Cultura y Sociedad, Patrimonio 


Navidades medievales: liturgia, teatro y arte

A un día de Nochebuena ya huele a Navidad. Tradicionalmente es momento de funciones alusivas al nacimiento de Jesús, celebrado por los cristianos la noche del 24 de diciembre. Pero, ¿tenemos idea de la larga historia de este tipo de espectáculos o su marcada influencia en aspectos como el Arte?

Representación del Auto de los Reyes Magos en Colmenar Viejo.

Con el ocaso del Imperio Romano, la tradición del teatro grecolatino se perdió; en momentos de crisis la vida real suplanta con creces toda ficción. Habría que esperar al año mil para la recuperación de este arte escénico, gracias sobre todo a la configuración de la liturgia durante la Alta Edad Media. El culto cristiano se ordenó en un ritual fijo y unificado. El clero, ansioso por embellecer sus celebraciones, comprendió que la representación de los episodios litúrgicos era vital para darlos a conocer al pueblo. En otras palabras: el teatro explicaba con sencillez la religión y sus misterios. Resulta llamativo y esclarecedor lo que dijera el sabio medieval Honorio de Autun: el sacerdote es un actor trágico, representando el papel de Cristo ante los fieles”.

El drama litúrgico fue la primera manifestación de este teatro medieval. Nació de los tropos, breves diálogos entre los clérigos durante la misa. Poco a poco éstos derivaron en teatro alrededor del altar. Los religiosos eran los actores, muchas veces pertrechados con la vestimenta necesaria, y utilizaban como atrezzo los mismos objetos de la liturgia. Son varios los dramas litúrgicos que conocemos actualmente, gracias sobre todo a los textos de archivos catedralicios.

El Canto de la Sibila fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 2010.

En los Maitines del día de Navidad se representaba el Officium Pastorum o anuncio de los ángeles a los pastores, siendo las Pastoradas que hoy día se siguen realizando sus herederas. El día de Reyes llegaba el turno del Ordo Stellae, diálogo entre Herodes y los sabios de Oriente, acompañado de música y comitivas a lo largo de la ciudad; derivó en el Auto de los Reyes Magos, una de las muestras más antiguas de teatro castellano, cuyo manuscrito se conserva en la Catedral de Toledo.

Mención aparte merece el Ordo Prophetarum o procesión de los profetas. En 1988 el historiador del arte Serafín Moralejo relacionó el programa escultórico del Pórtico de la Gloria, en la Catedral de Santiago de Compostela, con este drama litúrgico, propio del día de Navidad. Se trata de la dramatización de una homilía de San Agustín, que convoca a profetas, a personajes del Nuevo Testamento e incluso a paganos como Virgilio, para que testifiquen la llegada del Mesías ante el incrédulo pueblo de Israel. El Ordo culmina con el apocalíptico Canto de la Sibila, el cual se sigue representando de forma independiente en tierras catalanas y mallorquinas, donde posee una larga tradición. Para Moralejo la presencia de personajes concretos en la portada compostelana determinó su relación con el texto más antiguo del Ordo, conservado en Limoges. Desde el año 2004 este drama se representa casi cada Navidad en Santiago, promovido por los últimos jubileos.

Detalle del Pórtico de la Gloria con los profetas Jeremías, Daniel, Isaías y Moisés, los cuales aparecen en el Ordo Prophetarum.

¿Pudo una representación teatral de una época concreta del año condicionar un programa iconográfico en un lugar tan importante del templo? Dramas como el Ordo Prophetarum eran exclusivos de la Navidad, pero el mensaje trascendental que transmiten alude a un pilar básico de la liturgia cristiana: Cristo es el Mesías y hay que celebrar su advenimiento.

El drama litúrgico se fue desarrollando cada vez más en la Baja Edad Media. Como en cualquier espectáculo, el entretenimiento fue imponiéndose y la Iglesia demostró recelos, por lo que decidió trasladarlo al exterior del templo, donde se pudo dar rienda suelta a lo profano, desligándose totalmente de la liturgia.

Quizás los testimonios de esta época, en que teatro y religión convivieron de la mano, no solamente hemos de buscarlos en códices o manuscritos, sino en los grandes conjuntos escultóricos y pictóricos que, como el Pórtico de la Gloria, nos siguen a día de hoy suscitando incógnitas.

¡Feliz Navidad!

 

Vía| OLIVA, César y TORRES, Francisco, Historia básica del arte escénico, Cátedra, 1990, Madrid; Filomúsica

Más información| El País; Actus – Ordo Prophetarum; Cancioneros

Imagen| El Mundo; Cancioneros; Wikipedia

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