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Más que un pasatiempo: las razones para disfrutar del cine

Probablemente cuando los hermanos Lumière proyectaron por primera vez fotogramas en Francia, en 1895, jamás imaginaron lo que su idea generaría a lo largo de las siguientes décadas: el quizá pasatiempo más global del mundo y el cual Georges Méliès se encargó de catapultar como entretenimiento, con su famosa Viaje a la Luna de 1902.

Poster Cinematographe Lumiere

Poster Cinematographe Lumiere

Así ha sido desde que el cine llegó, casi con toda seguridad, para quedarse en nuestro mundo,  mientras la civilización permanezca como suelen decir los economistas: ceteris paribus.

No es de extrañarse que el cine tenga el impacto que vemos hoy día en nuestra sociedad: la gran posibilidad de reflejar, con una muy alta difusión, la visión de miles de personas alrededor del mundo. Recientemente, con la película Gravity-Gravedad de Alfonso Cuarón, me identifiqué mucho con la frase de un crítico especializado: “Con Gravedad, la mayoría de los seres humanos que la veamos, estamos lo más cerca del espacio de lo que jamás estaremos”. Creo que esta frase ejemplifica intensamente la fuerza e impacto que tiene el extensamente llamado séptimo arte.

Las películas nos llevan a vivir miles de experiencias, situaciones, aprendizajes y por supuesto, emociones. Y me detengo en las últimas dos, que son en lo personal las que más me atraen de este gran pasatiempo.

Más allá de los gustos, pues existen muchas personas que las consideran como meramente un entretenimiento, las películas son probablemente una de las mejores y mayores herramientas para aprender de los demás. No es fácil hacerlo, es una cuestión humana querer experimentar todo en cabeza propia, pero si uno se atreve a hacerlo, hay mucho que ganar. Desde entender, como en La lista de Schindler de Steven Spielberg, que sin esforzarnos demasiado podemos realizar acciones que ayuden y marquen de por vida a los demás, hasta entender como con el Mago de Oz, el gran clásico de 1939, que la imaginación ha sido y es una poderosa herramienta para valorar lo que tenemos (No hay lugar como el hogar, decía Dorothy), la gama que tenemos para aprovechar es, casi infinita. Y exagerando muy poco.

Las emociones son probablemente lo que es casi inevitable que todos experimentemos, queramos o no. Y ahí no hay ni que detenerse en dar ejemplos, todos los que amamos o nos gustan las películas tenemos muchos de ellos en nuestras películas favoritas.

En los siguientes artículos iré haciendo referencias al tema del aprendizaje, pues no tengo y espero nunca tener duda de que mientras así lo decidamos, el cine estará dispuesto a ofrecernos una y muchas formas de movernos y conmovernos.

Más Información | Podcasts de Vamos al Cine!

Imagen| Lumiere

Video | Viaje a la Luna de Georges Méliès 1902

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