Patrimonio 


El Mausoleo de Ismail I

El edificio que nos ocupa en el artículo de hoy resulta importante para el desarrollo del arte islámico medieval posterior por dos razones fundamentales. La primera de ellas es que nos hallamos ante una tipología arquitectónica muy poco habitual para ser utilizada como un mausoleo en plena Asia central. La otra razón tiene que ver con la decoración del edificio, que utiliza el ladrillo tanto como elemento constructivo como decorativo.

Mausoleo de Ismail I en Bujara

El Mausoleo de Ismail I o de Ismail Samaní se encuentra en Bujara (Uzbekistán) y fue construido durante la primera mitad del siglo X. Este edificio se levantó para servir como lugar de descanso eterno de su promotor, el emir Ismail, uno de los gobernantes más poderosos y destacados de la dinastía samaní. Ésta se desarrolló durante finales del siglo IX y el siglo X en los territorios que hoy se hallan entre India y la península arábiga, toda la zona de Asia central. Aunque los samaníes reconocían el poder del califa abbasí tenían sus propios órganos de gobierno y se conformaban como un territorio autónomo e independiente. Esta dinastía, por el lugar en el que había surgido, se consideraba heredera directa del imperio persa sasánida, algo que tendrá mucha relevancia en sus quehaceres políticos, sociales y culturales, y cuya influencia veremos también en este mausoleo. Durante su gobierno renacieron igualmente varias ramas de conocimiento que rivalizaban en importancia incluso con la corte bagdadí, como fueron los centros médicos de Samarcanda, en cuyas inmediaciones se formó Avicena, famoso médico, filósofo y científico persa.

El mausoleo, el monumento más antiguo de la ciudad, se ideó para acoger los restos de Ismail I, fundador de la dinastía samaní, junto con los de su padre Nasra I y su nieto Nasra II. La construcción tiene planta cuadrangular y está enteramente realizada con ladrillos. Se cubre con una gran cúpula central y con cuatro pequeñas cupulillas laterales. En cada una de las cuatro fachadas posee un arco apuntado de entrada monumental, retranqueado y enmarcado por un alfiz. Las cuatro esquinas del edificio se suavizan con la inclusión de semicolumnas adosadas a los muros. En el interior, el paso del cuadrado de la planta al círculo de la cúpula se consigue con trompas con base en un pequeño arco que se refuerza con otro perpendicular, casi a modo de nervio.

Interior del Mausoleo de Ismail I

Los mencionados conocimientos que se desarrollaron en el seno de esta dinastía también se hacen patentes en este edificio, al que se pueden aplicar los principios de la geometría y la proporción en su construcción. Así, la altura de sus muros es la misma que la longitud de la diagonal de su planta.

La tipología de este edificio remite a la tradición persa y, concretamente, a los templos del fuego sasánidas, construcciones que se sustentaban sobre cuatro pilares y se cubrían con cúpulas, manteniendo su estructura abierta al exterior. Los templos del fuego estaban íntimamente relacionados con el zoroastrismo (religión radicada fundamentalmente en Persia), en los que se adoraba al fuego como símbolo de pureza y energía de Ahura Mazda, deidad principal del zoroastrismo. Aunque la planimetría del mausoleo se asemeja bastante a la de estos santuarios, no parece que estos sean los modelos adecuados para un edificio funerario. Según Richard Ettinghausen y Oleg Grabar, la forma del Mausoleo de Ismail I puede proceder de los primeros conjuntos martiriales cristianos, pero para ellos tampoco está claro cómo llegaron estas formas hasta aquí. En cualquier caso, este edificio inaugura una nueva forma de entender los mausoleos en la zona asiático-central.

Detalle de la trompa de la cúpula en el interior del mausoleo

En cuanto a la decoración, sin duda resulta lo más llamativo y lo que hace especialmente destacable a este edificio. Toda ella está realizada en ladrillo; la recurrencia a este material es, una vez más, un eco de la tradición persa y mesopotámica de la zona. Prácticamente todos los ladrillos que se ven en el edificio tienen a la vez una función constructiva y otra decorativa, y la gran variedad de formas que adquieren son muy notables: aparecen formando círculos, en esquina, de canto, tallados, retranqueados, formando tableros, etc., de modo que se consigue crear juegos de luces y sombras en todo el edificio y se crea también la sensación de una gran intensidad decorativa sin cambiar el material. También es importante mencionar que este mausoleo se considera el primer edificio en el que el ladrillo per se se utiliza de manera tan profusa con una función decorativa.

Detalles decorativos del exterior del mausoleo

A todo esto hay que añadir que se trata de una construcción única por su estado de conservación. Todos sus detalles se conservan prácticamente intactos desde su construcción hasta el día de hoy sin haber sido apenas restaurado. Esto llama la atención sobre todo al saber que las hordas de Gengis Khan asolaron las ciudades de Bujara y Samarcanda durante el primer cuarto del siglo XIII. La supervivencia del mausoleo se debe a una cuestión de suerte: su ubicación, en un parque un tanto alejado del centro histórico de la ciudad, favoreció que fuese cubierto por las sucesivas tormentas de arena del desierto, quedando enterrado hasta que en 1924 fue descubierto por un arqueólogo soviético.

Es por ello que el Mausoleo de Ismail I sigue sorprendiendo en la actualidad, no solo por su magnífica apariencia decorativa, sino por su impoluto estado de conservación a pesar de tener más de mil años de historia.

 

Vía| ETTINGHAUSEN, Richard y GRABAR, Oleg, Arte y arquitectura del Islam. 650-1250, Cátedra, Madrid, ed. 2014.

Más información| MAÍLLO SALGADO, Felipe, Vocabulario de historia árabe e islámica, Akal, Madrid, 1999. El Señor del Biombo, El Diwan, El Rincón de Sele

Imagen| Mausoleo de Ismail, Interior del mausoleo, Detalle del interior, Detalles del interior

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