Patrimonio 


La mezquita-catedral de Córdoba (IV): la ampliación de Almanzor

 

Planta de la ampliación de Almanzor

Planta de la ampliación de Almanzor

Con este artículo, cuarto de esta serie, finalizaremos el análisis de la mezquita en cuanto edificio de origen islámico. La última intervención en esta línea se la debemos a Al-Mansur (cuyo nombre cristianizado es Almanzor), que no fue propiamente un califa. Era el visir de Hisham II, hijo de Al-Hakam II y legítimo heredero al trono califal de Córdoba. No obstante, su escasa edad favoreció que Almanzor acaparase cada vez más y más poder, hasta apartar al pequeño Hisham II del trono y establecer una verdadera dictadura militar que fue el comienzo del ocaso del esplendoroso califato omeya de Córdoba.

Según algunos autores las obras de ampliación de la mezquita comenzaron en 987, y según otros se cita la fecha de 991. En cualquier caso, parece ser que en 997, año en el que Almanzor hace su famosa expedición a Santiago de Compostela y expolia las campanas de su catedral, la ampliación de la mezquita aún no había terminado. Aunque no conocemos el nombre exacto del director de las obras, sí tenemos constancia de muchos de los artesanos que trabajaron en ella, pues se conservan numerosas marcas con sus nombres en fustes, cimacios y capiteles.

El edificio ya no podía ampliarse hacia el sur como se había venido haciendo hasta entonces, dado que se encontraba el río Guadalquivir. Almanzor optó por realizar la ampliación hacia el este, añadiendo ocho nuevas naves. De este modo, se convertía en una de las mezquitas más grandes del mundo islámico medieval, tan sólo por detrás de los dos principales templos abbasíes de Samarra. Esto tenía una significación práctica, ya que el crecimiento demográfico de la ciudad de Córdoba era muy notable, y a la vez tenía un sentido simbólico, pues la monumentalidad de este edificio estaba en íntima relación con Almanzor y la grandeza que quería otorgar a sus años de gobierno.

Interior de la ampliación de Almanzor en la mezquita de Córdoba

Interior de la ampliación de Almanzor en la mezquita de Córdoba

En esta ampliación se sigue utilizando el mismo estilo que se había mantenido en el resto de la mezquita, conservando los característicos alzados con sus arquerías de medio punto superpuestas y la bicromía de rojo y blanco en las dovelas, lo que le otorga al edificio homogeneidad. Sin embargo, arquitectónicamente hablando, esta parte es mucho más sencilla y carente de originalidad que el resto, primando la cantidad por encima de la calidad. Destaca, por ejemplo, el hecho de que, en lugar de alternar piedra y ladrillo en la construcción de los arcos para conseguir la bicromía de manera natural, Almanzor opta por construir todo el arco en un mismo material y pintar después las zonas rojas, simulando el ladrillo.

En la zona del patio ampliada por Almanzor, destaca la construcción de un aljibe subterráneo conformado por un espacio cuadrado sostenido por cuatro pilares cruciformes que lo dividen en nueve compartimentos y cada uno de ellos se cubre con una bóveda de arista. Esta tipología arquitectónica es de origen bizantino, pues era habitual su uso en aljibes y pozos del siglo VI. Finalmente, en 999, también se hizo construir un pabellón de abluciones o midda junto a la mezquita, concretamente, al este de la sala de oración.

De esta manera termina la construcción de uno de los templos más señeros del arte islámico medieval en Occidente. No obstante, este edifico sigue estando vivo a lo largo de los siglos, tal y como veremos en el próximo artículo de esta misma serie, donde harán aparición los cristianos.

 

Vía| MOMPLET, A., El arte hispanomusulmán. Ed. Encuentro, Madrid, 2008.

Más información| Centro Virtual Cervantes, Artencordoba.

Imagen| Planta de Almanzor, Interior de la ampliación

En QAH| La mezquita-catedral de Córdoba (I): el primitivo templo de Abd al-Rahman ILa mezquita-catedral de Córdoba (II): la ampliación de Abd al-Rahman IILa mezquita-catedral de Córdoba (III): la fastuosa intervención de Al-Hakam II

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