Jurídico 


Mancomunidades, Consorcios Locales, Áreas Metropolitanas y Comarcas (II): descripción de la realidad existente

Aclarado a nivel conceptual en el artículo anterior en qué consisten estas entidades, toca ahora detenerse en su virtualidad práctica. O, dicho de otra manera, ¿Utilizamos estas herramientas que nos da la legislación?

Para responder a esta pregunta, tenemos que distinguir, nuevamente, entre agrupaciones y asociaciones de Municipios. Y aquí la realidad la aporta el número, el número de entidades constituidas, y la expansión de éstas por el territorio español.

En este sentido, no son más de cuatro las entidades metropolitanas constituidas en España, pese a que el número de aglomeraciones urbanas que podrían servirse de éstas excede en mucho de este número, lo que puede parecer sorprendente. Un Área Metropolitana en Barcelona, dos entidades metropolitanas sectoriales en Valencia, y, más recientemente, un Área Metropolitana en Vigo. Esto es todo lo que arroja la cuenta. Ojo, no confundamos la existencia de áreas metropolitanas como realidad geográfica, económica o social, con la creación de Áreas Metropolitanas como entidades jurídicas, siendo cuatro todas las que hay.

En lo que hace a las Comarcas, por mucho que la división comarcal sea un lugar común en muchas Comunidades Autónomas, sólo tres de éstas cuentan realmente con Comarcas como entidades locales, y ni mucho menos en todo su territorio. Cataluña sí ha constituido Comarcas en todo su territorio, aunque ya hace años que la experiencia se entendió fallida, Castilla y León sólo cuenta con la Comarca de El Bierzo, y Aragón tiene Comarcas en toda la región, salvo para el área de Zaragoza. La comarca se ha considerado, especialmente en estos dos últimos casos, como una solución para el inframunicipalismo en las áreas rurales, a una escala de actuación mucho más adecuada que la de la Provincia. Con todo, como puede verse, sólo tres de diecisiete Comunidades Autónomas del Estado español han decidido crear realmente Comarcas.

Por tanto, ni Comarcas ni Áreas metropolitanas han sido las opciones políticas preferidas en nuestro país. Ha pesado mucho el tratarse de entidades de coordinación, no de cooperación, en el que un nivel de gobierno de ámbito territorial superior, el autonómico, predetermina la fórmula, con las lógicas reticencias de los Municipios. Lo que suele ocurrir cada vez que una solución se impone, construyéndose de arriba a abajo, y no de abajo hacia arriba, que no tiene éxito.

Justamente lo contrario que ha ocurrido con las Mancomunidades de Municipios y los Consorcios locales, máxima expresión del fenómeno asociativo municipal, por cuanto tienen su origen en la voluntad de los Municipios. Son fruto de la concertación y el acuerdo, para llegar a mecanismos flexibles y configurados en términos de relativa igualdad. Los números, nuevamente, son tremendamente ilustrativos, aunque resulte prácticamente imposible dar un número cierto de estos entes, no sólo por lo cambiante de la situación, sino por su proliferación. Hasta donde sabemos, toda Comunidad Autónoma cuenta con Mancomunidades y Consorcios, y sólo en Andalucía pueden contabilizarse, del Registro Andaluz de Entidades Locales, un total de 87 Mancomunidades y 110 Consorcios locales. En el conjunto del Estado español se da cuenta de hasta 1.018 Mancomunidades. Aunque podrían discutirse algunos problemas que también tienen estas fórmulas, más relacionadas con cómo se han gestionado, que con el diseño de la figura jurídica, pensamos que, en todo caso, la diferencia con Comarcas y Áreas Metropolitanas es abismal.

Vía| Toscano Gil, F., “La cooperación territorial. Entidades e instrumentos para la cooperación territorial: mancomunidades, consorcios, convenios y redes de cooperación”, en Rivero Ysern, J.L. (Dir.), Fernández Ramos, S. y Montoya Martín, E. (Coord.), Derecho local de Andalucía. Ley 5/2010, de 11 de junio, de autonomía local de Andalucía, Iustel, Madrid, 2012

Imagen| Mancomunidad del Campo de Gibraltar, Comarcas catalanas

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