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Mejorar la relación con tu pareja

Los primeros meses de una relación suelen ser bonitos y suaves. Todo fluye, todo son sonrisas y palabras amables. Pero a veces, con el paso del tiempo hay cosas que se van perdiendo y que pueden hacer que la relación se deteriore. A continuación te presentamos unas pautas para mejorar tu relación de pareja (Echeburúa y Fernández-Montalvo, 2001; Labrador, 2015):

  • No adivines los pensamientos y sentimientos de tu pareja. Dado que no somos adivinos ni tenemos una bola de cristal, lo mejor es preguntar directamente a nuestra pareja.
  • Indicad explícitamente lo que queréis de manera específica. Igual que no podemos adivinar lo que piensa nuestra pareja, no podemos esperar que el otro miembro de la pareja adivine nuestras necesidades. Es necesario expresarlo de modo correcto ( concretando bien la conducta y siendo amables y evitando herir innecesariamente al otro).
  • No habléis del pasado como norma general, pero en caso de querer hablar de cosas que ya han ocurrido, es mejor dar un margen de tiempo conc
    reto (una semana, por ejemplo). A partir de ahí, ya no se debe hablar del pasado, excepto por causas especiales.
  • Potenciad la comunicación de los aspectos positivos en la relación de pareja. A veces la comunicación en pareja se centra en los aspectos negativos, olvidando las cosas positivas de la otra persona. Suele ocurrir que las características positivas de la pareja no se valoran, se desvalorizan, o bien se perciben como algo normal.
  • Utilizad un vocabulario eficaz. Cuando hablemos con nuestra pareja, es mejor emplear un vocabulario centrado en conductas concretas y adecuado al contexto. Debemos mostrarnos tranquilos y respetuosos. No debemos aludir a motivaciones ocultas (“lo que tú quieres con eso es fastidiarme aun más”) ni emplear críticas acusatorias (“eres una amargada” “eres un déspota…”) porque solo contribuyen a enturbiar la relación.
  • Solucionad los problemas: Un problema es aquello que puede tener una solución. Cuando surge un problema, lo mejor es dedicar un tiempo a resolverlo. Se ha de proponer de forma respetuosa, sin hostilidad, planteando alternativas de solución. De nada sirve discutir algo si después no se va a proponer la manera de solucionarlo. En ese caso, lo mejor es ahorrarse la discusión, pues aunque en el momento te siente bien descargarte contra el otro, lo único que se consigue es dañar la relación. ¡Ah! Y nada de discutir varios temas distintos a la vez; uno a uno.

 

Sabemos que en ocasiones puede ser difícil cumplir todos estos puntos, pero merece la pena esforzarse por ello. El premio es, nada más y nada menos, que mejorar la convivencia y la relación con la persona a la que queremos.

 

Vía|Labrador, F.J. (2015). Intervención psicológica en terapia de pareja. Evaluación y tratamiento. Madrid: Pirámide.

Echeburúa y Fernández-Montalvo (2001). Celos en la pareja: una emoción destructiva. Barcelona: Ariel.

Imagen| Pareja.

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