Coaching y Desarrollo Personal 


Mindfulness para los más pequeños

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Ya es la segunda ocasión desde que colaboro mensualmente con QAH que manifiesto mi preocupación por la rapidez y el ritmo de vida al que estamos sometidos a diario. Si nos parásemos a observar en la calle, tan sólo, un minuto, veríamos que la mayoría de nosotros parecemos autómatas. Los que realmente se salvan de entrar, todavía, en dicha vorágine son graciosos y menudos. Sí, hablamos de ellos, los niños.

Ser conscientes es algo que todos hacemos con gran naturalidad cuando somos pequeños. Cuando somos conscientes, escogemos percibir los detalles de nuestras experiencias tal y como se presentan, sin juzgarlos ni intentar modificarlos desde el primer  momento. En este sentido, hablamos de “mindfulness”, esto es, el hecho de ver con claridad y de mantener una atención plena hacia aquello que estamos realizando (Fodor, I.).

Los niños exploran el mundo como los animales; con curiosidad, absortos en el presente, comprometidos con sus actividades y recreándose en ellas. Las experiencias son nuevas, fascinantes y llenas de posibilidades.

Como adultos, nos han educado para analizar y dar sentido a nuestras experiencias mediante la reflexión, nos basta con que la mente clasifique y comprenda la experiencia como concepto. No nos han estimulado para que juguemos, exploremos ni experimentemos de verdad nuestro mundo.

Enseñar a nuestros pequeños a enfrentarse con sensibilidad a las dificultades, es uno de los mejores regalos que podemos hacerles. Es sabido que el “mindfulness” se aprende mediante la experimentación y no con el conocimiento teórico Así pues, las prácticas para niños deben ser breves y adecuadas para la edad. Se suele recomendar un minuto de práctica por cada año de edad, aunque, no es una pauta general. Nunca debemos insistir para que mediten. Se recomienda empezar poco a poco y ser pacientes, fomentar la curiosidad y la franqueza con nuestro propio ejemplo y hacer de todo ello algo divertido y creativo.

Una buena primera práctica podría ser la propuesta por Susan Kaiser “The Mindful child” (El niño con plena conciencia) en la que describe como acuesta a los niños con un peluche sobre el vientre para fomentar la concentración en la respiración, ya que ven el peluche subir y bajar como si lo estuvieran meciendo para dormirse. Al centrarse en la respiración, ésta se estabiliza y hace que se sientan más calmados y relajados. Otras maneras de disfrutar de la atención plena es el disfrutar de pequeños reportajes como el que os presento. Realmente fascinante; el primer baño de un bebé.

http://youtu.be/he6tPvKS-uw

En definitiva, el “mindfulness” se presenta como una herramienta inspirada en la meditación oriental destinada a aliviar el estrés, la ansiedad y la depresión no sólo de los adultos sino también de los más pequeños.

 

Vía| Teaching mindfulness to children

Vía| The mindful child 

Imagen| Mindfulness map

Vídeo| Youtube: Primer baño de un bebé

 

 

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