Coaching y Desarrollo Personal, Educación 


Mi hijo “tiene” TDAH y… ¿ahora qué?

En los últimos años todos hemos oído hablar de algún caso cercano de lo que, comúnmente, se señala como “niño/a hiperactivo/a”. Pero… ¿es en realidad un caso de trastorno de déficit de atención con o sin hiperactividad o tan sólo se trata de una etapa conductual rebelde como antiguamente se decía? Estamos ante un sobrediagnóstico que se origina a raíz, mayoritariamente, de una queja proveniente del ámbito escolar.

No obstante, dejando a un margen lo que está ocurriendo a nivel médico-clínico, debemos afirmar que este trastorno sí existe y es muy común. Se distinguen 2 tipos de trastornos: trastorno con predominio en déficit de atención (TDA) y trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH). En ningún caso el problema se relaciona con falta de conocimiento sino que el problema viene cuándo no se sabe cómo “usar” ese conocimiento.

A pesar de que en la actualidad se encuentren en revisión los criterios de diagnóstico para los subtipos del TDAH, éstos se organizan en base a 3 aspectos:

  • Desatención o falta de atención   
  • Hiperactividad
  • Impulsividad

Según el Modelo Híbrido de Barkley (1997), “el TDAH es un término específico que se refiere a un grupo de trastornos escolares y no escolares, que se manifiestan como dificultades significativas para el aprendizaje y la adaptación familiar, escolar y social. Es debido a un retraso en el desarrollo neuropsicológico que provoca disfunciones en los mecanismos de control ejecutivo e inhibición del comportamiento que afecta de modo directo a los procesos psicológicos del sistema ejecutivo (memoria de trabajo y su relación con el sistema de atención, autorregulación de la motivación y el afecto,  interiorización del lenguaje y los procesos de análisis y síntesis) y a sus funciones ejecutivas (planificación y organización, automonitorización y evaluación, flexibilidad cognitiva y la persistencia) implicadas en las tareas de enseñanza-aprendizaje y en la adaptación escolar, social y familiar. De este modo, las personas con TDAH muestran una activida motriz incesante (hiperactividad), así como una dificultad en el control de la atención durante un largo periodo de tiempo en las tareas (dificultad en atención sostenida, selectiva y dividida: déficit de atención).

“Mi hijo/a es hiperactivo/a y nadie me ha dicho qué debo hacer”. Bien, a continuación enumeraré grosso modo algunas pautas para el tratamiento psicoeducativo del TDAH referidas a la familia y el contexto:

  1. a) Comprobar cuál es el comportamiento de los padres hacia los hijos/as: considerar si es necesario cambiar pautas educativas, por ejemplo aprender a prestar atención positiva, usar el poder de su atención para conseguir la obediencia (dando feedback inmediato ante una tarea correcta: refuerzo positivo), dar órdenes más eficaces reduciendo estímulos distractores, enseñar a no interrumpir sus actividades, establecer un sistema de economía de fichas en casa (obtendrá beneficio portándose bien), aprender a controlar el mal comportamiento de manera adecuada (enseñar a los padres la técnica del tiempo fuera: el niño va a un lugar tranquilo y aislado para cumplir un tiempo de reflexión tras portarse inadecuadamente), ampliar el uso del tiempo fuera y reforzar con otras conductas adaptativas, aprender a controlar el comportamiento en lugares públicos.
  2. b) Introducir cambios en el ambiente familiar:
  • Organización y planificación:

-Establecer una economía de fichas: concediendo puntos por cumplir normas.

-Ambiente familiar organizado: hábitos de conducta y horarios regulares.

-Los cambios y/o transiciones entre actividades deben ser indicados (reloj).

-Uso de indicadores (carteles, post-it) anotando cómo comportarse en cada lugar.

  • Forma de dirigirse:

-Instrucciones breves, claras, concretas y sencillas.

-Utilizar mensajes positivos.

-Manifestar respeto, cariño, comprensión y confianza.

-Reforzarle positivamente de forma inmediata.

-Animarle por sus cambios.

  1. c) Apuntarle a actividades deportivas: ayudan a liberar energía, respetar normas, relacionarse con otros niños/as.
  2. d) Buscar apoyo de otros padres.
  3. e) Organizar y planificar tiempo de ocio en familia.

Siguiendo estos puntos se conseguirá reducir el estrés, la frustración y la ansiedad generada por ser padres de un/a niño/a con TDAH. ¡Recuerda…no estás solo!
Vía|Fundación CADAH

Lavigne, R., y Romero, J.F. (2010). El TDAH: ¿Qué es?, ¿qué lo causa?, ¿cómo evaluarlo y tratarlo? Madrid: Ediciones Pirámide.

Imagen| Niños TDAH

RELACIONADOS