Economía y Empresa, Jurídico 


Margaret Thatcher en contexto: mito y realidad de su política económica (1 de 2)

Margaret Hilda Thatcher (Grantham, 1925 –  Londres, 2013), la primera ministra más importante de la historia del Reino Unido en tiempos de paz – en palabras del Premier David Cameron – recibió ayer todos los honores de un funeral de estado en la Catedral de Saint Paul.

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Un funeral que ha costado 10 millones de libras y que ha significado la puntilla para todos aquellos que recuerdan el thatcherismo (1979 – 1990) como el inicio del fin del estado del bienestar en el Reino Unido. Sus detractores la acusan del desmantelamiento de la cobertura social, de la destrucción del tejido sindical y del hundimiento de la industria en favor del pujante sector financiero. Otros muchos afirman que, con Thatcher, se inició la financiarización de la economía, y se sentaron las bases de la burbuja financiera que estalló en 2007, con las hipotecas subprime.

Al otro extremo, los defensores de Thatcher la consideran la pionera de la modernización, no solo de la economía británica, sino de las economías occidentales en su conjunto. Sus políticas desplazaron el punto de mira de la demanda hacia la oferta; acabó de forma implacable con los sectores más ineficientes de la economía británica, incluyendo la minería y los monopolios de servicios públicos; arrebató al lobby sindical su poder, flexibilizando así el mercado laboral y reduciendo los costes de contratación. En definitiva: Thatcher consiguió convertir “The Sick Man of Europe” (apodo que recibió el Reino Unido durante los años 70) en una economía competitiva, que recuperó la senda del crecimiento sostenido entre 1982 y 2007, con la única excepción del año 1991.

¿Qué parte de estas posturas tan radicalmente opuestas es verdad y cuál es mito, crítica demagógica o exageración? Este artículo, lejos de querer posicionarse en una sola verdad absoluta, intentará facilitar al lector herramientas del análisis económico para que éste mismo llegue a sus propias conclusiones.

En primer lugar, y antes de abordar de lleno el análisis de las políticas económicas llevadas a cabo por Margaret Thathcer, haremos un viaje en el tiempo hasta el Reino Unido de la Postguerra y veremos como evolucionó la economía británica hasta que Thathcer llegó al poder.

La economía británica entre 1950 y 1979: el enfermo de Europa

En la Europa de finales de los 70 el modelo económico vigente, surgido de la Postguerra, se había agotado. Este modelo se basaba en los pactos de Bretton Woods, que dibujaron la arquitectura institucional del mundo cccidental entre los años 1944 y 1971. Aunque cada país adaptó este modelo a su idiosincrasia, se puede discernir un mínimo común denominador, que consiste en:

· Control de capitales: Los estados ejercían control y grababan las transacciones financieras.

· Tipo de cambio fijo: Las monedas nacionales mantenían una equivalencia fija con el dólar, que era la moneda de referencia. A su vez, el dólar mantenía una paridad fija con el oro: concretamente, una onza de oro puro equivalía a 35 $.

· Intervención estatal sobre monopolios naturales, servicios y sectores estratégicos. El esfuerzo de reconstrucción, posterior a la Segunda Guerra Mundial, implicó que el estado interviniera de forma directa sobre la economía, controlando sectores estratégicos y desarrollando una amplia red de cobertura social. En términos macroeconómicos, esto significó un incremento del gasto y de la inversión estatal durante todo el período.

Este modelo cosechó  sus mejores frutos durante la llamada Edad Dorada del capitalismo, desde principios de los 50 hasta finales de los 60. Fue una época caracterizada por la práctica ausencia de choques macroeconómicos externos (esto es, estabilidad de los precios y de los tipos de cambio), hecho que propició el crecimiento sostenido de las economías.

Pero no a todos los países europeos les fue igual de bien durante la Edad Dorada. Simplificando, podríamos diferenciar tres grandes grupos dentro de la Europa occidental: la periferia, el centro y los rezagados. La periferia (España, Portugal, Grecia) creció, especialmente a partir de los 60, a tasas muy elevadas debido a que partía de niveles de renta muy inferiores, y por tanto había mucho “gap” industrial y tecnológico que recorrer respecto a los países más avanzados. Cuanto más elevado es este gap, más elevada es también la tasa de crecimiento del PIB  (catch-up growth).

El centro son los países de la Europa continental y los nórdicos. Todos ellos crecieron a tasas elevadas durante los 50, y se estabilizaron en los 60, ya que partían de niveles de renta más elevados y por tanto el “gap” a recorrer era menor. Por último, entre los rezagados encontramos Bélgica, Irlanda y el Reino Unido, que registraron tasas de crecimiento del PIB y del PIB per cápita relativamente bajas:

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Figura 1: Crecimiento anual promedio de la renta por trabajador en diferentes países europeos (1950-1975). Fuente: Barry Eichengreen (2007).

