Cultura y Sociedad 


Mary Wollstonecraft y Mary Shelley: el Romanticismo como ‘condicionante epigenético’

Una noche lluviosa de 1796 en Londres, una mujer sale al descubierto, con el fin de que sus ya de por sí pesadas ropas se empapen para ganar peso, y vaga durante una media hora antes de arrojarse al Támesis. Pero un desconocido se percata y se abalanza para evitar el suicidio. Ella es Mary Wollstonecraft, la autora de A Vindication of the Rights of Woman (1792), uno de los primeros textos sobre pensamiento feminista. Paradójicamente, esta firme defensora de la independencia de las mujeres respecto a los hombres, considera en este caso que su tentativa de suicidio era un acto profundamente lógico, como escribiría más adelante:

I have only to lament, that, when the bitterness of death was past, I was inhumanly brought back to life and misery. But a fixed determination is not to be baffled by disappointment; nor will I allow that to be a frantic attempt, which was one of the calmest acts of reason. In this respect, I am only accountable to myself.

Su razón: la certeza de que Gilbert Imlay la abandona definitivamente.

Mary Wollstoncraft conoce a Imlay en Francia, durante los años convulsos de la Revolución. Mary ha llegado a París escapando del bochorno de haberse declarado al pintor Henri Fuseli (1), que estaba casado, y movida por el afán de conocer de cerca los eventos que ella misma había reivindicado en su A Vindication of the Rights of Men (2). Gilbert Imlay representa todo lo que Mary detesta: la riqueza, el comercio especulativo, el atractivo masculino, el sexo… pero no puede evitar enamorarse perdidamente. En mayo de 1794 da a luz a una niña, Fanny. Cuando Inglaterra declara la guerra a Francia, Imlay registra a Mary en la embajada americana, en la que estaba destinado como diplomático, como su esposa, para proporcionarle una mayor seguridad, si bien nunca llegaron a casarse. De hecho, Imlay parte poco después hacia Londres, dejando en Le Havre a Mary y a su hija. Ha prometido volver, pero el tiempo pasa, su correspondencia es cada vez más espaciada… En abril de 1795, Mary regresa a Londres con la niña, en busca de Imlay. Comprueba la poca disposición que él tiene para volver con ella. Mary aborda, entonces, su primera tentativa de suicidio, ingiriendo láudano. Aunque se desconoce cómo, Imlay le salva la vida. Mary hace un viaje por Escandinavia, a modo de viaje de negocios para recuperar el amor de Imlay. De este viaje, dan testimonio sus cartas, recopiladas y publicadas bajo el título Letters Written During a Short Residence in Sweden, Norway, and Denmark (1796). A su regreso a Inglaterra, Mary descubre que, definitivamente, Imlay no la quiere. Es entonces cuando decide ahogarse en el Támesis

Poco a poco, va encontrando consuelo en su vida literaria, y regresa a su círculo de amigos, ‘presidido’ por el editor Joseph Johnson, y a través de quienes conoce al filósofo William Godwin, uno de los precursores del pensamiento anarquista. Godwin ha leído sus Letters Written During a Short Residence in Sweden, Norway, and Denmark, y considera que, si existe un libro a través del cual alguien se pueda enamorar de su autor(a), es éste.

“If ever there was a book calculated to make a man in love with its author, this appears to me to be the book. She speaks of her sorrows, in a way that fills us with melancholy, and dissolves us in tenderness, at the same time that she displays a genius which commands all our admiration.”

Se enamoran. Mary queda otra vez embarazada; pero, en esta ocasión, Godwin sí se casa con ella, a pesar de que le supusiera no pocas críticas, pues en su tratado Political Justice (1793) se declaraba abiertamente partidario de la abolición del matrimonio (2).

El 30 de agosto de 1797 nace Mary Godwin (3).Pero diez días después, Mary Wollstonecraft muere a causa de una septicemia tras el parto. No, madre e hija nunca se conocieron.

Mary-Shelley-Mary-Wollstonecraft - Fuente: imagen propia.

Retratos de Mary Wollstonecraft, por John Opie y de Mary Shelley, por Reginald Easton. Fuente: imagen propia.

Godwin está desolado. A pesar de la brevedad, habían establecido un hogar feliz. “I firmly believe there does not exist her equal in the world. I know from experience we were formed to make each other happy. I have not the least expectation that I can now ever know happiness again”, escribe a un amigo. Godwin se hace cargo de las niñas (Mary, su hija, y Fanny Imlay) y en 1798 publica Memoirs of the Author of A Vindication of the Rights of Woman, una biografía dedicada a su mujer, no exenta tampoco de polémica, pues los lectores hallaron en el texto a una mujer con hijos ilegítimos, affaires amorosos y tentativas de suicidio.

