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Mundo societario: (iii) La moda del vesting

Acudiendo a nuestra cita periódica de post dedicados al derecho mercantil y en concreto, a aspectos relacionados con la práctica societaria, en esa ocasión vamos a tratar sobre un tipo de cláusula que no ha sido muy habitual encontrarla en los pactos de socios suscritos por mercantiles en nuestro país, pero que con el fenómeno ya asentado de las startup ha aterrizado desde el mismísimo Silicon Valley para quedarse entre nosotros: “El vesting”.

Con este término jurídico anglosajón, se conoce a la adquisición de derechos de un socio cuya principal característica está en la condición de un determinado transcurso de tiempo o cumplimiento de determinados objetivos para que la misma se haga efectiva.

En la práctica, básicamente consiste en establecer un tiempo mínimo de permanencia en la compañía por parte de cada uno de los socios para recibir la totalidad del paquete accionario acordado en un principio. Es decir que, si bien cada uno de los fundadores o socios será poseedor del porcentaje de acciones que le correspondan de acuerdo con lo pactado inicialmente, éste solamente será efectivo transcurrido un cierto margen temporal, o

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cumplidas una serie de metas.

El formato típico de un acuerdo de vesting se desarrolla en un plazo de 4 años con uno de carencia (“a four year vesting stock with a one year cliff”), lo cual significa que cumplido el primer año de vesting el socio adquiere el 25% de sus participaciones asignadas, las cuales quedan libres de toda restricción. Posteriormente, el socio irá consolidando adicionalmente el porcentaje de participaciones restantes de forma proporcional cada mes.

No obstante, lo normal es que si un socio se desvincula de la empresa antes de transcurrido un año, no ha consolidado ningún porcentaje de participación por lo que se irá con un 0% de la empresa. Por lo tanto, es importante determinar desde cuándo vamos a contar el compromiso de permanencia de cada socio en el proyecto.

En lo relativo a los efectos fiscales, es importante tener en cuenta el pago de tasas impositivas (en los países en los que se gravan este tipo de operaciones), por ello, cuando se hace un acuerdo de vesting los socios reciben el total de su paquete accionario al principio de la operación, pero la compañía retiene una opción de compra a precio nominal por la cantidad de acciones que el socio no esté en condiciones de recibir, en caso de que no se cumplan las condiciones del pacto.

¿Cuándo se suele fijar este tipo de acuerdos? En general suelen llevarse a cabo cuando existe una inversión ángel, o serie A, por parte de un inversor de riesgo, y forma parte del acuerdo. Después de todo, uno de los principales motivos para invertir capital en un startup pasa más por el talento que por el producto, por lo que es comprensible que quien aporta el capital desee maximizar sus opciones  de éxito manteniendo a los fundadores activos en la empresa y motivados.

Por otra parte, los acuerdos de vesting son muy frecuentes cuando se les ofrece participación accionaria a los primeros empleados de una compañía. En esos casos, la obtención del equity puede estar sujeta tanto a los resultados como a la permanencia de estos en el equipo.

Por último, debemos de aclarar que el vesting es una herramienta útil con las que emprendedores e inversionistas cuentan para maximizar las oportunidades de éxito de su startup. Si bien, antes de adoptarla, es importante fijar un escenario donde una circunstancia excepcional requiera acelerar el vesting, pues dicha falta de previsión puede generar situaciones de bloque, por ejemplo, en casos donde se ejecute una venta total o parcial de la empresa o en caso que entre un inversor que suponga un cambio en el control efectivo de la sociedad.

Vía| noticia
Imagen| vesting

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