Neurociencia 


Mis ojos ven, mi cerebro no

El daño cerebral adquirido posee una infinita variedad de síntomas, síndromes y secuelas como consecuencia de las lesiones sobrevenidas.

Uno de los déficits más comunes y variables es la alteración o la pérdida de visión. Ésta normalmente presenta una mejora paulatina desde los momentos posteriores a la lesión hasta que el paciente logra estabilizarse, aunque su evolución normalmente no llega a recuperarse al 100 %. Podemos apuntar que gran parte de nuestros recursos están destinados a la vista, ya que de los cinco sentidos clásicos es el más importante para desenvolvernos en nuestro medio.

Nuestro cerebro involucra diferentes áreas para que podamos interpretar las imágenes del mundo externo, como pueden ser la retina, el nervio óptico, los colículos superiores o el núcleo geniculado lateral. Sin embargo, el área más importante y donde comienza la percepción visual es en el lóbulo occipital, que se encuentra en la parte posterior del cerebro.Sistema visual

El lóbulo occipital suele quedar afectado a consecuencia de un accidente cerebrovascular en la arteria cerebral posterior, aunque también puede dañarse por enfermedades neurodegenerativas y en traumatismos craneoencefálicos, ya sea por golpe directo o por el efecto del contragolpe.

El lóbulo que nos permite “ver” se divide tres zonas: área primaria, área secundaria y área terciaria.

El área visual primaria es donde se proyectan las radiaciones ópticas que transmiten la información que llegó a nuestras retinas. En esta zona posterior del cerebro comenzamos a ver y su lesión provoca escotomas, ceguera cortical o fotismos.

Un escotoma es la pérdida parcial de visión por una lesión en el área primaria, correspondiéndose con una zona de visión oscura, mientras la ceguera cortical es la pérdida de visión total por la lesión de ambos hemisferios occipitales o en sus fibras transmisoras de información visual. Estos síntomas pueden acompañarse de anosognosia, que es el no reconocimiento de los déficits de uno mismo.

Los lectores se preguntarán, ¿cómo es posible no ver y no ser consciente de ello? Pues este fenómeno se produce porque nuestra retina y otras estructuras cerebrales siguen transmitiendo información, creando la sensación subjetiva de que podemos ver. Aunque no podamos interpretar lo que nuestros ojos ven es posible que mantengamos una leve percepción de luz.

Lesión occipital

A pesar de que no podamos ver, nuestro cerebro completa la visión que nos falta. Esto parece imposible pero todos lo hacemos. Por ejemplo, si cogemos un folio en blanco, dibujamos una cruz de un centímetro y a unos 10 centrímetros a su derecha  hacemos un punto del mismo tamaño, podremos comprobar cómo actúa nuestro cerebro.

Después de dibujar los signos, debemos de situar el folio a un palmo de distancia de nuestra cara aproximadamente, taparnos un ojo y mirar fijamente el símbolo del lado contralateral (con el ojo izquierdo descubierto mirar el símbolo derecho o con el ojo derecho mirar el símbolo izquierdo del papel). Y……¡el punto ha desaparecido! ¿Cómo es posbile?

Este efecto se produce porque el punto o la cruz coinciden con la entrada del nervio óptico, donde no hay retina y, por tanto, no recibimos información visual de ese lugar concreto. Esto significa que continuamente nuestro cerebro completa nuestra imagen porque tenemos un ángulo muerto en nuestros ojos.

Cuando la ceguera cortical se acompaña de anosognosia se denomina Síndrome de Antón. Así, quien sufre este trastorno continuamente choca con el mobiliario o hace descripciones vagas cuando le preguntan: “¿qué es esto?” A pesar de confrontarles su ceguera, la negarán.

Por otro lado, los fotismos son alucinaciones visuales simples como destellos de luz, figuras geométricas simples o puntos.

El área secundaria recibe la información visual del área primera para realizar un análisis específico del color, la forma, el brillo y el movimiento, para después integrarlos y crear un percepto visual. Áreas primaria y asociativa

El área visual terciaria es la zona adyacente al área secundaria y se encarga de relacionar la información puramente visual con la percepción proveniente de otros sentidos.

Las áreas secundaria y terciaria conforman el área de asociación visual. Cuando estas se lesionan aparece algún tipo de agnosia visual, o incluso alucinaciones complejas.
* Imagen| Sitema visual

Lesión occipital

Áreas primaria y asociativa
* En QAH| Tu cara no me suena, Tu cara no me suena (II)

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