Patrimonio 


Morgan Snell: la burguesa rebelde

”La excepcional obra de Morgan Snell superó a su propia creadora”

Marc Pottier, curador

Morgan Snell

Cuando Morgan Snell llegó al mundo en el São Paulo de 1920, en el seno de una familia que había hecho fortuna con la incipiente industria brasileña, estaba destinada a una acomodada vida en la alta sociedad paulistana. Sin embargo, la que llegó a ser una de las artistas figurativas más destacadas del siglo XX en Brasil nunca se conformó con el destino establecido para las jóvenes adineradas como ella y desde los cuatro años dejó clara su vocación artística tomando por primera vez un lápiz y un pincel.

Snell nunca recibió una educación artística formal, pero desde que era niña se dedicó a pintar todo lo que veía a su alrededor. Su primera incursión en la escena artística brasileña fue en 1942, con veinticuatro años, cuando retrató a varios dignatarios de su país. Al mismo tiempo, Morgan comenzó a estudiar el trabajo de los grandes maestros italianos y de los impresionistas franceses y, en 1948, al finalizar la guerra, se trasladó a París con sus pinturas.

Dos años antes, en 1946, había inaugurado una sencilla exhibición de retratos en la galería brasileña Barcinsky y otra en el Palacio Copacabana de Río de Janeiro. Fueron las primeras exposiciones de Morgan y unas de las pocas que inauguró en Brasil durante su juventud. A partir de 1948 y hasta su muerte, su vida transcurrió a caballo entre Francia y su país natal.

Obra de Morgan Snell

En París comenzó una carrera artística que le supuso un sinnúmero de exposiciones y premios. Sus biógrafos indican que llegó a obtener diecisiete galardones durante su época dorada francesa. El Museo de Arte Moderno y el Museo Villa de París, entre otros, adquirieron obras de la artista paulistana.

Galerías como Bernheim-Jeune, que se convirtió en su espacio de referencia en la capital, acogieron a Morgan con los brazos abiertos. Su pintura, que había surgido de un talento puro alejado de la práctica académica, y su cuidada apariencia, propia de una dama de la alta sociedad, eran la combinación perfecta para fascinar al París de entonces. Maurice Druon, miembro de la Academia francesa, escribió sobre Morgan: ”El contraste entre la persona y su obra, entre su apariencia cotidiana y sus creaciones, es demasiado fuerte para que no constituya una sorpresa (…) ¿El contraste absoluto es algo intrínseco de Snell? ¿O constituye, para ella, una suerte de necesidad?”.

Arena ardiente, el sol y el viento (Morgan Snell)

Las obras de Morgan presta especial atención a la representación anatómica femenina y masculina. Sus influencias son claras: la mitología clásica, la Biblia, la obra de Dante (especialmente el Infierno de la Divinia Comedia) y el Paraíso Perdido de John Milton. Gracias a su infancia en Brasil, la Morgan niña estuvo en estrecho contacto con la naturaleza y, por ello, los pájaros tienen un simbolismo especial en su obra.

Estando en París, el gobierno francés le encargó una enorme pintura mural para la Oficina General de Correos de VandeaLos ladrones del mar (1958) tuvo tanto éxito que le siguió un segundo proyecto, esta vez para la parisina Iglesia de la TrinidadLa presentación de la Virgen en el Templo y La Virgen de Pentecostés (1960).

En 1978, Morgan ya había sido nombrada ”Mujer del Año 1975” por su obra artística en Brasil y se habían rodado tres películas sobre su carrera. Sin embargo, decidió abandonar la práctica artística para dedicarse a las obras de caridad. Una última rebeldía de Morgan Snell, que murió en 2007.
Vía| Morgan Snell , Biographie

Más información| SUFFEL, Jacques. Morgan Snell et ses sortilèges. Ediciones Pierre Cailler, Ginebra, 1968

Imagen| Morgan Snell en su estudio, Morgan Snell , Obra de Morgan Snell , Arena ardiente, el sol y el viento

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