Reflexiones 


Miedo al miedo

 

Con nosotros viajan siempre unos compañeros indisociables de nuestra esencia humana, unos instintos que nos acompañan allá donde quiera que vayamos y que en algunos casos nos dificultan las cosas. Uno de esos instintos primarios y fundamentales es el miedo, una emoción innata que se activa cuando nos sentimos amenazados y nos mantiene alerta por lo que pueda pasar.

Desde el punto de vista adaptativo, el miedo nos ha salvado de más de una y nos ha hecho llegar a donde estamos ahora. Mientras que para la psicología  es un estado afectivo necesario para la correcta adaptación al medio, que consiste neurológicamente en la activación de la amígdala.

Sabías que…la amígdala, situada en el lóbulo temporal, revisa constantemente toda la información que llega al cerebro a través de los distintos sentidos con el fin de detectar rápidamente cualquier cosa que pueda influir en nuestra supervivencia, siendo considerada el centro del control emocional.

Esta función esencial del miedo puede convertirse en un problema cuando aquello que nos asusta está presente en nuestras vidas de forma constante y esa activación elevada se produce durante prolongados periodos de tiempo machacando nuestro sistema nervioso. No hace falta irse al extremo del miedo patológico para hablar de un miedo irracional, la preocupación excesiva por el mañana, porque las cosas no salgan como pensamos o por lo que pueda pasar, están muy presentes en nuestras vidas y pueden llegar a ser ciertamente desagradables.

Tener miedo no es necesariamente algo negativo

Tener miedo no es necesariamente algo negativo

Pero podemos aprender a manejar nuestros miedos, al igual que nuestras otras emociones, en mayor o menor medida. Solo necesitamos ser conscientes de que el miedo no es más que una emoción como otra cualquiera, que está ahí por una razón tan importante como avisarnos de posibles peligros que puedan perjudicarnos, y que, cuando nos avisa de algo que en realidad no tiene ese potencial dañino puede que sea porque nosotros no estamos enfocando ese problema de la forma más adecuada.

Muchas veces nos dejamos llevar por el agobio y nos vemos sobrepasados por situaciones que no deberían ocupar nuestra mente por tanto tiempo, principalmente porque no nos creemos capaces de ponerles remedio. Una vez más, el problema está en cómo nos tomamos las cosas y las herramientas con las que contamos para sobreponernos. En ese caso, quizás una buena estrategia sea organizar nuestras prioridades y analizar qué es aquello que nos preocupa y, sobretodo, por qué. Si conocemos el motivo por el cual algo nos resulta tan amenazador nos será mucho más fácil armarnos de valor y plantarle cara a la situación.

Es importante que seamos conscientes de que tener miedo no es malo, es natural y puede ayudarnos si sabemos enfocarlo de la forma correcta, bien sea para salvarnos de un peligro real o para hacernos superar obstáculos y fortalecernos, el miedo puede ser un gran aliado. Ponerle cara a nuestros miedos nos ayuda a relativizarlos, y el hecho de encarar nuestros problemas nos ayudará siempre a construir una autoestima más fuerte y estable cuando nos demos cuenta de que, finalmente, no era para tanto y teníamos la solucion en nuestras manos.Y es que es así como se pone fin al miedo, enfrentándonos a él.

¿Os atrevéis a perderle el miedo al miedo?

Vía| Miedo

Más información| Cuerpo amigdalino

Imagen| Miedo

En QAH| Las claves de la resiliencia, Racionalizando, Algún día en cualquier parte

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