída y llevada permanencia de la norma. Otro nacimiento e imposición unilateral no dará los frutos deseados. La sociedad reclama un gran acuerdo en esta materia; quien lo lidere, liderará España.

– Como toda operación compleja, requerimos de distintos especialistas a lo que se les otorgue el papel que el siglo XXI ya ha dado en materias tales como recursos humanos, nuevas tecnologías, economía, consultoría, educadores, etc.; la visión de sindicatos, patronal y gobierno sin esa asistencia no reúne todos los elementos de juicio necesarios.

– Esta nueva fase no puede adolecer de “buenismos”, pasa por un análisis real y realista del mercado laboral español; sin entrar en detalle: instrumentos efectivos contra la economía sumergida, cuantificación del paro estructural real existente (y permanente) en España, desregulación en favor de la autonomía de las partes, modernizar y ampliar el papel de los representantes de los trabajadores, ligar producción a resultados y a su vez a remuneración, etc.

Las posibles consideraciones jurídicas de fondo sobre la nueva norma laboral quedan para otro día. Hoy es imprescindible plantear el principio: hemos andado muchos caminos de reforma laboral y todos han conducido al mismo destino, necesitamos ahora el coraje y la valentía de emprender un camino nuevo para llegar a un destino distinto; un camino común y compartido que aúne todas las visiones y sensibilidades. Nadie nos asegura que la nueva ruta conduzca a un lugar mejor, pero la que conocemos ya bien sabemos y sufrimos a donde conduce.

Vía| nicolasmartin

Imagen| adnpolitico

Más información| reformalaboral2012

En QAH| la auténtica reforma laboral, ¿reforma laboral o un nuevo modelo productivo?

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