Cultura y Sociedad, Historia 


Mercenarios del emperador: los lansquenetes alemanes del S. XVI

La palabra lansquenete procede del vocablo alemán landsknecht que significa «servidor del país». En términos militares, la primera actuación documentada de los lansquenetes tuvo lugar a mediados del S. XV, momento en el que son citados por Pedro de Hagenbach, bailío de Alsacia, como parte integrante de las tropas de infantería que componían las milicias del Sacro Imperio. Mercenarios ostentosos y piqueros de primera categoría –asumieron como propio el sistema de combate con picas desarrollado por los guerreros suizos–, comenzaron a forjar su leyenda en tiempos de Maximiliano I de Habsburgo, abuelo del futuro emperador Carlos V, quien constituyó los primeros regimientos independientes de lansquenetes con hombres procedentes en su mayoría de Suabia, Renania, Alsacia o Flandes.

Lansquenetes durante el saqueo de Roma

Lansquenetes durante el saqueo de Roma

         Dentro de los ejércitos, los lansquenetes quedaban organizados en regimientos, que podían reunir desde los 4.000 a los 10.000 efectivos, y posteriormente en compañías de 400 hombres cada una. Dichos regimientos tenían su propia estructura interna. Al frente de los mismos estaba un obrist, responsable de las tareas de recluta y de la elección del locotenent, su segundo al mando, y de los hauptmann, capitanes al frente de las diferentes fähnleins o compañías. Asignados los cargos y responsabilidades, se procedía a iniciar una campaña de reclutamiento. Aquellos que desearan incorporarse como lansquenetes debían gozar de una buena forma física y, sobre todo, ser capaces de financiarse su propio equipo y armamento. Una vez seleccionados, recibían un sueldo y llevaban a cabo un juramento de fidelidad personal al emperador y a los oficiales del regimiento en el que quedaban encuadrados. Los más aptos para el combate y con mejores armas, denominados doppelsöldner (doble sueldo), obtenían una paga extra en compensación por sus servicios y su arrojo en la batalla.

Lansquetene imperial

Lansquenete imperial

            El arma característica de los lansquenetes era la pica, empleando igualmente y con magnífica destreza alabardas que, en muchos casos, podían superar los 2 metros de longitud. Asimismo, eran hábiles en el manejo de la espada denominada zweihänder, utilizada para quebrar las picas enemigas y cuyo empleo exigía el uso de las dos manos debido a sus enormes dimensiones. Con la introducción de la pólvora y la aparición de las primeras armas de fuego, muchos lansquenetes empezaron a asimilar el arcabuz como nuevo instrumento de combate, si bien, dentro de esta tropa siguió predominando el recurso a las armas blancas, por ejemplo, el katzbalger o «destripagatos». Espada corta y de pequeño tamaño, el katzbalger era un arma secundaria muy útil en caso de quedar inutilizada el arma principal y excelente para los combates cuerpo a cuerpo.

            Como armadura, los lansquenetes únicamente portaban un peto o una coraza bajo la ropa, despreciando el uso de cualquier otro elemento de defensa. Su vestimenta, muy llamativa por la variedad de colores y tonalidades, consistía en una camisa y un jubón con las mangas abullonadas. El calzón, largo y bastante amplio, en ocasiones iba decorado con cintas de diferentes colores. El sombrero, una boina plana, solía contener en su parte superior vistosas plumas. En definitiva, eran guerreros perfectamente caracterizados y distinguibles en cualquier campo de batalla. Feroces en la lucha, se amotinaban con relativa facilidad cuando no percibían su estipendio, siendo capaces de cambiar de bando si las circunstancias así lo exigían.

Vía| SÁEZ ABAD, R. (2013): El sitio de Viena, 1529. Zaragoza: HRM Ediciones.

Más Información| HALE, J. R. (1990): Guerra y sociedad en la Europa del Renacimiento: 1450-1620. Madrid: Ministerio de Defensa.

Imágenes| Lansquenetes durante el saqueo de Roma; Lansquenete alemán.

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