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La Mujer Caída: un arquetipo iconográfico de la pintura victoriana

La época victoriana es un período histórico apasionante que, aún hoy en día, sigue dando que hablar con numerosas lecturas e interpretaciones. Entre 1837 y 1901, bajo el mando de la Reina Victoria, en Inglaterra se conformó una unidad cultural que refleja una sociedad llena de contrastes.

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La reina Victoria en 1845. Winterhalter

Un ejemplo claro de estos contrastes lo encontramos en el arquetipo iconográfico de la mujer caída victoriana, que tuvo gran importancia en literatura y en las artes plásticas. Tanto en temas contemporáneos como en temas históricos, mitos o leyendas. Numerosas heroínas tienen una doble lectura en consonancia con la situación femenina de la época.

En la era victoriana, el ideal femenino oscilaba entre dos polos totalmente opuestos: el ángel del hogar o la mujer caída. Hay una clara tendencia a pensar en términos pares que son opuestos entre sí, polarizados en una mujer sexualmente pasiva, esposa, hermana o madre angelical, y por otro lado, una mujer demoníaca, cargada de sexualidad.

No obstante, pese a la severa moral imperante, el ejercicio de la prostitución estaba en auge, como se puede ver en publicaciones semanales, que editaban ilustraciones criticando la hipocresía de los caballeros que fomentaban esta circunstancia, desdeñándola públicamente. Numerosos pintores trataron el tema como el problema social que suponía, retratando a la mujer humillada tras su degradación.

Otro tipo de pinturas muestra a esta misma mujer que, desesperada por su situación, termina ahogada en el río, lo cual, otra vez, el reflejo de un problema real. Hay detalles que nos muestran como ya no solo se juzgaba a la mujer caída, sino que también se la consideraba una víctima del sistema en el que los seductores masculinos resultaban impunes.

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Encontrada Ahogada – John S. Watts – 1850

Los revivales impulsados por el Romanticismo y la Hermandad Prerrafaelita traen una revisitación de la Edad Media y, con ello, la recuperación del mito del Rey Arturo como figura nacional. Por su parte, las mujeres de la leyenda artúrica fueron muy populares en el siglo XIX. Autores y pintores se encargaron de retratar a Elaine o la Dama de Shalott, Ginebra, Morgana, la Dama del Lago… y todas simbolizaban a la mujer que desafiaba las convenciones sociales de una u otra forma.

Dante Gabriel Rossetti ‘Proserpine’, 1874

Perséfone – Dante Gabriel Rossetti

En la mujer representada por los Prerrafaelitas vemos una visión femenina de rasgos marcados, boca sensual y cabello rojo, inspirada en musas como Jane Burden o Elizabeth Siddal. Fue una temática muy frecuente en Europa, donde estos retratos combinan inocencia y sensualidad, uniendo iconográficamente a la mujer virginal con la mujer caída. Esta visión del arte era un reflejo de la experiencia social, pues la recuperación de mujeres caídas era una de las pocas actividades respetables que se podían permitir las solteronas filantrópicas.

Esta unión también cobra sentido cuando se representa a la mujer de clase media, gentil y educada, que ha sufrido una caída y se ve condenada a una existencia aislada, una figura muy representada en la narrativa victoriana, con autores como Wilkie Collins o Charlotte Brontë. Hay numerosos ejemplos que muestran como estas mujeres de clase respetable llegan a la más absoluta degradación, habiendo una dicotomía en cuanto a interpretación, pues mientras unas condenaban la debilidad femenina, otras trataban como víctimas a jóvenes incautas que se veían seducidas.

La mujer caída victoriana es un icono enigmático cuyo destino era la muerte en soledad, y el arte, mediante las diferentes formas enumeradas, lidiaba con esta realidad. Y aunque la línea entre la mujer respetable y la caída debió de haber sido, en cierta forma, fluida, en el arte no se permite el retorno a la antigua identidad familiar.

William Holman Hunt ‘The Awakening Conscience’, 1853

El despertar de la conciencia – William Holman Hunt

Hay obras paradigmáticas que retratan a este tipo de mujer, como El despertar de la conciencia de William Holman Hunt, de 1853. La fémina retratada se puede interpretar como monstruo, mujer caída o santa redimida. El momento representado es en el que el personaje se da cuenta del rumbo que ha tomado su vida. Es una mujer mantenida, lo cual se nos da a entender gracias a la ausencia de anillo matrimonial, así como debido al pelo suelto, que indica informalidad, y que aparece en numerosas obras plásticas como símbolo de esta mujer caída en desgracia.

Otras obras cumbres del tema son la Ofelia, de Millais, que retrata el destino de un personaje de Shakespeare, o la Dama de Shalott, de Waterhouse,  una mujer cuya caída se produce por el deseo de salir de su encierro, Mariana, otra vez de Millais, que muestra su frustración en el aislamiento. Cada una incide en un aspecto distinto de la falta de poder de la mujer. Todas estas obras, además, presentan un complejo entramado simbólico, generando un rico trasfondo lleno de contenido.

John William Waterhouse ‘The Lady of Shalott’, 1888

La Dama de Shalott – John William Waterhouse

Este breve y superficial recorrido por el tipo iconográfico de la mujer caída en la época victoriana nos demuestra como su presencia en la sociedad era frecuente y de gran importancia, dado el número de menciones artísticas que se conservan relacionadas con el tema. Sin duda, nos encontramos ante una manifestación fascinante de la sociedad a través del arte.

 

Vía| AUERBACH, N.: Woman and the demon. The life of a Victorian myth. Harvard University Press, 1982; GERRISH NUNN, P.: Problem pictures: women and men in victorian painting. Aldershot, Routledge, 1996; PAXMAN, J.: The Victorians. Ebury, BBC Books, 2009; PEARCE, L.: Woman-image-text: readings in Pre-Raphaelite art and literature. Nueva York, Pretince Hall, 1991.

Más información| Mujeres en la época victoriana; Fallen woman in Victorian Art – Elizabeth Lee

Imagen|Retrato de la reina Victoria de Winterhalter; Encontrada ahogada de John S. Watts; Perséfone de Dante Gabriel Rossetti; El despertar de la conciencia de Holman Hunt; La Dama de Shalott de Waterhouse.

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