Cultura y Sociedad 


Malditas de la literatura

El término “escritores malditos” se ha utilizado frecuentemente para señalar a muchos de los grandes escritores de la historia. Baudelaire, Verlaine, Bukowski… pero lo cierto es que el término también puede aplicarse a muchas escritoras.

En la actualidad, muchas son las mujeres que se dedican a la escritura. Años atrás, sin embargo, ser mujer y escribir eran dos conceptos que cuando iban de la mano despertaban recelo en los demás, sobre todo en la población masculina. El simple hecho de ser escritora llevaba a la mujer, en muchas ocasiones, a ser definida como escandalosa, libertina e inadaptada. Totalmente fuera de molde.

Mary Shelley

Mary Shelley

Muchas han sido las mujeres que dejaron a un lado las críticas y se salieron de la casilla que la sociedad había establecido para ellas, que abogaron por el estilo de vida que realmente les seducía y que dejaron a un lado los convencionalismos. Mujeres que consiguieron triunfar como escritoras y que han sido de enorme influencia en su tiempo, en el presente y que lo seguirán siendo en los años venideros.

Aunque la lista de mujeres destacadas en la literatura es larga, unas más que otras se han visto envueltas en escándalos y han llevado vidas tormentosas llenas de grandes desafíos personales y profesionales. De ahí que se las recuerde como “malditas”. En esta lista entrarían mujeres como Mary Shelley, cuyo pasado trágico y todas las muertes familiares que tuvo que vivir desembocaron en la creación de su legendario FrankensteinJean Rhys, la autora de Ancho mar de los Sargazos, precuela de Jane Eyre, fue una trotamundos e incluso llegó a trabajar de tabernera y modelo de desnudos, sin duda algo escandaloso para la época en la que vivió. Otra en la lista es George Sand, la escritora romántica por excelencia y gran influyente intelectual en su tiempo. Victor Catalá, en realidad Caterina Albert, quien se hizo pasar por hombre para evitar los escándalos que suscitarían la dureza de sus obras. Aphra Behn, quien fue espía o Eulalia de Borbón, hija de la reina Isabel II de España, quien vivió en el exilio, tenía unas ideas muy poco monárquicas y escribió polémicos libros de memorias. También es destacable la figura de Marceline Desbordes-Valmore, poetisa francesa del siglo XIX quien fue la única mujer incluida por Paul Verlaine en su “Poetas Malditos” junto a otros genios de la época. Y no podríamos olvidar a Anaïs Nin, en la cumbre de las malditas, quien aprovechó su escandalosa vida como trampolín para generar su obra y darse a conocer, tuvo una complicada vida amorosa y fue una gran diarista y novelista y una de las primeras en publicar escritos de contenido erótico en los Estados Unidos.

Anaïs Nin

 

Hoy día todas estas mujeres son objeto de estudio, fuente de inspiración y admiración y grandes influyentes. Se las recordará, junto a muchas otras, por su gran legado literario. Y sus biografías llenas de idas y venidas son, sin lugar a dudas, material interesante para el lector más curioso.

Mujeres que nadaron a contracorriente, que hicieron su hueco en el mundo de la literatura y que, malditas, se convirtieron en inmortales.

Vía| Librópatas

Más información| Belelu

Imágenes| Mary Shelley , Anaïs Nin

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