Economía y Empresa 


Movilidad laboral: ¿hacia un destino mejor?

¿es algo positivo?

Buscar empleo en el extranjero es cada vez más frecuente.

Hacer las maletas y partir hacia un lugar remoto a la búsqueda de mejores oportunidades profesionales es una realidad diaria para no pocas personas. Van tras la promesa de un empleo, un salario que les permita poder ganarse la vida. Una vida mejor, en suma. Un fenómeno que ha suscitado el debate pues ¿acaso es algo nuevo? y ¿hasta qué punto es esto algo positivo?

Al menos una de las preguntas tiene fácil respuesta: no. No estamos en modo alguno ante un acontecimiento de reciente aparición. Se puede decir que los índices de movilidad laboral aumentan durante los tiempos más difíciles, algo que viene sucediendo con asiduidad según se han ido dando las diversas crisis asociadas al desarrollo económico, crisis como la vivida años atrás, cuyas secuelas son hoy más notorias que nunca.

Precisamente una de las consecuencias más preocupantes que ha dejado la última recesión es el desempleo, que se sitúa en torno al 11,5% en la zona euro, aunque la cifra varía enormemente entre unos países y otros. Las tasas más bajas de paro juvenil, a fecha de agosto, se dieron en Holanda (10,1%), Austria (8,2%) y Alemania (7,6%), mientras que las más altas se han contabilizado en Italia (44,2%), Grecia (51,5% en junio) y España (53,7%), que, con más de la mitad de sus jóvenes desempleados, ostenta el récord de la Unión Europea.

Durante los años 60 y 70 se produjo gran éxodo de mano de obra laboral española (sobre todo en dirección a Alemania y Suiza, según datos del Instituto Español de Inmigración). Hay quién ha visto en estos datos un reflejo de la situación que hoy tenemos, si bien es cierto que hay algunos factores que diferencian ambas migraciones, ¿cuáles son? Básicamente la cualificación educativa y las condiciones socio-económicas. Mientras nuestros padres (y los padres de nuestros padres) se vieron obligados a hacer la mochila para ganarse el jornal, (muchos prácticamente sin estudios), con la incertidumbre de saber qué pasaría al llegar a sus destinos, hoy la gran mayoría de nuestros jóvenes abandonan España con un título de educación superior bajo el brazo, con más de un idioma aprendido y con la inestimable ayuda de las nuevas tecnologías, así como de la de innumerables asociaciones y organizaciones que tienen como misión principal el apoyo al individuo desplazado en términos que van desde lo financiero, hasta lo inmobiliario, lo laboral, etc.

Sí, ha crecido la competencia (debido al desarrollo en las condiciones de vida), pero también se han abierto horizontes que antes apenas se contemplaban.

Lo cierto es que nos encaminamos hacia un panorama laboral cambiante. Por un lado, está el paradigma tradicional en la organización del trabajo. El concepto de empresa se está redefiniendo continuamente en virtud de un modelo más flexible (gamificación) y deslocalizado (outsourcing, coworking), más basado en la gestión del talento y de las personas, lo que está generado de por sí un mayor y libre movimiento de los empleados entre organizaciones. Por el otro lado está la estadística demográfica. Según el informe “Matching Economic Migration with Labour Market Needs” elaborado conjuntamente por la Unión Europea (UE) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), se prevé que entre 2013 y 2020 la población en edad de trabajar disminuirá en Europa en 7,5 millones de personas (-2,2%). Partiendo de una migración neta cero, se calcula que la población de la UE-28 en edad de trabajar haya descendido aún más en 2020, hasta 11,7 millones de personas (-3,5%). De darse esa situación planteada, ¿cómo encontrarían las empresas los perfiles que necesitan? Lo cierto es que la hipótesis es ya una realidad en 2014. Pese a la gran demanda de empleo existente, el 40% de las empresas de la UE tiene problemas para encontrar el personal que necesitan (según la Encuesta europea a empresas 2013).

Es aquí dónde regresamos a la otra pregunta planteada al principio de este artículo: ¿hasta qué punto la movilidad laboral es positiva? Stefano Scarpetta, director de Empleo, Trabajo y Asuntos Sociales de la OCDE, puede arrojar algo de luz al respecto mediante estas declaraciones:

“Puede sorprender que estemos hablando de gestionar las migraciones económicas para responder mejor a las necesidades del mercado laboral, cuando muchos países europeos conocen un desempleo persistente y se da una creciente reacción adversa a la inmigración. Sin embargo, a Europa ya le estaría yendo mejor si hiciéramos un uso más eficiente de las cualificaciones de los inmigrantes. Necesitamos una buena integración de los inmigrantes y sus descendientes, y unos sistemas de gestión de la migración laboral más eficientes que respondan a las necesidades reales, con el fin de reforzar la cohesión social y de aumentar la competitividad de Europa”.

Fomentar el libre movimiento de los individuos y la captación de talento cualificado extranjero en la Unión Europea no puede sino tener consecuencias positivas. Según el mencionado informe elaborado por la UE y la OCDE, la tasa de empleo que presenta el trabajador emigrante (68%) es más elevada que la nacional (64,5%), lo que contribuye al desarrollo económico de los países y a realizar una gestión más equitativa y eficiente de los recursos humanos.

Imagen|www.comohaceruncurriculum.com

Mas información|Matching Economic Migration with Labour Market Needs, Encuesta europea a empresas 2013

En QAH| ¿Qué es la polarización del mercado de trabajo?, tasa de desempleo y tasa de actividad

 

 

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