Política 


Las maras, nuevo grupo terrorista

Tras el último auge de la violencia derivada de las acciones de las maras en Centroamérica, la Sala de los Constitucional de la Corte Suprema de Justicia de El Salvador, ha declarado a las principales organizaciones de esta naturaleza como grupos terroristas.

Se calcula que tan solo en el El Salvador 30 mil personas pertenecen a una mara repartidas estas, principalmente, entre la Mara 18 y la Mara Salvatrucha  (MS13). En este país centroamericano, nueve personas mueren al día por culpa de la violencia de las maras. Su origen etimológico se encuentra en la palabra “marabunta”, que refiere a una especie de hormiga carnívora que siempre habitan en grupo.

El origen del fenómeno mara se establece en Los Ángeles, en el estado norteamericano de California, donde miles de familias se refugiaron de la Guerra Civil que sacudió El Salvador entre 1980 y 1992. Al ser minoría en la comunidad americana, pronto surgieron tensiones con el colectivo afroamericano, por lo que los jóvenes salvadoreños comenzaron a organizarse en grupos de autoprotección denominados maras.

Doce años de cruenta guerra

Niños salvadoreños son entrenador como solados en la guerra civil de 1980

Niños salvadoreños son entrenador como solados en la guerra civil de 1980

Las causas del conflicto que enfrentó al ejército gubernamental (Fuerza Armada de El Salvador , FAES), y los insurgentes del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), son tan diversas como los actores que en ella participaron. Si bien los miembros gubernamentales centran el origen en un emergente movimiento comunista promovido por la URSS y China para acabar con el gobierno, desde el FMLN achacan el inicio de las acciones amadas a la enorme desigualdad económica del país.

En las décadas de los ’60 y ’70, las exportaciones salvadoreñas aumentaron exponencialmente debido al comercio del café, azúcar y algodón, lo que produjo un considerable aumento económico unido paralelamente a una desigualdad social cada vez mayor. Durante los 12 años que duró el conflicto, hasta la firma del Acuerdo de Chapultepec el 16 de enero de 1992, los enfrentamientos entre ambas facciones dejaron 75 mil muertos y más de 500 mil personas tuvieron que huir del país.

Jerarquía y pertenencia a base de fuego

Tras la guerra, miles de armas pasaron a manos de la población civil, muchos de ellos menores de edad huérfanos que buscaban en el grupo el respaldo y protección del que carecían en su hogar. A estos, se le unieron aquellos que habían sido deportados de Estados Unidos debido a sus actos criminales.

En la actualidad, el 33% de los jóvenes con edades comprendidas entre los 19 y los 24 años se encuentran sin trabajo o sin asistencia escolar convirtiéndose en personas vulnerables de caer en las manos de estos grupos criminales. En las maras no hay distinción de sexos. El 40% de los integrantes son mujeres que dejan su juventud e inocencia atrás para poner su vida en manos de la mara. El acercamiento al grupo puede producirse desde los 7 años, haciéndose efectiva  los 12, por lo que los valores que los menores interiorizan provienen del grupo de cual son miembros.

Chicas adolescentes pertenecientes a la Mara 18 detenidas en San Salvador

Chicas adolescentes pertenecientes a la Mara 18 detenidas en San Salvador

El sentido jerárquico es algo fundamental dentro de estos grupos criminales así como el concepto de pertenencia absoluta a la mara, salir de ellas conlleva en la mayoría de ocasiones perder la vida. Los mareros se manejan económicamente con bastante solvencia financiándose mediante extorsiones, robos, asaltos, secuestros, tráfico de drogas o armas y encargos de asesinatos.

Entre 2006 y 2011 se llegaron a encontrar 513 cadáveres en cementerios clandestinos repartidos por todo El Salvador, siendo el 95% de ellos menores de 17 años. En la capital San Salvador, se halló en 2011 el macabro descubrimiento de 2.010 cabezas seccionadas, víctimas de la violencia entre bandas rivales.

La legislación implantada en la región conocida como “Leyes Antimaras”, es fuertemente criticada debido a la desproporcionalidad entre delito y penas impuestas, la nula diferenciación entre menores y adultos y su ineficacia ligada, en muchas ocasiones, a la corrupción presente en las fuerzas de seguridad. El problema lejos de solucionarse parece subir un peldaño en cada nuevo estudio conocido. Tan solo en el primer semestre de 2014, se produjeron 1.847 muertes violentas derivadas de las acciones de la aquellos que entregan su vida a la mara.

Vía:  Balasdesilencio

Más información: CSJ

Imagen: Marero Niños soldados Chicas mareras

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