Neurociencia 


Memoria y daño cerebral

Tras sufrir una lesión cerebral, son muchas las funciones que se ven afectadas, ya que el cerebro es el encargado de regular la gran mayoría de las acciones que realizamos de forma consciente e inconsciente. En muchas ocasiones suele existir una afectación a nivel físico que habitualmente está caracterizada por problemas de movilidad en la parte del cuerpo contralateral a aquella en la que ha ocurrido la lesión, porque cada hemisferio regula los movimientos de la otra mitad del cuerpo. Así mismo es muy común encontrar afectación a nivel conductual y emocional en las personas que han sufrido un daño cerebral, habitualmente vemos problemas motivacionales, apatía, impulsividad, desinhibición, labilidad emocional y otras muchas alteraciones que cambian la vida del paciente y sus familiares.

Además de las afectaciones hasta ahora señaladas, se encuentran aquellas que repercuten a las funciones cognitivas, entre las cuales se encuentra la memoria. Aunque cada daño cerebral es diferente y el patrón de afectación es igualmente variable, cuando éste afecta a la memoria, en muchas ocasiones observamos una sintomatología similar con características comunes.

Aprendizaje

Cuando hablamos de memoria todos pensamos en los recuerdos que tenemos, en si nos acordamos de cuando teníamos cinco años, de los nombres de nuestros compañeros de colegio, de determinadas anécdotas de la etapa del instituto, del día de nuestro treinta cumpleaños o de nuestra boda, etc. Sin embargo este aspecto de la memoria, conocido como memoria episódica, aunque sí en algunas ocasiones muy específicas, raras veces se ve afectado tras sufrir una lesión cerebral. La memoria está íntimamente relacionada con la capacidad de aprendizaje, y es ésta la capacidad que habitualmente vemos que se deteriora tras sufrir una lesión cerebral. A diferencia de lo que aparece en las películas, un paciente con una lesión cerebral, que tiene problemas de memoria, recordará cómo se llama la calle en la que vivía, a qué colegio fue, incluso qué llevaba puesto el día de su graduación; sin embargo es muy posible que no recuerde qué comió ayer, qué día es hoy a pesar de haberlo oído varias veces, o cómo se llama su compañero de habitación cuyo nombre ha escuchado en repetidas ocasiones durante los últimos diez días.

Este patrón de afectación que está caracterizado por la dificultad a la hora de aprender nueva información y consolidar ésta en la memoria a largo plazo, pone de manifiesto la íntima relación existente entre la memoria y la atención, función cognitiva indispensable en la que se sustentan en muchas ocasiones los demás procesos cognitivos para funcionar de forma eficiente.

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