En la Figura 1 observamos los diferentes comportamientos de los tres grupos de países mencionados. Los países del centro (Alemania, Francia e Italia), se caracterizan por registrar niveles de crecimiento de la renta por trabajador mayores entre 1950 y 1960, mientras que entre 1960 y 1975 se estabilizan. Los países de la periferia, contrariamente, crecen menos entre 1950 y 1960 y se disparan entre 1960 y 1975 (España y Grecia). Por último, los rezagados experimentan tasas de crecimiento muy por debajo de la media (caso de Bélgica y el Reino Unido).

¿Por qué el Reino Unido era un “rezagado”?

Una parte de esta historia se explica porque ya partía de niveles de renta y renta per cápita considerablemente elevados, por ser el Reino Unido pionero de la industrialización a nivel mundial. Sin embargo, este argumento no es suficiente. Cabe añadir dos factores: un modelo de relaciones laborales muy descentralizado y una política de salarios indexados a la inflación.

Fijémonos en Alemania, por ejemplo, un país que entre 1950 y 1970 creció a un ritmo del 5% anual. Su modelo de relaciones laborales es el ejemplo de neocorporativismo: coordinación máxima entre los agentes sociales (estado, sindicatos y empresarios) y decisiones centralizadas. Además, desde finales de los 40, los agentes sociales acordaron fijar los salarios a la productividad. Así, Alemania fue el país ejemplo de moderación salarial durante este período. Con unos costes laborales relativamente menores a los de sus vecinos, los productos alemanes era más competitivos (más baratos), situación ideal para el crecimiento económico vía exportaciones. La competitividad también se basaba en una industria adaptable a los cambios – con capacidad de adoptar técnicas y recursos innovadores procedentes de los Estados Unidos – y en una productividad por trabajador de las más altas de Europa.

Justo lo contrario pasaba en el Reino Unido. Este país se caracterizaba por un gran número de sindicatos, gremios y asociaciones que representaban a los trabajadores, distribuidas por todo el territorio. Conclusión: no existía una política coordinada de decisión sobre los salarios, hecho que dificultó la re-inversión de los beneficios en innovación para la empresa, como sí pasaba en Alemania. Además, el Reino Unido mantuvo una política de salarios indexados a la inflación, así que cada vez que los precios subían, los salarios se tenían que revisar al alza. Esta situación fue catastrófica en el período inflacionista de finales de los 60 y la década de los 70.

La base industrial del Reino Unido, además, quedó progresivamente obsoleta respecto a Alemania y los Estados Unidos en términos de productividad e innovación. El modelo de relaciones laborales, pues, fue en freno para la reestructuración de la industria y su modernización. La competitividad de los productos industriales británicos fue a la baja a lo largo de los años 1950-1970.

Durante los 60, el gobierno británico impulsó políticas de demanda (inversión y gasto públicos) con el fin de incentivar el crecimiento económico. Estas políticas, sumadas a la presión social de un mayor gasto en estado del bienestar, resultaron en repetidas crisis de la balanza de pagos. Otros factores también contribuyeron al deterioro de las cuentas públicas: el conflicto en el Oriente Medio, el cierre del Canal de Suez y la interrupción de las exportaciones por culpa de las huelgas de estibadores

¿Qué es una crisis de la balanza de pagos?

Sucede cuando el déficit fiscal (ingreso público menor que gato público) se finanza con reservas del banco central (imprimiendo dinero). Con un tipo de cambio fijo, como es el caso (sistema de Bretton Woods), el banco central puede correr el riesgo de agotar sus reservas en dólares, que le permiten mantener la paridad fija del tipo de cambio (esto es, tantas libras equivalen a un dólar, moneda de referencia). Cuando mayor sea el ritmo de gasto público, a más velocidad se agotarán las reservas.

Cuando el banco central ve que va a agotar las reservas, una solución es devaluar la moneda, esto es, disminuir su valor relativo respecto a la moneda de referencia. Si antes, por ejemplo, por un dólar tenias 2 libras, después de la devaluación por un dólar se necesitaran 4 libras. Otra solución es pedir un préstamo al Fondo Monetario Internacional, una de las instituciones que surgió con Bretton Woods, para que inyecte dinero en la economía y financie parte del déficit fiscal del país.

El Reino Unido optó por las dos opciones. Pidió préstamos al FMI en 1961, 1965 y 1976. El 19 de noviembre de 1967, a través del famoso discurso del “pound in your pocket”, el Premier Harold Wilson, del Partido Laborista, anunció la devaluación de la libra, la primera desde 1949:

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Figura 2: Evolución del tipo de cambio entre el dólar (US) y la libra esterlina (1950-1990). Fuente: Measuring Growth.

