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La mujer pin-up: icono sexual

La publicidad es uno de los mecanismos más rolificadores dentro de las artes visuales de nuestro tiempo. Desde su nacimiento, ha intentado dividir a la sociedad en sectores a los que aplicar un determinado producto, y esa división ha provocado que ciertos estereotipos, como el de la mujer, hayan dado lugar a la difusión lo femenino como objeto sexual, ejemplo que sigue utilizándose en la actualidad en los anuncios que observamos diariamente.

Alberto Vargas. Pin-up para el calendario de la revista "Esquirre". 1945

Alberto Vargas. Pin-up para el calendario de la revista “Esquirre”. 1946

Uno de los grandes puntos de inflexión en la difusión de la mujer como icono sexual publicitario se daría durante la Segunda Guerra Mundial. En este período, la publicidad maduraría los roles más importantes de su historia: por un lado el héroe masculino representado en el ejecutivo triunfador, y por otro la mujer desde dos perspectivas, la primera como objeto sexual de consumo viril, o por el contrario, como madre de corte puritano que atiende y espera fiel a su marido. En este caso, es muy interesante observar la rápida difusión de la mujer desnuda y sensual que surge con el nacimiento de las pin-up.

Las pin-up son representaciones gráficas de mujeres semidesnudas, en posiciones sensuales, de voluptuosas curvas y rasgos hiperbolizados, ya sean el pecho, los labios, las piernas, el pelo o los glúteos. Este tipo de imágenes se hicieron famosas gracias al dibujante Alberto Vargas, que durante los años 40 comenzó a trabajar para la revista Esquirre creando numerosas imágenes de este corte. El tema resultó un gran éxito de ventas, y llegaron a ser tan famosas que en poco tiempo pasaron a ser conocidas como Varga girls. Para hacernos una idea de su éxito, sólo entre 1942 y 1945 se imprimieron aproximadamente seis millones de copias de la revista Esquirre sin publicidad sólo para ser distribuidas entre las tropas americanas que se encontraban en ultramar.

Ejemplo de Varga Girl

Ejemplo de Varga Girl

El éxito de la iconografía pin-up supuso todo un revulsivo para la publicidad de la época, que se apropió de esta sexualización femenina para convertirla en la protagonista de cualquier anuncio o producto. En poco tiempo, aparecieron múltiples modelos de pin-up, la mujer militar, vaquera, enfermera, azafata, etc., siempre a partir de la exageración de los rasgos sexuales de su cuerpo. Este estereotipo reducía a las mujeres a meros objetos que acompañaban a las marcas para incitar a consumir a los compradores masculinos. El éxito de esta imaginería ayudaría a fraguar la idea cultural en torno a la imagen de la mujer como modelo, sexy e ingenua entre la sociedad.

La iconografía pin-up también perduró durante los años venideros, ya que los roles marcados durante los primeros años de la década de 1940 fueron las bases sobre las que se asentaría la era de oro de la publicidad hasta entrados los años 60. No será hasta la década de 1970 cuando las prácticas de resistencia y el germen del feminismo iniciarían protestas contra la reducción del papel de la mujer a un simple objeto sexual. A partir de ese momento, la publicidad intentaría renovar su imagen en múltiples ocasiones, introduciendo a la mujer en nuevos ámbitos y roles distintos a los arriba mencionados. Sin embargo, todavía podemos observar cómo el papel sexual femenino sigue siendo protagonista de la imagen publicitaria actual, ya que aun con el paso de los años, las empresas siguen utilizando estos mismos estereotipos como reclamo para incitar al consumo.

 

Vía| PÉREZ GAULI, Juan Carlos. El cuerpo en venta: Relación entre arte y publicidad.  Madrid: Cátedra, 2000.

Más información| Ovejaseléctricas

Imagen| Calendario, Varga Girl

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