Patrimonio 


Maestros de la línea y el color (III): George Vantongerloo

A la hora de abordar la obra de los principales artistas del “estilo” moderno o De Stijl, ya sea pintura, escultura, diseño o arquitectura, no debemos perder de vista la idea principal y el espíritu de su estética basada en líneas y colores. Esto es, expandir su nuevo arte de vanguardia de ánimo renovador y carácter multidisciplinar a todas las esferas de la vida moderna.

Para ello, George Vantongerloo (Amberes, 1886 – París, 1965) utilizó la escultura, la pintura y el dibujo, también la arquitectura, y sobre todo la teoría. En 1900 comienza sus estudios en la Academia de Bellas Artes de su ciudad natal trasladándose después a Bruselas. Durante este periodo que comprende los años 1914 – 1918, vemos en algunas de sus primeras pinturas, como Barcos de pesca amarrados en Volendam (1915) o Autorretrato (1916), la pincelada suelta y los colores fauvistas, mientras que en esculturas como Construcción con esfera (1917) se subraya su visión ecléctica en el tratamiento de los volúmenes. Al tiempo que trabaja diseñando planos arquitectónicos, conoce a Piet Mondrian, Bart van der Leck y Theo van Doesburg, entre otros, y en 1917 firma junto a ellos el Manifiesto del grupo De Stijl que le permite colaborar en la reciente publicación del mismo nombre.

Todo ello desemboca en la reconocida estética neoplasticista en obras como Composición II (1921) o Tríptico, del mismo año, así como La interacción de los volúmenes (1916-1919), pero siempre conservando cierta autonomía dentro del dogmatismo del movimiento con algunos intervalos de curvas dentro de la composición o la disposición de colores primarios junto a los secundarios. Durante su breve etapa como miembro del grupo exploraría los conceptos de vacío, silencio y absoluto que desarrollará en su obra plástica y teórica a lo largo de toda su vida, en primer lugar en composiciones sencillas de planos y volúmenes geométricos y de colores, y después siguiendo pautas poéticas y algebraicas.

XY = K verde y rojo (1929). Fotografía: MoMA

Poco después de su regreso a Bruselas en 1918 se traslada a Menton, Francia. Allí, desarrolla una estrecha amistad con el artista y arquitecto Max Bill. Este encuentro supone su ruptura con el grupo holandés en 1921, pero no con la teoría concretista de Theo van Doesburg. Tres años después publica Arte y su futuro en Amberes, un texto que pone en evidencia la necesidad de una transformación estructural en el arte del presente siguiendo unos principios racionalistas. Durante este tiempo sus obras adoptan el título de largas ecuaciones algebraicas como Composición derivada de la ecuación Y= -ax2+bx+18 con armonía verde, naranja, rojo y negro (1930) o Construcción de interrelaciones volumétricas derivadas de la plaza inscrita y de la plaza circunscrita de un círculo (1924), fórmulas para ordenar los elementos de la naturaleza en un plano intelectual y estético al mismo tiempo.

En 1928 el artista-arquitecto-teórico belga se traslada de Menton a París. En la capital francesa ocupa el puesto de vicepresidente de la asociación Abstraction-Création que funda junto a Auguste Herbin y Jean Hélion, cargo que ocuparía desde 1931 a 1937, y del que formaban parte artistas como Max Bill, El Lissitzky, Frank Kupka, Kurt Schwitters o el propio Piet Mondrian. La asociación llegó a contar con más de 400 miembros frente a los surrealistas que lideraba André Breton, con exposiciones y publicaciones para fomentar un nuevo arte abstracto: el concretismo, o arte concreto, que continúa la senda trazada por De Stijl sobre la independencia de las líneas y los colores, libres de todo simbolismo y asociaciones con la realidad y que explica Theo van Doesburg en su Manifiesto de arte concreto (1930).

Más tarde en 1936 Vantongerloo participa en la importante exposición Cubismo y arte abstracto en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, pero no sería hasta 1943 cuando expone por primera vez en solitario en la Galerie de Berri en París. En esta etapa continua interesado en el movimiento de la línea curva y los colores, así como en el espacio en blanco en sus pinturas y dibujos.

Vista de sala de “Georges Vantongerloo. Un anhelo de infinito” (2009). Museo Reina Sofía

Tras la Segunda Guerra Mundial el belga se interesa por la escultura realizada con materiales como el plexiglás o el alambre en obras como Elemento cósmico (1946), Radiación de varias zonas (1949), o la más conocida, El cometa (1962), cada vez más atento a los nuevos descubrimientos científicos y el conocimiento del universo tras el horror de la bomba atómica.

Ese mismo año, y organizada por Max Bill en la Marlborough New London Gallery de Londres, tiene lugar su gran retrospectiva en una exposición con obras que se nutren y alejan de cada una de sus etapas, pero que apuntan siempre hacia la esencia. En sus propias palabras: “Ofrezco distintas soluciones a un único problema. No cabe duda de que existen varias fases, pero todas ellas dependen de mi grado de evolución personal en un momento dado. Expresarse será siempre difícil. Uno debe obedecer constantemente al infinito”.

Vía| Grego Castaño, Charo. El Espejo del orden. El arte y la estética del grupo holandés De Stijl. Madrid: Akal, 1997; Grego Castaño, Charo. Principios del nuevo arte plástico y otros escritos. Murcia: Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos, 1985; Museo Reina Sofía

Más información| Holanda

Imagen| XY = K verde y rojo; Vista de sala

En QAH| Maestros de la línea y el color (I): Piet Mondrian; Maestros de la línea y el color (II): Theo van Doesburg

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