Cultura y Sociedad, Patrimonio 


La miniatura medieval (I): El Scriptorium de Alfonso X el Sabio

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Libro de Horas de la reina Isabel la Católica.

El campo de acción de un miniaturista es el libro, siempre entendido como algo vivo y cambiante. El concepto de “miniatura” nada tiene que ver con el tamaño, sino con el minium, un óxido de plomo de color rojo que se utilizaba como componente fundamental para elaborar la técnica miniada y que se comenzó a utilizar para iluminar o ilustrar los códices manuscritos. El fin concreto es explicar la lectura del texto, de tal modo que todo el que no supiera leer en la Edad Media pudiera comprender los escritos, y como colofón, lo meramente decorativo. El auge se sucede entre los siglos XI hasta el XV; a partir del XVI disminuye su producción en favor de la imprenta que se encontraba en pleno auge.

Ejemplos nos han llegado cuantiosos, en España los más valorados son el Beato de Silos, la Biblia mozárabe de León, las Cantigas de Santa María, el Breviario de Martín el Humano o el Libro de Horas de Isabel la Católica. Hoy daremos unas pautas sobre el Scriptorium de Alfonso X el Sabio.

Durante su reinado comprendido entre el 1252 y el 1284, se desarrolla uno de los períodos culturales más interesantes de la Europa medieval. Bajo su patrocinio, sabios del mundo cristiano, musulmán y judío se unieron en la creación de un compendio de sabiduría, de manera laica, puesto que evitó las connotaciones religiosas que pudiera tener la lengua latina frente al hebreo y el árabe, eligiendo el castellano, la lengua de ‘a pie’. De esta manera desvinculó cualquier religión aglutinando las tres culturas que convivían en la Toledo del XIII con un fin común: la sabiduría. Solamente utilizó otro idioma distinto al castellano: el gallego, lengua que empleó para su obra magna, las Cantigas de Santa María.

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Alfonso X el Sabio en las Cantigas de Santa María, obra de su Scriptorium Alfonsí.

No podemos hablar de scriptorium como tal, al estilo de la madrasa islámica, ni mucho menos con la perspectiva actual de una institución moderna, pero lo cierto es que hubo un equipo que trabajó de manera “científica” (a lo medieval) en un corpus de obras que engloban lo jurídico en Espéculo; lo lúdico en el Libro de ajedrez, dados y tablas entendido como la estrategia y el desarrollo de la inteligencia que conllevaban los mismos; la historia de España hasta el momento englobada en Estoria o la música en las Cantigas de Santa María entre otras muchas obras literarias. Sí podemos afirmar que Alfonso X patrocinó, supervisó y participó en ocasiones con su propia letra en colaboración con intelectuales latinos, hebreos y musulmanes en lo conocido como la Escuela de Traductores de Toledo.

No olvidemos, por otro lado, que la importancia de esta ingente obra escrita radica también en la supremacía de la corona de Castilla, pero la personalidad del rey Sabio ha conseguido dejarnos un legado al más puro estilo humanista y sin precedentes en nuestro país, un rey sin parangón que a pulso se ganó el apodo de Sabio. En los siguientes artículos, analizaremos en profundidad algunas de estas obras.

Más Información| GUERRERO LOVILLO, José, Miniatura gótica castellana, Laboratorio de Arte de la Universidad de Sevilla, CSIC, Madrid, 1972.

Imagen| Desmal, Wikimedia.

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