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Medidas cautelares en el “Caso Uber”

Medidas cautelares en el "Caso Uber"

Medidas cautelares en el “Caso Uber”

Uber, el servicio de transporte privado por aplicaciones móviles, ha causado gran revuelo en diferentes puntos del mundo. Concretamente, hace algo más de una semana el Juzgado de lo Mercantil número 2 de Madrid ordenaba, a solicitud de la Asociación Madrileña del Taxi, el cese de toda su actividad en el territorio español como medida cautelar. Pero, ¿qué es y cómo funciona una medida cautelar?

La medida cautelar es la prevención adoptada mediante un procedimiento sumario y accesorio cuya finalidad es garantizar la ejecución de la sentencia del procedimiento principal y/o que no se aumente el daño. En el supuesto de Uber, aún no se ha presentado la demanda, la cual se basará en infracción del artículo 15 de la Ley de Competencia Desleal, por realizar los servicios propios de transporte de viajeros sin los requisitos administrativos. ¿Cabe la posibilidad de solicitar la medida previa a la demanda? Sí, siempre que se acrediten razones de urgencia o necesidad. En caso de acordarse, las mismas quedarán sin efecto si no se presenta la demanda en los veinte días siguientes a su adopción (Artículo 730.2 de la Ley de Enjuiciamiento Civil).

Para la adopción y ejecución de la medida es necesaria la concurrencia de varios requisitos (Art. 728 LEC). ¿Se dan en el supuesto en cuestión?:

El fumus boni iuris o apariencia de buen derecho: implica que la existencia del derecho o interés jurídico afirmado ha de parecer verosímil, suficiente para que según un cálculo de probabilidades quepa prever que la resolución principal declarará el derecho en sentido favorable al que solicita la medida cautelar. Dada la existencia de una actividad que infringe las normas jurídicas de manera muy evidente en un sector regulado, debe concluirse que existe apariencia de buen derecho en la solicitante.

El requisito de periculum in mora consiste en el peligro de un daño jurídico urgente y marginal derivado del retraso de la resolución definitiva. Para ello se toma en consideración la fluidez del mercado por internet, la velocidad de comunicación del sistema UBER, empresa participada por el gigante Google, la ubicación en paraíso fiscal (Delaware) y la propia dificultad de citación de la demandada.

La caución suficiente para responder, de manera rápida y efectiva, de los daños y perjuicios que la adopción de la medida cautelar pudiera causar al patrimonio del demandado. En el famoso Auto se fija una caución de 10.000 Euros asegurada mediante aval bancario indefinido y a primer requerimiento. Cantidad ínfima para los daños que se le puede causar a una empresa de facturación millonaria, decisión a la que dedica el juez escasa motivación.

No podemos dejar de mencionar que, si bien la regla general es la audiencia previa al demandado, en el “Caso Uber” se acuerda la medida cautelar inaudita parte; posibilidad que recoge la LEC en su artículo 733.2 por razones de urgencia o porque la audiencia previa pueda comprometer el buen fin de la medida cautelar.

Con todo ello, el Juez ordena como medidas cautelares el cese y prohibición de su actividad y prestación de servicios en toda España, así como el cese y prohibición de contenido, acceso y prestación del indicado servicio de transporte de viajeros “ uber pop” en España mediante la página web, aplicación (app) y cualquier otro soporte o sistema electrónico o informático.

Como decíamos al principio, las medidas cautelares nos aseguran la ejecución de una posible sentencia estimatoria, y este caso tan sonado nos sirve para conocer la naturaleza de la institución y el funcionamiento de la misma. No obstante, aún está por ver si la sentencia es finalmente estimatoria para la Asociación Madrileña del Taxi.

Vía| Auto

Más Información| El Economista

Imagen| Uber Taxi

En QAH| Uber, ¿competencia desleal?

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