Patrimonio 


Nadar, retratista de la intelectualidad parisina

El nacimiento de la fotografía supuso, por un lado, la liberación de las artes plásticas de su obligación de representar fielmente la naturaleza (esto daría lugar al surgimiento de las vanguardias artísticas ya desde finales del siglo XIX), y por otro, una nueva técnica que tuvo que luchar denodadamente para ser considerada un Arte con mayúscula. Sin duda, la fotografía es uno de los inventos artísticos más relevantes de toda la Edad Contemporánea, si no el que más, y Gaspard-Félix Tournachon fue uno de sus más emblemáticos representantes.

Tournachon, conocido artísticamente como Nadar, nació en Lyon en 1820. Comenzó estudiando medicina, pero pronto se sintió inclinado por las artes y la cultura, lo que lo llevó a instalarse en París, donde se familiarizó con el ambiente intelectual de la capital y donde, gracias a su don natural para el dibujo, comenzó a trabajar como caricaturista para la revista humorística Le Charivari en 1848.

Nadar, Panthéon Nadar, 1854.

Debido a la influencia de su hermano pequeño Adrien, fotógrafo pionero, Nadar comenzó a sentirse interesado por la nueva moda de la fotografía, a la que se sumó con la apertura de su propio estudio fotográfico en 1853 en la rue Saint Lazare. Fue su propio hermano quien le sugirió que le sería más fácil realizar las caricaturas basándose en fotografías, método que utilizó para realizar las caricaturas de personajes famosos como Charles Baudelaire, Honoré de Balzac y George Sand, a los que inmortalizó en Panthéon Nadar, litografía caricaturesca de 1854 que recoge a numerosas personalidades de las artes y las letras del París decimonónico.

Nadar, Retrato de Charles Baudelaire, 1855.

El retrato fotográfico venía popularizándose prácticamente desde el nacimiento de la fotografía con los daguerrotipos de Daguerre y las carte de visite de Disderi, y dado que Nadar tenía experiencia previa en el mundo de la caricatura, también recurrió al retrato. Debido a que había frecuentado a la élite intelectual parisina desde su establecimiento en la capital francesa, le fue muy fácil acceder a ella para tomarla como modelo para sus retratos fotográficos, género en el que se especializó y en el que destacó sobremanera. Entre sus retratados destacan escritores (George Sand, Victor Hugo, Théophile Gautier, Honoré de Balzac), pintores (Eugène Delacroix, Claude Monet), músicos (Hector Berlioz) y políticos y filósofos (Mijaíl Bakunin), entre otras personalidades.

Nadar se distanció de la corriente pictorialista del momento, pues sus retratos carecían de retoques y elementos superfluos. Esta corriente buscaba la emotividad del espectador a través de una inspiración directa en la pintura, lo que se conseguía con el uso de filtros, desenfoques e incluso difuminaciones realizadas a mano a posteriori. Por el contrario, los retratados de Nadar aparecían siempre sobre un fondo neutro, centrando la atención en los gestos y la psicología del personaje, buscando captar la esencia y la personalidad de cada uno de ellos, para lo que se servía tan sólo de la iluminación. Para hacer más hincapié en este aspecto llegó a realizar series fotográficas del mismo personaje, como ocurrió en los casos de la escritora George Sand, pseudónimo de Amandine Aurore Lucile Dupin, y de la actriz de cine y teatro Sarah Bernhardt, de las que hizo series de fotografías en la década de 1860.

Nadar, Retrato de Sarah Bernhardt, 1865.

Pero el retrato no fue el único género que le interesó. Cuando la aeronáutica comenzó a tomar importancia con los hermanos Godard en esta misma época, Nadar se vio atraído por este nuevo descubrimiento, al que contribuyó con la realización de las primeras imágenes panorámicas y aéreas de París subido en un globo aerostático. También hizo fotografías del París subterráneo y recurrió al retrato post-mortem, uno de los subgéneros retratísticos más cultivados del siglo XIX.

Nadar, Panthéon Nadar, 1854.

Nadar, Toma aérea de París, década de 1870.

La calidad de sus fotografías era tal que pintores de la talla de Manet se inspiraron en sus retratos fotográficos para algunas de sus composiciones. De hecho, cuando ya era un fotógrafo consagrado, el mismo Nadar cedió su estudio para que los entonces incomprendidos impresionistas realizaran sus primeras exposiciones. Gracias a su enorme producción retratística, a la calidad de sus fotografías y a la fiel captación de la psicología de los personajes retratados, Nadar es considerado uno de los más grandes retratistas de la historia de la fotografía.

 

Vía| Soles Digital

Más información| Albedo Media, Xataka Foto, BAJAC, Quentin: La invención de la fotografía, ed. Blume, 2011; VÁZQUEZ CASILLAS, José Fernando, “La fotografía como documento sociocultural a finales del siglo XIX: Nadar y el retrato post mórtem”, Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, vol. LXIX, nº 2 (2014), pp. 467-486.

Imagen| Panthéon Nadar, Retrato de Baudelaire, Retrato de Sarah Bernhardt, Toma aérea de París

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