La pequeña Mary leyó la biografía, así como los demás publicados por su madre, y creció aprendiendo a atesorar su memoria. Tuvo una infancia feliz; sin embargo, acosado por las deudas, su padre se vio en la necesidad de casarse de nuevo: lo hizo con una vecina, Mary Jane Clairmont, que aportó dos hijos previos al matrimonio, Charles y Claire Clairmont. La segunda señora Godwin resultaba vulgar, ignorante y egoísta, y claramente favorecía a sus hijos por encima de los de su marido. Mary no transigía con su madrastra, tampoco muchos amigos de Godwin, si bien el matrimonio fue duradero.

En cualquier caso, Godwin se ocupó de la educación de Mary, que, aunque lejos de ser convencional, tampoco se correspondía –como él mismo reconocía- con los principios que su madre defendiera en su A Vindication of the Rights of Woman. De todos modos, Mary recibió un estímulo intelectual muy por encima de la mayoría de las mujeres de su época: tenía acceso a la biblioteca de su padre, al trato con sus conocidos, como el poeta Samuel Taylor Coleridge, el expresidente de los EE. UU., Aaron Burr, o un nutrido grupo de científicos, gracias a los que Mary se implicó en estudios de anatomía, siendo consciente del uso de cadáveres para su investigación, así como las nuevas teorías acerca de la electricidad, todo ello, fuente, sin duda, de su posterior novela, Frankenstein; or, The Modern Prometheus. Godwin describe a su hija como una muchacha “muy inteligente”, y deseaba para ella una “educación más masculina”, preparándole así para ser escritora.

Todo este entusiasmo de Godwin por su hija se desvaneció cuando Mary inició su relación con Percy Shelley, a quien Godwin en un principio había apadrinado. El filósofo que considera que todo control del hombre por el hombre es intolerable, no puede evitar, como padre (¿le asalta tal vez una preocupación la similitud con la pasión de Mary Wolstonecraft por Imlay?), ver con malos ojos la fuga de su hija con un hombre casado: efectivamente, un 28 de julio de 1814, la pareja escapa secretamente a Francia, acompañados de Claire Clairmont, y abandonando en Inglaterra a la esposa de Shelley, embarazada.

Sin embargo, llegados a Lucerna (Suiza), se quedan sin recursos, y se ven obligados a volver. A su regreso a Inglaterra, Mary encuentra más problemas de los que podía esperar: al rechazo explícito de su padre, se suma el hecho de haber quedado embarazada. En febrero de 1815 da a luz a una niña prematura, que fallece poco después, lo cual sume a Mary en una profunda depresión. Afortunadamente, no tarda en reponerse, al quedar de nuevo embarazada y traer al mundo a un niño, en enero de 1816 al que llamará William, en homenaje a su padre.

Como en un halo de luctuosos acontecimientos, en octubre de ese mismo año reciben una carta de Fanny Imlay, en la que describe su inconsolable tristeza (se cree que estaba secretamente enamorada de Percy Shelley). Shelley acude en su ayuda, pero llega tarde: Fanny yace muerta en una habitación en Swansea, junto a una nota y una botella de láudano. Y el 10 de diciembre, es hallado en el Serpentine, en Hyde Park, el cuerpo sin vida de Harriet, la mujer legítima de Shelley.

Mary está de nuevo embarazada y, aconsejado por sus abogados con el fin de obtener la custodia de los hijos del matrimonio, Elisabeth y Charles, Shelley se casa con Mary el 30 de diciembre de 1816.

En cualquier caso, las cosas no van muy bien: Percy vive acosado por sus deudores, y la Chancery Court le declara moralmente incompetente para asumir la custodia de sus hijos. Sin la intención de volver, embarcan hacia Italia en marzo de 1818, llevando con ellos a Claire Clairmont y a la hija de ésta y Lord Byron, Allegra. Parece acompañarles también el fantasma de la muerte, pues en poco tiempo Mary pierde a sus dos hijos: Clara fallece en Venecia en 1818, y William en Roma, en 1819. A pesar de quedar embarazada por cuarta vez (en noviembre de 1819 nace Percy Florence), Mary no se repone de estas pérdidas, y solamente encuentra cierto consuelo en la escritura: de hecho, Frankenstein (5) se publica en 1818, Mathilda en 1820.

Es como si el destino hubiera decidido que las mujeres Wolstonecraft no vieran crecer a sus vástagos… Por si fuera poco, en Nápoles, bajo oscuras y extrañas circunstancias, adoptan a una niña, Elena Adelaide Shelley, que moriría también, en 1820.

