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Mejor que mejor

Busto de Aristóteles

Decía Aristóteles que el hombre, en sus acciones, siempre tiende al Bien. El problema es que, como no sabe lo que es, hace lo que cree que es bueno. Un hipotético hombre aristotélico prototípico se preocuparía por saber qué es el Bien y actuaría en consecuencia. Sin profundizar más en el pensamiento de este autor (que se desarrolla mucho más), me gustaría pararme a pensar en la vigencia de esta idea básica: el hombre tiende al Bien.

¿El hombre tiende al Bien? ¿O tiende a su bien? Me gustaría centrarme en los conceptos de “bien”, “bueno” y “mejor”. El bien con minúscula es (dicho muy por encima) el concepto que usamos para medir los actos y los hechos en una escala moral; el Bien con mayúscula es (también muy por encima) la abstracción de ese concepto, el “patrón” de la “verdadera escala”, dicho mal y pronto; lo bueno es todo aquello que se adecúa al bien de nuestra escala moral; y lo mejor es lo que está más cerca al bien que lo bueno.

Dicho esto, retomemos: ¿el hombre tiende al Bien? ¿O tiende a su bien? ¿Siempre hace lo que considera bueno? ¿Aspira a lo mejor? Es arriesgado hablar en abstracto, especialmente de algo tan complejo y longevo como el ser humano (longevo como conjunto, se entiende), así que hablaré desde mi actualidad. Se dice que cada cual tiene su propia escala de valores y por eso unos catalogamos como “bueno” unas cosas y otros, otras; en base a esto, podemos deducir que hay diversos conceptos particulares de “bien”, aunque, teóricamente, todos apuntan al “Bien”; si entendemos que el hombre nunca obraría en favor de lo que él considera malo, se podría decir que sí, el hombre tiende al Bien, porque siempre tiene como meta su bien y, por consiguiente, suele hacer lo que considera bueno. Entonces, ¿qué sucede con la categoría de “mejor”?

good-better-best

“Best”, “mejor”

En este punto concreto más y hablaré del ser humano occidental actual. Esta sociedad globalizada nos enseña que hay cosas buenas y que estas son las deseables. Pero esas cosas son hogares cada vez más cómodos, avances que mejoran la llamada “calidad de vida”, ropa nueva, alimentos modificados para que sean más sanos y duraderos y un largo etcétera. Si tienes una camiseta vieja, aunque bien conservada, y tienes la posibilidad de adquirir una nueva, deberías optar por la nueva, ya que eso es lo bueno. Pero no es lo bueno, es lo mejor: si tener una camiseta es bueno (por los motivos que sea), tener una camiseta nueva no es bueno, sino mejor (porque a algo bueno, la camiseta, le añades algo más, también bueno, la novedad).

Volvamos a las cuatro cuestiones anteriores. ¿Seguiríamos contestando que el hombre tiende al Bien? Pues bien, yo no sé si es una tendencia natural en el hombre aspirar a lo que se ha venido a dar ese nombre, pero sí considero que la conducta habitual en el Occidente actual es tender a lo mejor. Así, podríamos reescribir la idea básica de Aristóteles tal que así: el hombre (occidental) tiende (por influencias culturales) al Bien lo mejor.

Una vez cerrado el círculo, os planteo lo siquiente: ¿es necesario aspirar a lo mejor pudiendo conformarse meramente con lo bueno? Yo creo que no, ¿y vosotros?

 

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Imagen| Wikipedia Always The Write Time Blog

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