Neurociencia 


Mi hijo no tiene un sueño reparador

Los niños no son ajenos a los trastornos del sueño. Las necesidades de sueño varían de un niño a otro, no existiendo un patrón homogéneo. Sin embargo, si tenemos un niño que regularmente tiene problemas para conciliar el sueño o mantenerlo a lo largo de toda la noche o que se encuentra cansado y soñoliento durante el día, debemos sospechar de la existencia de un problema de sueño o de los hábitos que conducen a éste.

El insomnio, englobado dentro de los trastornos del sueño, puede definirse como la dificultad persistente para obtener un sueño y un descanso reparador, debido a que no puede iniciar el sueño, presenta un despertar demasiado temprano o experimenta frecuentes interrupciones durante la noche.

Todos los niños han podido sufrir este trastorno en algún momento de su vida, pero para ser diagnosticado como tal, es necesario que esté presente al menos tres noches a la semana durante un mínimo de tres meses, no ser consecuencia de otro trastorno o enfermedad, provocar un malestar claro y significativo en la vida del menor y producirse a pesar de las condiciones favorables para dormir.

Aun así, el insomnio en los niños es muy difícil de detectar, ya que en la mayoría de las ocasiones los menores no son conscientes del problema; por ello, suelen ser los progenitores los que acuden a consulta manifestando el malestar.

Tipos de insomnio:

  • Según el momento: de conciliación (cuando el niño es incapaz de conciliar el sueño), de mantenimiento (el niño puede llegar a conciliar el sueño, pero a mitad de la noche se despierta y no puede volver a dormirse) y terminal (el niño se despierta cuando está acabando la noche).
  • Según la gravedad: común y severo.
  • Según su duración: transitorio (dura sólo unos días) y persistente (cuando pasan más de tres meses y se puede hablar del insomnio como trastorno).

El insomnio representa aproximadamente el 10% de la población infantil, siendo confundido en numerosas ocasiones con las dificultades para dormirse.

Por otra parte, las dificultades para dormirse son más frecuentes que el insomnio (20% de los niños en edad preescolar) y se caracterizan por estar relacionadas con factores psicosociales estresante; siendo la participación y el comportamiento de los padres un factor fundamental.

Dentro de las dificultades para dormirse podemos diferenciar tres grandes tipos:

  • Despertares nocturnos: niños que necesitan que sus padres permanezcan con ellos hasta que se duermen. En el caso de que se despierten a lo largo de la noche suelen acabar durmiendo en la cama de los padres debido a que no son capaces de volver a dormirse.
  • Resistencia a irse a dormir: niños que se oponen a irse a la cama a la hora marcada por los progenitores para poner a prueba su autonomía.
  • Fobia nocturna: puede ser favorecida por la situación que rodea al momento del sueño (oscuridad, miedo a las pesadillas, temor a los monstruos…), llegando a producir como consecuencia una negativa del niño a quedarse sólo. También pueden provocar que los padres acepten que el niño duerma con ellos o que se le permita quedarse en el sofá viendo la tele hasta que se queda dormido, para seguidamente llevarlo a su cuarto; en el caso de que se despierte de madrugada, reaparecerá el problema.

Pero… ¿qué repercusiones puede tener el insomnio en la vida de los niños?

Aproximadamente nos pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo, siendo este tiempo mucho mayor durante la infancia, por ello, este tipo de trastorno se asocia con una gran cantidad de dificultades como somnolencia diurna, falta de atención, impulsividad, comportamiento perturbador, deterioro de las funciones cognitivas, dificultades sociales e incluso puede llegar a causar un fracaso escolar. La falta de sueño también puede afectar negativamente al sistema inmunológico y a los procesos metabólicos, y se ha asociado con una menor calidad en la salud de vida de los niños.

Por último, partiendo de la base de que los menores no son conscientes de que tiene un problema, menos aún saben cómo pedir ayuda; por este motivo, los trastornos del sueño suelen ser, con frecuencia, el único medio que poseen para indicar que algo no le va bien. Por esta causa, y por las numerosas repercusiones que pueden causar en su día a día, debemos prestar toda la atención posible a las variaciones o trastornos del sueño infantil.

 

Vía|

Asociación Americana de Psiquiatría. (2013). Guía de consulta de los criterios diagnóstico del DSM-5, Arlington, VA.

Instituto del sueño. (2015). El sueño infantil. Recuperado el 19 de septiembre de 2015 de http://www.iis.es/problemas-trastornos-del-sueno-infantil-en-ninos-insomnio-especialista/.

Rodríguez, J. (2000). Psicopatología infantil básica: teoría y casos clínicos. En J.E. Lozano y J. Rodríguez  (Eds.), Trastornos del sueño en la infancia (pp. 109-129). Sevilla: Ediciones Pirámide.

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