Salud y Deporte 


¿Cuál es la mejor dieta que podemos seguir?

En realidad, ningún nutricionista o entrenador tiene una única filosofía acerca de la nutrición. Obviamente, si algún plan concreto de nutrición, como el Paleo o el Vegetarianismo, te ayudó a conseguir tus objetivos, estás de enhorabuena.

Pero afirmar que como funcionó para ti, atendiendo a tus circunstancias de vida y características propias, todo el mundo ha de seguir los mismos principios nutricionales, no sólo es un grave error, sino exactamente lo contrario de lo que debe hacerse.

Es un hecho que el cuerpo humano es capaz de adaptarse a diversas condiciones nutricionales y ello queda en evidencia examinando las dietas tradicionales de diferentes tribus y grupos étnicos a lo largo y ancho de la Tierra.

Los Masai se alimentan de grasas y alimentos de origen animal y pocos vegetales

De esta forma, los Inuit del Ártico y los Masai en África, se alimentan principalmente de grasas y productos animales con muy pocos vegetales. Por otro lado, los Kitavanos del Pacífico Sur, tiene una dieta baja en grasas pero alta en vegetales y carbohidratos almidonados. Los Tokelau, de las cercanías de Nueva Zelanda, se alimentan de ingentes cantidades de grasas saturadas.

A pesar de las diferencias entre las dietas que siguen estos pueblos, todas sus gentes gozan de un estado de salud relativamente bueno, con índices mínimos de enfermedades cardiovasculares o diabetes, entre otras, debido a que el cuerpo humano se adapta a cualesquiera condiciones dietéticas. Se puede estar sano y en forma comiendo sólo carne,  sólo vegetales, o bien grasas principalmente o, tal vez, exclusivamente  carbohidratos.

Siendo nutricionista hay que abandonar los sectarismos, tener la menta abierta, probar nuevas tendencias o llevar la contraria a las que actualmente causan furor. Hay que aceptar cuando se cometen errores y buscar soluciones para los mismos. No puede tenerse siempre la razón en un campo tan complejo como es el de la Nutrición.

Sistemas nutricionales tan diferentes como los expuestos, tienen, en realidad, más similitudes que diferencias. El quid de la cuestión radica en que se lleven a cabo de forma adecuada. No importa tanto que se trate de dietas basadas en plantas, como las altas o bajas en carbohidratos,  comer muchas pequeñas comidas frecuentemente o comer comidas más copiosas con menos frecuencia. El hecho es que siempre han de cumplirse las siguientes premisas:  ha de prestarse  más atención a lo que se come,  se trate de evitar carbohidratos, comer más verduras, ingerir comida orgánica o corral, evitar alimentos de origen animal o la comida “no Paleo”, todo es correcto cuando se busca perder grasa, adelgazar o simplemente mejorar nuestra salud; hay que centrarse en la calidad de los alimentos; nos alejaremos de los alimentos altamente procesados, que suelen ser bajos en nutrientes;  siendo conscientes de la calidad de los alimentos que estamos ingiriendo y habiendo eliminado los alimentos bajos en nutrientes, normalmente acabamos tomando una cantidad menor de alimentos, y, dado que estamos satisfechos, perdemos grasa, aumenta nuestro rendimiento y ganamos músculo;  una vez prestamos atención a los que comemos, a su calidad y ajustamos su cantidad, no hay dieta que no nos empuje a realizar algún tipo de actividad física, como no podía ser de otra forma.

Hay que prestar mucha atención a la calidad de los alimentos que se ingieren

Hay que prestar mucha atención a la calidad de los alimentos que se ingieren

Podemos decir, entonces, que elegir exclusivamente un único tipo de dieta no es el camino idóneo por varias razones:  la dieta que obra el milagro para todos no existe;  hay que prestar más atención a las dietas tradicionales populares; no podemos  estancarnos en una única filosofía nutricional; es mucho más productivo en el campo nutricional motivar creando hábitos alimenticios,  que obligar a seguir un estricto régimen alimenticio

Por todo ello, como nutricionistas, a la hora de elaborar un plan de hábitos nutricionales para nuestros amigos y/o clientes, hemos de considerar los siguientes aspectos:  la familia, las circunstancias de vida, el nivel de estrés, la situación laboral, el nivel de ingresos, el clima, los contaminantes ambientales, la disponibilidad de alimentos,  la experiencia y conocimientos de cocina, la disponibilidad de tiempo para entrenar,  la actividad física diaria, etc.; porque sólo de esta manera sacaremos el máximo provecho de la persona a la que estamos intentando ayudar, de forma que, considerando todos esos factores que inciden en su vida diaria, le guiaremos al éxito en sus propósitos y, por ende, a nuestro progreso como entrenadores.

Vía | Precision Nutrition

Mas Información | enfemenino.com, rtve.es

Imagen | Masai, Frutas&Verduras

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