Coaching Profesional, Uncategorized 


Mujer, aún no eres igual

Estas últimas semanas hemos sido testigos de la ferocidad desahogada contra algunas mujeres en nuestro país, ya sea de forma directa contra ellas o contra sus hijos. Lamentablemente las cifras visibles son las de aquellas víctimas que emprenden anticipadamente el camino del viaje del que todos tenemos billete, pero no son las únicas cifras.

6.904 fueron los delitos registrados contra la libertad e indemnidad sexual (agresión sexual con o sin penetración, abuso sexual con o sin penetración, acoso sexual, corrupción de menores/incapacitados, coacción/lucro sobre prostitución) en 2007; 54 mujeres fueron asesinadas en 2014, de las cuales 17 habían presentado denuncia y 5 tenían entre 18 y 30 años; 2.849 personas fueron víctimas reconocidas de la prostitución en 2009…

1362678932_604000_1362679468_album_normal

Viñeta de Forges para el Día de la Mujer (8 de marzo de 2004)

Éstas son algunas de las cifras que evidencian que la violencia de género es una de las tantas lacras que aún seguimos arrastrando en pleno siglo XXI. Nos indigna y encoge el corazón saber que aún hay hombres conviviendo en nuestra sociedad que son capaces de arrebatar la vida a una mujer y, si eso no fuera poco, que también los hay que lo son de arrancar la vida a sus propios hijos. Ésta es la expresión de la violencia más evidente, contra la que manifiestamente todos estamos, pero no puede afirmarse lo mismo de otras formas de violencia contra la mujer como el acoso, la discriminación, el abuso e incluso, algo tan básico como la pérdida del respeto, que son muchos otros cimientos que sostienen tal barbarie.

Es cierto que la sociedad ha avanzado a pasos agigantados, que ya no existe una aceptación generalizada del maltrato a la mujer y de esa actitud de dominio sobre ella, sin embargo, siguen existiendo demasiados clichés, hábitos e ideas que nos infravaloran, situándonos ya no bajo el dominio del hombre, pero sí tras su sombra.

Las mujeres somos seres independientes con las mismas capacidades, aptitudes y por supuesto, derechos y libertades que los hombres. Pero entonces, ¿cuál es la razón de que la brecha salarial siga registrándose en un 19,3% en España? ¿Que las mujeres que ocupan puestos en Órganos Superiores y Altos Cargos de la Administración General del Estado sea de un 32,01%? ¿Que el porcentaje de las mujeres presentes en las Juntas Directivas de las Reales Academias sea de un 10,64%?

De poco sirve que la sociedad en su conjunto sienta no menos que repugnancia hacia este mal si aún caminamos sobre un sendero de discriminación y desigualdad tolerada, ya que es ése el germen de tal barbarie, la tolerancia. A lo largo de los últimos años se ha luchado contra tales desigualdades, lo cual es evidenciado por las cifras cuando, por ejemplo, analizamos el desarrollo del porcentaje de mujeres en la Presidencia y en los Consejos de Administración de las Empresas del IBEX-35, el cual ha pasado de ser un 2,58%  en 2004 a un 15,59% en 2013. Sin embargo, aún queda mucho camino que andar y en ésta labor juegan un importante papel los gobiernos, las instituciones y como no, el ordenamiento jurídico.

1362678932_604000_1362679448_album_normal

Viñeta de Forges para el Día de la Mujer (7 de marzo de 2004)

En cuanto a éste último, en mi opinión, el Derecho español promulga una “igualdad de boquilla” ya que defiende que “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de […] sexo”, pero apenas 43 artículos después nos encontramos con que “La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida […] en el mismo grado, el varón a la mujer”. ¡Qué ironía!.

Pese a ello, las mujeres españolas y en general, las ciudadanas de países desarrollados, podemos sentirnos afortunadas ya que son muchas las que aún siguen siendo maltratadas y discriminadas irónicamente bajo el visto bueno de sus gobiernos e instituciones, como es el caso en el que la mujer es usada como dote, cuando el ordenamiento jurídico prioriza el nacimiento del varón o permite las lapidaciones.

Mientras que sigamos viendo como algo normal que la mujer sea la que dedique mayores esfuerzos al cuidado de la familia y del hogar, que existan locales en los que mujeres y hombres tengan precios de entrada diferentes, que las mujeres seamos encasilladas en ciertos deportes o disciplinas e incluso, que entre los jóvenes se sigan escuchando memeces como “mujer al volante peligro constante” o cualquiera de sus estúpidas variantes, jamás conseguiremos dirimir la discriminación. No quiero ni puedo afirmar que la mera existencia de la misma tiene necesariamente que derivar en el asesinato, ni mucho menos en la agresión, pero sí da lugar al caldo de cultivo del que se nutrirán los más radicales y aunque no lo hiciera, no es de recibo que en pleno siglo XXI sigamos soportando este tipo de comportamientos.

Pese a todo, podemos decir que estamos en una “situación de ventaja” y que ésta es debido a que en su día la sociedad fue introduciendo pequeños gestos que nos han permitido llegar a la situación actual. Atrevámonos a seguir las palabras de Mahatma Gandhi:Sé tú mismo el cambio que deseas ver en el mundo”.

 

Vía| Ágata Bonet Jiménez

Imagen| PinterestMinisterio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad

Más información| Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad

RELACIONADOS