Neurociencia 


Memoria, ¿cómo le afecta el estrés?

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El estrés,  constituye un problema significativo en la sociedad actual, con un envejecimiento e incremento en la población crecientes. Se define como cualquier condición que perturba seriamente la homeostasis fisiológica/psicológica de un organismo. Numerosos estudios en neurociencia han mostrado que las experiencias estresantes pueden tener un impacto negativo en ciertas funciones cerebrales (deterioro en las capacidades de aprendizaje y de memoria, incremento del deterioro cognitivo relacionado con la edad, aumento de la susceptibilidad de las neuronas del hipocampo a sufrir atrofia o necrosis en respuesta a demandas metabólicas). No obstante, conviene recordar que la respuesta aguda al estrés (por ejemplo, incremento de la atención) se considera un mecanismo adaptativo que capacita al organismo para responder de manera efectiva a una amenaza, potencial o real, para su supervivencia.

Estrés y memoria.

El hipocampo, situado en la parte medial del lóbulo temporal, constituye una estructura cerebral que juega un papel crucial tanto en la memoria como en la regulación neuroendocrina de las hormonas del estrés.

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Numerosos estudios en las dos últimas décadas apoyan la idea de que el estrés y las hormonas del estrés deterioran las formas de memoria dependientes del hipocampo, tanto en humanos como en animales. La administración de cortisol a niveles similares a los del estrés en sujetos normales, deteriora de forma selectiva la memoria verbal declarativa, sin afectar a la no-verbal (procedimental). La magnitud del estrés (en duración o intensidad) se refleja en el grado de afectación de la memoria y el aprendizaje efectos del estrés en el hipocampo.
Además de afectar a la memoria y a la plasticidad sináptica, el estrés y la corticosterona pueden alterar la morfología de las dendritas e inhibir la neurogénesis en el cerebro adulto, lo que potencialmente puede tener un impacto en la memoria.

McEwen y cols han estudiado extensamente el tema, mostrando que el estrés o la administración de corticosterona sostenida (p.eje. 3 semanas) puede producir atrofia de las espinas dendríticas en diversas áreas del hipocampo.

Amígdala, estrés y funcionamiento del hipocampo.

La amígdala desempeña un papel primordial para el aprendizaje emocional y para la manifestación de los efectos relacionados con el estrés tanto a nivel conductual como en el funcionamiento hipocámpico. La lesión o la supresión farmacológica de la amígdala previene los erosión gástrica, la analgesia, o la conducta ansiosa inducidos por el estrés, bloquea el efecto modulador de drogas sobre la memoria dependiente del hipocampo, y deteriora la potenciación de sinapsis a largo plazo (LTP) in vivo.

Los autores enfatizan que los efectos locales de los neuromoduladores actúan en conjunción con las influencias procedentes de la amígdala, para alterar la memoria dependiente del hipocampo y la plasticidad sináptica.

Proponen un modelo que describe un subconjunto de interacciones neuroendocrinas, que son condiciones previas necesarias para los efectos del estrés en el funcionamiento del hipocampo. Este modelo parte de 5 premisas:

  • Las hormonas del estrés pueden afectar directamente al hipocampo.
  • Las hormonas del estrés pueden influir a la amígdala directa o indirectamente.
  • Las proyecciones amigdalares al hipocampo pueden modificar el funcionamiento del hipocampo.
  • El hipocampo (área CA1) puede funcionar normalmente sin la amígdala en situaciones no estresantes.

Para que se produzcan alteraciones en la plasticidad sináptica del hipocampo, se requiere del efecto conjunto de las proyecciones amigdalares y de las hormonas del estrés.

Finalizando,

Sabemos que el ritmo que llevamos nos acabará pasando factura. Que el estrés y la ansiedad no son buenas para tu cuerpo. Café, valeriana, paracetamol, ansiolíticos,  reuniones, sueño atrasado.

Y……..

No lo digo yo. Lo dice un trabajo de revisión conducido por el Rotman Research Institute y recientemente publicado en la revista Current Opinion in Psychiatry. La investigación revisó decenas de estudios ya publicados con la intención de dar respuesta a una pregunta:

¿Pueden la ansiedad y el estrés dañar nuestro cerebro?

La conclusión ya os la podéis imaginar.

 * Vía|http://www.aperturas.org/articulos.php?id=0000210&a=Neurobiologia-de-las-interacciones-estres-memoria
* Más información|(fuente para http://elpais.com/diario/2006/02/28/salud/1141081201_850215.htmlampliar información)
* Imagen|apertura.org  saludcrónica.com

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