Patrimonio 


El Museo de las Colecciones Reales de Madrid

El patrimonio de los monarcas españoles ha sido célebre por su vastedad y calidad, definiendo muy bien el particular gusto de nuestra realeza. Gran parte de este legado puede contemplarse repartido entre reales sitios, palacios o museos, constituyendo el Museo Nacional del Prado el mejor ejemplo –fundado en 1819 a partir de las pinturas de la colección real–. Sin embargo, en España no existe un centro que refleje el coleccionismo y mecenazgo de los Austrias y los Borbones de forma cohesionada. Por ello, fundamentalmente desde 1998, se trabaja en Madrid en la creación del Museo de las Colecciones Reales, un proyecto jugoso pero obstaculizado en múltiples ocasiones.

Vista del MUSAC, en León

Vista del MUSAC, en León

El plan de proyectar un único centro para acoger estos tesoros hunde sus raíces en 1935, en un decreto impulsado por Azaña durante la II República. Tras la Guerra Civil se intentó retomar en 1950 y 1980. No fue hasta 1998 cuando se aprobó la creación definitiva del museo, y en 1999 se convocó un primer concurso de ideas –entre cuyos participantes figuraban nombres tales como Vázquez Consuegra o Zaha Hadid– que sin embargo quedó luego aparcado. En 2002 se repitió el proceso, ganando esta vez Emilio Tuñón y Luis Moreno Mansilla, autores del Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC) y galardonados en 2007 con el prestigioso Premio Mies van der Rohe de la Unión Europea. En 2006 se iniciaron por fin las obras, que no dejarían de encontrarse con periódicas interrupciones, como la muerte del propio Mansilla en 2012. Con anterioridad los estudios de suelo y las excavaciones arqueológicas ya se toparon con 900 mde hallazgos de importancia: restos de un individuo visigodo del s. VIII, porciones de muralla islámica desde el s. IX o la otrora Real Fábrica de Gas del s. XIX; afortunadamente parte de estos hallazgos serán integrados en el nuevo espacio.

El edificio se caracteriza por una fachada de 150 metros de largo, 60 de ancho y 40 de alto erigida como una rítmica sucesión de pilares de granito que trata de dar continuidad a la cornisa sobre la que se asientan el Palacio Real y la Catedral de la Almudena, mimetizándose con éstos. La luz natural y la amplitud serán los grandes protagonistas en sus 45.000 m2, de los cuales más de 12.000 destinados a recorrido expositivo, 2.000 para la sección arqueológica y unos 3.000 entre salas de exposiciones temporales, servicios de investigación y un auditorio; todo ello distribuido en tres plantas. La proximidad al Campo del Moro, además, permitirá el acceso a extensas zonas verdes. El coste de este espacio, más allá de lo económico, comprometió al grado de protección urbanística del que disfrutaba la zona, que debió ser rebajado, así como la eliminación de zonas verdes, motivo por el que asociaciones ecologistas y de otra índole mostraron su oposición.

Complejo del Palacio Real, la Catedral de la Almudena y, delante de esta, la fachada del museo

Integración del museo en el conjunto del Palacio Real y la Catedral de la Almudena, situándose delante de esta última (derecha)

El museo se comporta como un gran zócalo de lo que se conoce como acrópolis de Madrid y no pierde la idea de muro de contención al integrarse en esa cornisa tan característica de Madrid.

Tuñón y Mansilla

En este museo se expondrá en rotación parte de la ingente colección de tapices, carruajes, arte sacro y textil, pintura, orfebrería y artes decorativas –relojes, abanicos, fotografías de época, porcelana, cristal…– de Patrimonio Nacional, organismo encargado de gestionar los bienes vinculados a la Corona y cuyos fondos suman unas 150.000 piezas. Aunque se ambicionaba exponer aproximadamente la mitad, no superarán las 1.000, y serán organizadas según los reinados de España: la primera planta dedicada a los reinos medievales, la Casa de Trastámara y la Casa de Austria, la segunda a la Casa de Borbón y la tercera y última a exposiciones temporales, la rica colección de carruajes y el acceso a los jardines. Ayudará a aliviar en cualquier caso la congestión de otros espacios que alojan obras de Patrimonio Nacional que no pueden exponer o que se encuentran allí fuera de contexto; esto en relación asimismo a un posible futuro proyecto para devolver a los reales sitios su ornamentación original. En este mismo marco Patrimonio Nacional solicitó al Museo del Prado la devolución de obras de su propiedad en depósito en la pinacoteca, como Las meninas de Velázquez, El Descendimiento de Van der Weyden, la Mesa de los pecados capitales de El Bosco o el Lavatorio de Tintoretto, causando un polémico enfrentamiento. Se saldó con la negativa no solo de la pinacoteca, de la que estas obras son imágenes distintivas, sino también del Ministerio de Cultura.

Interior del museo

Interior del museo

En un primer momento se fijó 2012 como fecha de finalización de las obras, con un alto incremento de presupuesto, habitual en obras de tal magnitud; no obstante, acabado prácticamente el edificio se ha logrado un ahorro de 40 millones de euros. Ahora, tras promesas para 2014, 2015 y 2016, se apunta con más certeza hacia 2017 o 2018 para poder admirar, al fin, las colecciones que nuestros monarcas se afanaron en formar a lo largo de los siglos unidas en un mismo espacio.

 

Vía| Patrimonio NacionalRevista de ArteEl PaísABCEl País, El Mundo, Madridiario.

Más información| Emilio Tuñón Arquitectos: Museo Colecciones Reales, Patrimonio Nacional: Colecciones Reales, Entrevista al presidente de Patrimonio Nacional, Galería imágenes del museo.

Imagen| Tam-Tam Press, ABC, Emilio Tuñón Arquitectos.

En QAH| La rehabilitación arquitectónica del Museo Arqueológico NacionalMuseos ocultos de Madrid, Vida y arte: un recorrido por las casas museo de Madrid, Museo de los orígenes de Madrid.

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