Ciencia, Neurociencia 


Mutismo Selectivo

El mutismo selectivo es un trastorno de la conducta que se inicia en la infancia y que se caracteriza por la dificultad que presenta el niño para interactuar verbalmente con determinadas personas y en determinadas situaciones. El problema se pone de manifiesto cuando el niño se incorpora a la escuela infantil o se escolariza en los centros educativos. Uno de los principales problemas es el incremento de la demora entre el inicio del trastorno y la intervención, lo que contribuye a consolidar las dificultades del menor y aumentar la resistencia del mismo a las estrategias de intervención.

Por este motivo, la detección precoz y la intervención temprana se configuran, por lo tanto, como medidas necesarias para un buen pronóstico.

En este artículo vamos a exponer el mutismo desde una perspectiva explicativa; abordando en la próxima sesión pautas específicas de intervención para que padres y profesores tenga un mayor conocimiento de las formas de actuación correcta que deben emplear ante estos casos.2

Podemos definir el mutismo selectivo como la dificultad que presentan algunos niños y niñas para comunicarse verbalmente en entornos y situaciones sociales poco familiares y/o con personas poco conocidas.

Esta definición indica, por una parte, que los niños con mutismo selectivo tienen una competencia lingüística y comunicativa adecuada para su edad, y por otra, que esta buena competencia se manifiesta habitualmente en el entorno familiar próximo, no extendiéndose en otros ambientes ni con otras personas menos conocidas.

La característica esencial del mutismo selectivo es, por lo tanto, la inhibición persistente del habla en situaciones sociales específicas. Además de esto, muchos de los niños y niñas con mutismo selectivo suelen presentar un complejo conjunto de síntomas asociados, tales como:

  • Timidez
  • Ansiedad
  • Retraimiento social
  • Conductas de evitación y/o escape
  • Dependencia
  • Perfeccionismo
  • Falta de estimulación lingüística
  • Sobreprotección familiar
  • Bilingüismo por migración familiar

En el caso de concurrir en el menor alguno de estos rasgos, pueden agravar el problema o contribuir a su consolidación. Esta inhibición del habla raramente remite de forma espontánea y puede prolongarse durante muchos años si no se interviene.

Sin embargo, no existen otros problemas psicológicos o somáticos que expliquen tal situación. En este sentido, es importante establecer un diagnóstico diferencial dado que en diferentes trastornos se pueden observar problemas en la comunicación social e incapacidad para hablar adecuadamente en situaciones sociales. Concretamente, el mutismo selectivo debe distinguirse de:

  1. Los trastornos del habla, ya que, la alteración verbal no es consecuencia directa de la situación social específica.
  2. Las dificultades propias de una migración familiar a otro país de idioma diferente al nativo.
  3. Trastorno Generalizado del Desarrollo (TGD).
  4. Esquizofrenia u otro trastorno psicótico.
  5. Retraso mental grave.

Experiencia de los menores

El mutismo selectivo conlleva altos niveles de sufrimiento personal, y tiene como consecuencia importantes problemas de adaptación al entorno. Puede mediatizar el desarrollo afectivo-emocional y repercutir negativamente en el desarrollo social, personal y académico del niño.

Además, los niños y adolescentes sienten un miedo real a hablar y a las interacciones sociales, cuando existe una expectativa de que ellos hablen. También pueden ser incapaces de comunicarse de una forma no verbal, o de establecer un contacto visual, y pueden quedarse paralizados por el miedo cuando se ven confrontados a ciertas situaciones sociales específicas.

Inicio y Desarrollo

Los diferentes modelos explicativos destacan el carácter multicausal del trastorno, considerando éste como fruto de la interacción entre una serie de variables evolutivas propias del niño (vulnerabilidad, historia de aprendizaje, déficits instrumentales relacionados con el lenguaje oral…) y de variables ambientales relacionadas con el contexto familiar, escolar y social del mismo (estilo educativo familiar y escolar, modelado de conductas de relación interpersonales, sociabilidad o aislamiento familiar…).

¿Por qué desarrolla un niño el Mutismo Selectivo?

La mayoría de los niños tienen una predisposición genética a la ansiedad; es decir, han heredado la tendencia a la ansiedad de varios miembros de la familia y puede ser vulnerable a desarrollar trastornos de ansiedad. Muy a menudo, estos signos se muestran ante la dificultad para separarse de sus padres, mal humor, comportamiento muy dependiente, inflexibilidad, problemas de sueño, frecuentes berrinches y lloros, y extrema timidez desde la infancia.

Cuando alcanzan la edad en que empiezan a interactuar socialmente fuera del entorno familiar, su miedo persistente a hablar o a comunicar empieza a manifestarse a través de síntomas, como el quedarse paralizado, falta de reacciones, mantener una postura rígida, falta de expresión en el semblante, falta de sonrisa y, por supuesto, mutismo.

Por otro lado, a pesar de que con su mutismo el niño puede obtener algunos reforzadores positivos (ser el centro de atención, ser tratado de forma especial…), esta conducta está mantenida por algún factor inhibidor de la emisión de voz probablemente de tipo cognitivo. Y así, consideran el mutismo como una conducta de evitación mantenida por reforzadores negativos de tipo cognitivo “no hablar para evitar algo que teme”; estas expectativas negativas, consideradas y vividas como peligrosas, conllevan un incremento del miedo respecto de las mismas. De igual modo, contribuyen al mantenimiento de la ausencia del habla al disminuir y/o evitar el estado de malestar subjetivo y proporcionar privilegios y atención. También el uso de modos alternativos de comunicación perpetúa dicha conducta anómala.

Finalmente, podemos indicar que las familias de estos niños has sido descritas como más aisladas y tímidas, con fuertes lazos entre madres e hijos, que causan problemas de separación e individualización. Más específicamente, habla del Mutismo Simbiótico para describir la estrecha relación que en ocasiones existe entre los padres y los hijos y recomienda una intervención familiar en este tipo de casos.
* Vía| Balbuena, S., Rueda, I. y López, P. (2012). Estudio de un caso de mutismo selectivo: evaluación  e intervención en el contexto escolar. Análisis y Modificación de Conducta, 38, 71-88; Cortés, C., Gallego, C. y Marco, P. (s.f.). El mutismo selectivo: Guía para la detección, evaluación e intervención precoz en la escuela. Recuperado el 6 de Julio de 2016 de http://creena.educacion.navarra.es/equipos/conducta/pdfs/guia_mutismo.pdf; Garrido, A., Marín, V. y Hervás, M. (2015). Revisión de programas dirigidos a la intervención de mutismo selectivo en escolares. Reidocrea, 4 (24), 162-166.
* Imagen| Portada, Imagen artículo
* En QAH| Mi hijo se hace pipí, ¿tiene enuresis?, Mi hijo no tiene un sueño reparador

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