Patrimonio 


La Mitología a través del Arte de Bernini (II): El Rapto de Prosérpina

Complementando el artículo de julio sobre la mitología intrínseca en la obra de “Apolo y Dafne” de Bernini, ponemos ahora en el punto de mira otro de sus trabajos más significativos en la temática: “El Rapto de Prosérpina”, siempre bajo la visión del mito grecorromano que configuró su nacimiento.

El Rapto de Prosérpina. Visión frontal.

Como conjunto escultórico perteneciente a la primera etapa del artista napolitano, fue cincelada en 1622 en mármol blanco, con una altura de 2,95 metros. A pesar de ser encargada por el cardenal y mecenas Scipione Borguese, su destinatario final acabó siendo la colección privada del también cardenal Ludovico Ludovisi, ubicándose en la actualidad en la Galería Borghese de Roma.

Detalle de cintura y muslo.

Detalle de cintura y muslo.

La historia latente bajo esta composición artística parte de uno de los pasajes poéticos narrados por Ovidio en sus “Metamorfosis”. Cuentan sus versos como Plutón (también denominado Dis), el despiadado soberano del Inframundo, temido tanto por vivos como por demonios, se enamora de la bella joven Prosérpina (o Perséfone según la mitología griega), hija de Júpiter, deidad celestial suprema y Ceres, diosa de la agricultura y la tierra fértil. Ante la negativa de su padre a casarla con él, el dios del Averno decide raptarla un fatídico día en el que la muchacha se encontraba recogiendo flores, arrastrándola a los infiernos en su carro tirado por negros caballos decidido a convertirla en su esposa. Bernini capta en su obra el momento exacto en el que el dios alcanza a Proserpina, levantándola en volandas y hundiendo los dedos en su carne para evitar que escape. Ella, completamente aterrada, se esfuerza inútilmente por zafarse de él, pidiendo ayuda desesperadamente a su madre. Ovidio nos lo relata así:

Mientras en aquella espesura Prosérpina juega y recoge violetas y blancos lirios, y mientras con entusiasmo de niña llena cestas y el regazo, y se esfuerza por superar en la tarea a sus amigas, verla, amarla y raptarla Dis fue apenas un segundo; hasta tal punto es de impaciente el amor. La diosa, aterrada, llama con gritos desesperados a su madre, a sus amigas, pero más veces a su madre; se desgarró el vestido desde el cuello y las flores recogidas se le cayeron de su túnica desceñida; y tan grande era la inocencia de sus años infantiles que incluso esta pérdida causó dolor a la doncella […] (Libro V, p.138-139)

Al percatarse Ceres de la desaparición de su hija, comienza una búsqueda incesante por mar y tierra, enterándose de su secuestro por la ninfa Aretusa. Devastada por el dolor, deja de sustentar vida a la tierra, volviéndola estéril:

Como si entonces se enterara por fin de su rapto, se mesó la diosa sus despeinados cabellos y se golpeó los pechos una y otra vez con las manos. Aún no sabe donde está; sin embargo recrimina a todas las tierras, las llama ingratas e indignas del don de las cosechas, y más que ninguna a Trinacria, donde ha dado con el rapto de su hija perdida. Por eso con mano cruel rompió allí los arados que revuelven los terrones y en su cólera dio pareja muerte a los labradores y a los bueyes de labor, ordenó a los campos no germinar la simiente depositada y malogró las semillas. La fertilidad de aquella tierra, celebrada por el ancho mundo, decae y resulta falsa; las mieses mueren nada más despuntar, y unas veces las malogra el excesivo sol, otras la excesiva lluvia, y tanto las inclemencias como los vientos las dañan, y los pájaros voraces se llevan las semillas arrojadas; la cizaña, los abrojos y la grama inextinguible arruinan los trigales […] (Libro V, p.141)

Rapto de Prosérpina. Visión trasera.

No tardó la madre en presentarse ante Júpiter para rogar que le devolviese a su hija, quién, ante la situación en la que se encontraban los campos y sus cultivadores, no dudó en apoyar su plegaria con una única condición: que la muchacha no hubiera probado bocado alguno del submundo, ya que así lo dictaminada la ley de las Parcas. Desgraciadamente, Prosérpina ya había ingerido una granada, ligándose de esta forma al reino de su esposo. Sin embargo, Júpiter encontró una solución: la joven pasaría 6 meses con su madre en el Olimpo, tiempo durante el cual la tierra prosperaba y las cosechas eran buenas, permitiendo la llega de la primavera y el cálido verano; y el resto del año con su esposo, periodo en el que la tierra se volvía estéril, y se envolvía con el frío manto del invierno.

Entonces Júpiter, mediando entre su hermano y su afligida hermana, divide el curso del año en dos mitades; ahora la diosa, divinidad común a dos reinos, está con su madre seis meses, otros tantos con su esposo. Al punto cambia la expresión de su alma y de su rostro, pues la frente de la diosa que a poco podía parecer triste incluso a Dis, está ahora alegre, tal como el sol, que antes estaba cubierto con nubes de lluvia, sale victorioso de entre los nubarrones. (Libro V, p.144)

Los mitos eran utilizados en la cultura grecorromana para dar respuesta a los diversos misterios de la vida y el universo, como personificación de fenómenos inexplicables. La historia relatada es un claro ejemplo de ello, configurándose como una interpretación religiosa del cambio estacional. Asimismo, sirve como vehículo al artista italiano para la lección moral, enfrentando visualmente la inmoralidad con la virtud, y representando magistralmente los denominados “afecti” o estados del alma, que se reflejan en cada expresión y gesto de las figuras marmóreas.

Finalmente, señalar como Bernini  aunó en una misma pieza una observación simultánea del mito de izquierda a derecha, conforme vamos girando a su alrededor: Plutón sujetando a la joven; su llegada al Tártaro (desde la perspectiva frontal); y por último, los ruegos de Proserpina por regresar con su madre, con lágrimas en sus ojos y la figura del Can Cerbero. De esta forma se crea, al igual que en su “Apolo y Dafne”, una interacción dinámica con el espectador.

El Rapto de Prosérpina. Ángulos laterales.

Vía| Ovidio. (2011). Metamorfosis. Presentación de Martín Garzo, G. Madrid, España: Alianza Editorial, Comte, F. (2006). Mitologías del Mundo. Barcelona, España: Larousse Editorial

Más información| Galleria Borghese, Arte e Iconografía

Imagen|El Rapto de Prosérpina. Visión Frontal, Detalle de cintura y muslo, Visión traseraÁngulos laterales

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