Ciencia, Neurociencia 


Manipulación emocional, tan encubierta y tan diaria (I)

Acabáis de decirle a vuestra pareja que habéis quedado con un amigo/a y acto seguido os está amenazando con tirarse por el balcón. Le comentáis a vuestra madre que estáis pensando en hacer Ingeniería y no Medicina, y resulta que sois unos desagradecidos, tantos años de sacrificios y de manutención y, ¿estáis tirando vuestro futuro por la borda?

El/la responsable del chantaje emocional puede actuar de diferentes maneras, pero básicamente te amenaza para que hagas lo que él/ella quiere. Se aprovecha de tus debilidades, sentimientos y necesidades. Sabe que aspiras a su afecto y aceptación y lo utiliza en su propio interés. Si no cumples con sus expectativas, serás penalizado, mediante el empleo de insultos o muestras de indiferencia. Si satisfaces sus deseos recibirás una recompensa.

El chantajista emocional ejerce el papel de víctima, probablemente lleno de inseguridades y miedos. En lugar de hacerse cargo de sus limitaciones, carga sobre el otro esas debilidades, provocándole sentimientos negativos. El chantajeado acepta, principalmente, por temor a las consecuencias, al enfado o a que el chantajista cumpla con sus amenazas.

Todos los chantajistas tienen rasgos en común, “habilidades” que alimentan a su conducta de manipulación o de extorsión. Se nutren del miedo, de la culpa, de la obligación para que la otra persona haga lo que desean. Así, dejan de ver a la otra persona como lo que es y pasan a verla como un mero instrumento al que pueden manipular para conseguir lo que desean sin importarles cómo pueda sentirse esta persona; igual que si nosotros utilizáramos un martillo para clavar una punta, ignoramos los sentimientos del martillo porque pensamos que no los tiene.

Si bien un chantaje emocional no está considerado como un abuso psicofísico violento, no por ello deja heridas menos profundas, sino todo lo contrario. Cuando convivimos con una persona con estas características, daña lo más hondo de nuestro ser, algo que es más difícil de recuperar que unos cuantos golpes físicos.

Para que el comportamiento del otro pueda ser denominado “chantaje emocional” es preciso que cuente con varios componentes. Analizando los límites es más sencillo saber si estamos en una situación de estas magnitudes:

1 – La exigencia: los chantajistas no siempre expresan con claridad lo que quieren, sino que permiten que el otro “lo adivine”. Pero no es tan sencilla la ecuación, porque le da tanta importancia al tema que la otra persona no tiene más alternativa que terminar cediendo o aceptando esa situación.

2 – La resistencia: cuando pensamos diferente al chantajista, no se siente feliz, se enoja, hace que el otro se crea responsable por su tristeza. Se resiste a pensar como su pareja, su amigo, su padre, etc. No acepta nada que no sea como quiere o como le gustaría que fuera.

3 – La presión: cuando se tiene que “enfrentar” a un carácter fuerte es cuando comienza a actuar de una manera más directa o bien esto ocurre cuando le cuesta conseguir lo que desea. Presiona todo el tiempo hasta que el otro cambia de parecer, discute, reclama, llora, grita, se enoja, da igual. La cuestión es que “convence” (no de la mejor manera) de que su punto de vista es el más acertado. Utiliza la culpa y la lástima para continuar con su juego.

4 – La amenaza: si todavía así no puede conseguir lo que quiere, si ve que sus deseos se chocan con la negativa del otro, comienza a “contar” cuáles pueden llegar a ser las consecuencias por esta decisión equivocada. La amenaza puede ser a través del dolor, de la desdicha o incluso, la muerte. Podrá decir cuánto está sufriendo por esto, que no puede vivir de esta manera, que es mejor separarse, etc.

5 – La obediencia: como la otra persona no desea verlo mal ni separarse de él/ella, cede y acepta la propuesta, la idea, la opinión. Esto no quiere decir que esté de acuerdo o que haya cambiado de parecer, pero simplemente lo hace para no generar más problemas y para que no sufra. Así, se está empezando a ceder terreno, muy difícil de recuperar.

6 – La reiteración: Si los cincos puntos anteriores vuelven a ocurrir una y otra vez, con un lapso de paz y tranquilidad, es porque estamos en un gran problema. Ya la presión, la lástima, la culpa, echar en cara o el artilugio preferido no será usado para ese tema, sino para otro.

Continuaremos hablando en la siguiente serie sobre cómo hacerle frente y los perfiles más frecuentes de un manipulador/a.
* Vía|Chantaje emocional Pistas para reconocerlo
* Más información|Perfiles del manipulador/a
* Imagen| manipulación  CHANTAJE

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