Salud y Deporte 


Motivación VS Activación

Un interés que está atrayendo cada vez más a los entrenadores es como lograr que el deportista o un equipo este “preparado” en el momento de iniciar la competición. Los entrenadores han trabajado duramente en la preparación de sus deportistas pero saben que la competencia es un instante de especial significado donde todo lo realizado previamente puede cambiar de sentido.

La mayoría de las tareas que preocupan al entrenador está relacionada con el mantenimiento de la disposición a rendir de los deportistas, su motivación  y el control del estado psicológico, para que puedan lograr con sus recursos físicos y psicológicos, llegar al óptimo en su rendimiento.

A continuación, vamos a diferenciar 2 términos que a día de hoy suelen confundirse y son llevados a cabo con una mala praxis.

La motivación deriva del latín, motivus o motus, que significa ‘causa del movimiento’. La motivación puede definirse como “el señalamiento o énfasis que se descubre en una persona hacia un determinado medio de satisfacer una necesidad, creando o aumentando con ello el impulso necesario para que ponga en obra ese medio o esa acción, o bien para que deje de hacerlo”.

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Motivación VS activación

En cambio, la activación mental tiene que ver con la intensidad en atender y hacer algo concreto. Este nivel de energía está muy relacionado con el carácter de cada persona, de manera que hay quienes ponen mucha intención e intensidad generalmente en lo que  hacen y otros que no tanto. No obstante, la activación puede entrenarse en ambos sentidos, para aumentarla o disminuirla según convenga.

 

La activación está asociada, además con aumento de la respiración, del metabolismo y con los niveles de estrés. Un exceso de activación produce, tanto en el plano físico como en el intelectual, mayor rapidez, potencia, fuerza y nivel de atención, pero más fatiga y menos precisión. A largo plazo mantener un nivel alto de activación puede ser perjudicial. Lo ideal es el equilibrio o un nivel moderado de activación, que dependiendo de las demandas de la actividad podamos aumentar o disminuir a voluntad.

En el ámbito deportivo: la activación es un tema muy importante, donde hay que saber buscar ese equilibrio dependiendo de las circunstancias. Por ejemplo, para Halterofilia se necesita un nivel de activación muy alto, ya que el deportista tiene que levantar 2 ó 3 veces su peso. En cambio en tiro con arco, se requiere tener un nivel de activación bajo.

En el ámbito intelectual: ocurre algo muy parecido; Ante un examen no es bueno una baja activación, ya que los procesos mentales serían lentos. Se requiere un cierto nivel de estrés y no un exceso de activación,porque puede provocar altos niveles de ansiedad y bloqueo mental.

Podemos decir entonces que el entrenamiento mental en el deporte, a parte de ser clave, es por definición la práctica habitual de determinadas habilidades psicológicas como estrategia de afrontamiento de situaciones deportivas, tanto en entrenamientos como en competiciones. Para optimizar su funcionamiento y lograr de él el mejor resultado, se requiere de un proceso de “acostumbramiento” progresivo que sólo se va logrando con la práctica reiterada.

No está de más mencionar una técnica muy utilizada como es la visualización, ya que programa la mente del deportista para:

Reaccionar

Responder cuándo y cómo se la ha programado.

Control de respuestas fisiológicas como: frecuencias cardíacas, registros del umbral del dolor…

Modificar los tiempos de reacción que cada deportista debe tener incorporado según su deporte o especialidad, ya que estos no son los mismos para un jugador de fútbol que para un nadador, que espera una señal de activación, luego de un alerta previo y sabiendo que es una situación única, que no se repite.

Con estas herramientas psicológicas podemos poner en situación de máxima activación a nuestro deportista para cuando sea preciso, y que a su vez, éste se acostumbre a entregar el máximo de sus posibilidades.

La visualización no sólo pone en juego el sentido de la vista, sino que aúna todos los sentidos en su práctica en función de la capacidad que tiene el sujeto de evocar o formar imágenes. Cuando el deportista imagina determinadas situaciones de juego, involucran a través del movimiento, emociones, sentimientos, olores, despliegues físicos, que sin realizarlos en forma real, ponen en funcionamiento a nivel mental los mismos mecanismos internos que cuando realizan la experiencia práctica.

Será importante después de comentar todo lo anterior, que el deportista haga una auto-observación y auto-evaluación con su propia activación y aprenda a detectar las respuestas que se originen en su caso particular, teniendo siempre en cuenta que éstas pueden ser diferentes ante distintos estímulos.

Y no confundir o mezclar estos 2 términos, ya que están interrelacionados pero no son lo mismo.

 

 

Vía| Wikipedia

Más información| Activación-Motivación

En QAH| Motivadores, no sólo entrenadoresDe la motivación al éxito.

Imagen| Equilibrio, Cerebro

Vídeo| Youtube: Motivación-Activación deportiva

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