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Medias naranjas “tóxicas”

Todos hemos sufrido alguna vez un desengaño amoroso.

Empezamos una relación cargados con nuestra mochila de ilusiones y nuestras mejores sonrisas pensando que esa persona especial, es LA persona o, como dirían algunos: “MI PERSONA”.

Este pensamiento es fruto de una sociedad que incita a pensar que la verdadera felicidad reside en encontrar a nuestra “media naranja” y tener las últimas novedades y tecnologías.

Sin embargo, esta concepción es errónea, ¿por qué?

Para empezar, las personas no somos naranjas, somos personas.

Además, nos encontramos desde el nacimiento completas por lo que no necesitamos nada más para ser felices que ganas de serlo y ponernos manos a la obra. Esto no implica que no necesitemos a los demás y viceversa. De hecho, no nos encontramos aislados en el espacio, sino que nos ubicamos en sociedad por lo que todos los actos que hagan los demás tendrán repercusiones sobre nosotros al igual que nuestras conductas sobre el entorno social.

Pareja tóxica.

Pareja tóxica.

Esto quiere decir que los demás pueden favorecer o desfavorecer la aparición de situaciones que nos aporten bienestar.

Es por eso que debemos aprender a diferenciar entre las personas que nos reportan aspectos positivos a nuestra vida de las personas “tóxicas”, sobre todo cuando hablamos de relaciones de pareja.

¿Cómo diferenciarlo?

No es tan difícil como parece.

Imagínense que están en una tienda de zapatos. Van a encontrar muchos que les gusten y otros tantos que saben que nunca se pondrían. Puede que escojan un par de todos los que están a su alcance y que, al probárselos se den cuenta de que les hacen daño.

Muchas veces nos obcecamos en andar con unos zapatos que solo nos hace sufrir y sentir incómodos solo por el hecho de que nos gustan o nos sientan bien.

No obstante, esto no suele durar mucho ya que: o se rompen o somos nosotros quienes decidimos quitárnoslos. En ambos casos acabaremos doloridos y con mil heridas que curar y a las que ponerle parches.

Lo importante es aprender del error y sobre todo: no volvernos a poner esos zapatos.

Compraremos miles de apósitos para cubrir las heridas y probablemente deberemos andar descalzos por un tiempo.

Solo cuando volvamos a enderezar el paso será cuando estemos preparados para entrar en otra tienda de zapatos y esta vez sí, comprar aquellos que nos hacen sentir en una nube.

¿Encuentran algún tipo de relación entre los zapatos y su pareja?

Imágenes| Medias naranjas “tóxicas”, Pareja tóxica.

En QAH| Amor, compromiso y libertad, Del amor al odio solo hay un paso.

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