No hace tanto, pero los buenos momentos de Villa Diodati, en el lago Geneva, en Suiza, junto a Lord Byron y su médico Polidori parecen muy lejanos (6)…

La salud de Mary está bastante deteriorada; su relación con Shelley también flaquea por momentos. En 1822 se mudan a la bahía de Lerici. A Percy le gusta navegar, y se embarca con su amigo Edward Ellerker Williams y el Capitán Daniel Roberts con destino a Livorno, donde Shelley trataría unos asuntos (la edición de una revista llamada The Liberal) con Leigh Hunt. Nunca llegaron a su destino: tras una fatídica tormenta, los tres cuerpos sin vida aparecieron diez días después en la costa de Viareggio. Allí mismo, Edward Trelawny, Leigh Hunt y Lord Byron incineran el cuerpo sin vida de Shelley.

De nuevo el destino golpea duramente a Mary. En un principio, se desplaza a Génova, y decide vivir de la escritura, y por su hijo, el pequeño Percy Florence. Pero, agobiada por su escasez de recursos, regresa a Inglaterra.

Aquí, se centra en su labor de escritora y editora. A la llamada de su padre, acude a cuidarle (Godwin se reconcilia con su hija cuando Shelley y ella se casan “oficialmente”). Si en sus primeras novelas, Frankenstein y Mathilda, se explora el papel controlador del padre, en Lodore y en Falkner Mary Shelley revisa la relación padre-hija: aquí, la hija elude el control paterno al darle el cariño maternal que él solicita, de tal forma que es la hija la que adquiere el control sobre el padre. William Godwin fallece en abril de 1836. Mary empieza a compilar su correspondencia y prepara unas memorias para su publicación. Sin embargo, tras dos años de trabajo, abandona el proyecto.

No le faltan pretendientes, y tiene algún escarceo romántico: Bromea sobre el matrimonio con Edward Trelawny, flirtea con Prosper Merimée, recibe una proposición del actor y poeta norteamericano John Howard Payne… Mary declina: “después de haber estado casada con un genio, sólo podría casarme con otro”… Venera la memoria de Shelley.

A partir de 1839, la salud de Mary se va deteriorando, sufre fuertes dolores de cabeza y experimenta la parálisis de varias partes de su cuerpo… Son los síntomas más probables de un tumor cerebral. En febrero de 1851, la vida de Mary Shelley se extingue.

Un año después de su muerte, los Shelley (Percy Florence y su mujer) piden abrir su féretro: Mary tiene entre las manos unas reliquias de los rizos de cada uno de sus hijos muertos, un cuaderno de notas que compartió con Shelley y una copia de su poema Adonaïs, que encierra un puñado de cenizas de su marido, y los restos de su corazón.

Efectivamente, la vida de Mary W. Shelley no puede separarse de la de su marido. Pero, aun sin haberse conocido, tampoco de la de su madre. Hay en ambas una inusual inquietud de libertad, sus respectivas vidas domésticas resultan a cual más turbulenta… A pesar de los esfuerzos de Godwin, la reputación póstuma de ambas resulta opuesta, pero es prácticamente innegable que, en el extraño mundo en torno al círculo Shelley-Byron, la sombra de Mary Wollstonecraft parece planear sobre todos ellos.

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(1) El poeta Robert Browning escribió un poema dedicado a ellos, titulado Mary Wollstonecraft and Fuseli (1883).

(2) Aunque en posteriores ediciones de Political Justice se omite, en su primera edición Godwin esgrime argumentos a favor de una posible “inmortalidad terrenal” (Physical Immortality), idea de la que tal vez no fuera ajena su hija Mary.

(3) Panfleto político escrito en respuesta a la publicación de Edmund Burke, Reflections on the Revolution in France (1790), en el que Wollstonecraft criticaba la aristocracia y defendía la república.

(4) Mary Wollstonecraft Godwin, más adelante, Mary Wollstoncraft Shelley, o Mary Shelley.

(5) Su protagonista, el Doctor Victor Frankenstein, de una acaudalada familia suiza, nace en Nápoles: el vínculo de Mary con Italia, a pesar de todo, es innegable.

(6) Aquellas vacaciones en las que se gestaron las historias de Frankenstein (Mary Shelley, 1818) y The Vampyre (Polidori, 1819), llevadas al cine por Gonzalo Suárez en Remando al viento (1987)

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Vía:
Mellor, Ane K.: Mary Shelley: Her Life, Her Fiction, Her Monsters (1990)
Spark, Muriel: Mary Shelley: A Biography (2013)
Shelley, Mary W.: The Life and Letters of Mary Wollstonecraft Shelley
Tomalin, Claire: The Life and Death of Mary Wollstonecraft (1975)

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