Salud y Deporte 


Medicamentos y alcohol: ¿mala combinación?

288015940_2bc04d189d_o

En asuntos referidos al alcohol, cualquier concepto médico es algo que corre como la pólvora para ir a parar al saber popular. ¿Quién no ha tenido algún amigo que ha comentado que no puede beber porque estaba con medicación? Sin embargo, y aunque damos por buena la afirmación anterior, se antoja más complicado el conocer con qué medicamentos no debemos renunciar al, para la mayoría, inseparable compañero de fiestas.

En primer lugar, es bien sabido que el etanol o alcohol etílico es el producto principal de las bebidas alcohólicas.Para entender los mecanismos que se pueden desencadenar en nuestro organismo, vamos a explicar brevemente los procesos metabólicos por los que el alcohol pasa una vez es ingerido.

Su paso al organismo se ve afectado una vez llega al sistema digestivo por la absorción del mismo. Factores como la velocidad de la toma, la concentración de etanol, la ingesta o no de alimentos y la velocidad del vaciamiento estomacal modifican la absorción. Un factor que no modifica la absorción, en contra del pensamiento de muchas personas, es el tipo de bebida alcohólica consumida. En el estómago y el hígado espera la enzima alcohol-deshidrogenasa (ADH) para convertir el etanol en acetaldehído, que es un producto intermedio del metabolismo del alcohol y “responsable” de la resaca. Medicamentos como la Ranitidina, utilizado en la gastritis o la Aspirina anulan la ADH, produciendo una mayor absorción. Por ésto, y por otras posibles reacciones adversas, son dos medicamentos en los que se desaconseja la ingesta etanólica.

Una vez el alcohol etílico ha pasado a acetaldehído, la siguiente enzima es la aldehído deshidrogenasa (ALDH). Hay un buen número de fármacos que anulan esta enzima, y su efecto se conoce como Disulfiram o Antabús, que es el nombre registrado comercialmente del principio Disulfiram. El Disulfiram es un fármaco aversivo del alcohol utilizado precisamente en el tratamiento del alcoholismo crónico. Es por tanto de esperar que la reacción que se produce si en tratamiento con este medicamento se produce la ingesta de alcohol no va a ser muy agradable para el paciente ya que, como hemos comentado anteriormente, el acetaldehído es el “responsable” de la resaca. Náuseas, vómitos, dolor de cabeza y ansiedad son algunos de los síntomas que podremos observar en una persona en la que se produzca el efecto Disulfiram. Pero éste no es el único fármaco capaz de producir que una copa se convierta en una pesadilla. La lista es larga y variada, destacando la participación ella de varios antibióticos como cefalosporinas y el conocido Metronidazol, antidepresivos como la Amitriptilina, y otros como Morfina, Fenitoína y Benzodiacepinas, entre las que se incluye el Diazepam (Valium). Todas ellas también pueden provocar efecto Antabús.

 WP_20150410_00_59_08_Pro

Otros fármaco con el que hay que evitar el alcohol es nuestro tan socorrido Paracetamol. Aunque estemos muy familiarizados con él no deja de ser un medicamento, y la mezcla con el alcohol provoca toxicidad, pudiendo producirse un daño renal. Es obligado advertir que aunque haya fármacos sobre los que no haya una indicación concreta de abstinencia mientras dure el tratamiento no quiere decir que no pueda producirse alguna interacción con el alcohol.

En definitiva, mejor evitar el alcohol siempre que sea posible y más aún si hay medicamentos de por medio. Nuestro cuerpo nos lo agradecerá, y eso es algo a tener en cuenta.

Vía| Propia

Imagen| Lynda Giddens

Imagen| JM Díaz

RELACIONADOS