Cultura y Sociedad 


Mahler: el último titán

Para quienes, como el autor, la música no es su profesión sino sólo un entretenimiento maravilloso, una fuente de placer y también de conocimiento que penetra por los oídos para llegar al alma, opinar sobre ella, estando libre de prejuicios —derivados del conocimiento técnico de la misma— y basado sólo en su propio gusto y sentido común, le permite señalar libremente a Mahler como el último titán de la gran música.

Un siglo después de su muerte, Gustav Mahler es el compositor más importante de los tiempos modernos, sostiene Norman Lebrecht uno de los comentaristas mas leídos sobre temas musicales y culturales en su libro ¿Por qué Mahler? Cómo un hombre y diez sinfonías cambiaron el mundo,; colaborador habitual de la BBC y en España de la revista Scherzo, ha publicado doce libros sobre música traducidos a dieciséis lenguas.  Alex Ross en otro ensayo reciente, titulado El ruido eterno que recorre la historia del siglo XX a través de su música, también otorga un gran protagonismo a Mahler.

Muerte en Venecia de Luchino Visconti

Muerte en Venecia de Luchino Visconti

El protagonismo de Mahler es fácil de sostener ya que es el músico más interpretado de la historia. Su vigencia actual se vio muy reforzada por los ciclos del centenario de la BBC en 1959-1960 y la Orquesta Filarmónica de Nueva York en 1961-1965 y también por la utilización del Adagietto de su 5ª sinfonía en la película Muerte en Venecia de Lucino Visconti basada en la obra de Thomas Mann, gran admirador de Mahler. Entre 1990 y 2010, Mahler ha estado presente en más de veinte bandas sonoras de películas de cine. No existe hoy orquesta sinfónica alguna que no mantenga en su repertorio casi todas sus sinfonías, ni programa de conciertos de cualquier auditorio sin sus obras.

Nacido en una tierra fronteriza entre Bohemia y Moravia ingresó en el Conservatorio de Viena a los 15 años en 1875. Inició su carrera como director en 1880 montando operetas en balnearios y dirigiendo óperas por toda Europa Central. En 1807 –con la ayuda de Brahms– alcanzó la cima: la dirección de la Hofoper de Viena, previa conversión –condición necesaria– al catolicismo desde el judaísmo.

Norman Lebrecht

Norman Lebrecht

Mientras Beethoven amplió la orquesta hasta el punto de que alguien tenía que dirigirla desde un podio y para Wagner lo de marcar el compás era cosa de los asistentes, nadie antes de Mahler había tratado al director como algo más que la prolongación del compositor.

Su hoy muy famoso “adagietto”, según Mahler debía durar siete minutos y medio, aunque bajo su dirección duraba nueve. Sucesivos directores lo han ido alargando hasta los catorce minutos menos cinco segundos de Bernard Haitink

En su primer día como director, Mahler decidió abolir la claque –un grupo de animadores que reciben entradas libres y pequeñas pagas de los cantantes a cambio de aplaudir encarecidamente. También prohibió entrar a la sala durante los actos

Creó escenografías llamativas con pintores amigos inaugurando la disciplina de la “dirección escénica”, codificó la etiqueta de la experiencia concertística de carácter pseudoreligioso. Eliminó el ruido bullicioso en los teatros y los aplausos entre números.

Su carrera como compositor comenzó mas lentamente. Su 1ª sinfonía se estrenó en noviembre de 1889 y su ambición era conseguir en el ámbito sinfónico lo que Wagner había logrado en la ópera; superar todo lo anterior.

Hasta su 3ª sinfonía Mahler siguió la práctica posromántica incorporando descripciones programáticas detalladas, pero con el cambio de siglo cambió; su 4ª sinfonía es casi mozartiana, pues deseaba ser visto como un “músico puro”.

Ópera de Viena

Ópera de Viena

Mahler fue un compositor de éxito en vida. En 1906 se embarcó en su más ambicioso proyecto: “un regalo a la nación”, en forma de 8ª sinfonía, lo que coincidió con el abandono de la Ópera de Viena para marcharse a Metropolitan de New York con “el salario más alto jamás recibido por un músico” –220.000€ de hoy–.

Después de Mahler, la última cumbre de la música clásica, vinieron los nacionalismos musicales y, sobre todo, las vanguardias de la mano del dodecafonismo y la música atonal; aquella que, respondiendo a la más compleja, avanzada y meritoria —para los profesionales— técnica compositiva, presenta un problema sin solución posible: no puede ser recordada por la gente sin formación musical. Es decir, la vanguardia, al ser necesariamente elitista, es imposible que interese al público.

Mahler

Mahler

Mahler habitó, se podría decir que dominó, el espacio intersticial entre el pasado clásico y el futuro vanguardista. Su obra, siendo original e impecablemente clásica —“lo que no se pué asé mejó”, que decretara el torero Joselito El Gallo— fue técnicamente muy avanzada y por tanto una soberbia expresión de la cultura vienesa finisecular: un tiempo estelar de la historia de occidente, ¿ sólo comparable con la Atenas de Pericles?

La riqueza de motivos musicales del más diverso origen, desde puras invenciones del autor a temas populares, la variedad tímbrica, la enorme diversidad instrumental, la recurrente densidad orquestal tan propia del posromanticismo, la dinámica típicamente mahleriana que pasa de sonidos apenas audibles a verdaderos estruendos en los que los metales alcanzan brillanteces sin igual, no dejan indiferentes a nadie.

A Mahler la música de Schoenberg le parecía fascinante y exasperante al mismo tiempo; “acabará siendo la música del futuro”. Wagner, Strauss y Mahler contrapesaron sus sonoridades novedosas con empleos masivos de acordes normales y corrientes: la consonancia y la disonancia se reforzaban mutuamente. Schoenber anunció en 1911 la muerte de la tonalidad en su Tratado de la armonía con una dedicatoria a Mahler, a quien veneraba.

Otro gran admirador de Mahler fue Bernstein: “podemos finalmente escuchar la música de Mahler y entender que lo predijo todo, y que al hacerlo arrojó una lluvia de belleza sobre este mundo que no se ha visto nunca igualada desde entonces.”

“El mundo moderno es una avalancha de información sin un lugar para refugiarse. La música de Mahler es un carril rápido hacia la emoción profunda, una manera de conectar con el verdadero yo y, a través de esa conexión, con  nuestros seres queridos”, según Lebrecht.

 

* Twitter| @jbanegasn
* Más información| España, más allá de lo conseguido, Canal Youtube de Jesús Banegas y Programa de radio: ¿Por qué Mahler? 

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