En la Figura 2 se observa perfectamente el momento de la devaluación, en 1967. Desde 1950 1 dólar equivalía a 0,3560 libras. Como el tipo de cambio era fijo, según Bretton Woods, no hubo variabilidad. En 1967, la devaluación de la libra implicó que, para obtener un dólar, se necesitaban más libras: el tipo de cambio dólar/libra pasó de 0,3560 a 0,4177.

El problema de la devaluación de la libra es que generó inflación, por dos motivos:

·  Porque, con la devaluación, el precio de los bienes importados es relativamente más caro. En el caso del Reino Unido, los bienes importados, especialmente el petróleo, tenían un peso importante en el PIB del país.

· Porque, con la devaluación, el precio de los bienes exportados es relativamente más barato, pero también desincentiva a las empresas a recortar costes. Con la política salarial del Reino Unidos, los costes laborales volvieron a ajustarse al alza, anulando así el efecto de la devaluación.

El auge inflacionista obligó al gobierno de Wilson a adoptar medidas tan drásticas para reducir el gasto como…¡la retirada de la leche gratuita en los institutos de secundaria! Un atrevimiento que, unos años más tarde, le valió a Margaret Thatcher el apodo de “Milk Snatcher”, la ladrona de la leche. Otras medidas adoptadas fueron los impuestos sobre las recetas médicas del National Health Service y aplazar la decisión de establecer los 16 años como edad mínima de escolarización obligatoria.

La situación no mejoró con la nueva década, más bien al contrario. Dos hecho marcaron el inicio del fin del modelo económico de Postguerra:

· En 1971 el presidente norteamericano Richard Nixon anuncia la devaluación del dólar debido a la brecha fiscal negativa que supuso la Guerra del Vietnam; esto es, 35 dólares dejaron de equivaler a una onza de oro por primera vez desde la fundación del sistema Bretton Woods. Este gesto no solo significó su fin, sino que abrió la puerta a un período de inestabilidad macroeconómica, marcado por la libre flotación de los tipos de cambio. En la Figura 2 se observa que, a prtir de 1971, el tipo de cambio dólar/libra pasa de ser fijo a ser libre.

· En 1973 estalló la Guerra del Yom Kippur, entre Israel y los estados árabes. Como respuesta al apoyo de Estados Unidos a Israel, los miembros árabes de la OPEC embargaron el petróleo a los EEUU y a diversos estados occidentales, provocando un auge espectacular de los precios del petróleo y derivados.

Dichos sucesos generaron una espiral salario-precio que alimentó la inflación. Al incrementar los costes de producción debido al aumento del precio de la energía, las empresas fijaron precios de venta más elevados. Los bancos centrales efectuaron políticas monetarias expansivas para inyectar más liquidez a los consumidores y permitir la compra de los productos, ahora más caros. De esto se derivó un incremento del coste de la vida, hecho que impulsó las demandas de aumentos salariales, que a su vez resultaron en un incremento de los costes de producción, como se observa en la Figura 3:

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Figura 3: Evolución de los costes laborales unitarios en dólares (US) para diferentes países europeos (1950-1980). Fuente: United States Department of Labor

Entre el período 1960-1973 y 1973-1979, la inflación promedia en el conjunto de la Europa occidental se duplicó, del 5% al 10%. En el Reino Unido, la media entre 1976 y 1979 fue del 16%, llegando al 27% en Agosto de 1975:

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Figura 4: Evolución del nivel general de precios en el Reino Unido (1960-1980). Fuente: Office for National Statistics (UK).

En la Figura 4 se aprecia el momento del primer choque del petróleo (1973) y del segundo (1979).

Delante de esta situación el gobierno laborista británico, liderado por James Callaghan, intentó en diversas ocasiones cortar la espiral inflacionaria pactando una rebaja salarial voluntaria con los sindicatos, concretamente con el Trade Unions Congress (TUC), a la que se negaron. Finalmente, el gobierno impuso un límite del 5% al incremento anual de salario a los empleados del sector público, hecho que derivó en las huelgas y el malestar social característico del Winter of Discontent (finales 1978-Febrero 1979).

Este era el estado del país cuando Margaret Thatcher ganó las elecciones en Mayo de 1979.

Vía | EICHENGREEN, Barry: The European Economy since 1945. Princeton University Press, 2007.

Imágenes | The Economist | Eichengreen (2007) | Measuring Growth | United States Department of Labor: Bureau of Labor Statistics | Office for National Statistics (UK).

Más información| The Guardian| BBC News | London School of Economics.

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