Patrimonio 


Maestros de la línea y el color (II): Theo van Doesburg

Dentro del neoplasticismo holandés, Piet Mondrian es su cabeza visible, y Theo van Doesburg su creador. A través de la revista De Stijl -traducida como “El estilo”-, se alude al movimiento que nace en 1917 en paralelo a su línea editorial con el propósito de romper las barreras tradicionales entre arte y diseño. Artistas como Bart van der Leck, Vilmos Huszár, George Vantongerloo o Gerrit Rietveld se valdrían del espacio, el color y la geometría para explorar de manera individual las posibilidades de este principio en pintura, arquitectura, escultura y artes aplicadas, siendo la fuerte personalidad artística de cada uno de ellos en estos ámbitos la que marcaría su final como grupo.

Theo van Doesburg (Utrecht, 1883- Davos, 1931), de nacimiento Christian Emil Marie Küpper,  fue artista, escritor y arquitecto autodidacta. Cansado de la pintura naturalista holandesa del momento, comenzó a interesarse realmente por el arte al descubrir la obra de Cézanne y los cubistas. En 1914 conoce la obra de Vasili Kandinsky, que por aquel entonces había abandonado el grupo El jinete azul y se disponía a regresar a Rusia poco antes de su etapa en la Bauhaus de Weimar. Su texto Sobre lo espiritual en el arte (1911), cuyo estudio se centra en las formas, pero sobre todo en los colores y el efecto que producen, influirían en su obra. Ese mismo año es movilizado a la frontera franco-belga durante la Primera Guerra Mundial y allí conoce al poeta Antony Kok, colaborador en la revista que ya comenzaba a tomar forma en su mente, pero no en la realidad.

Portada del primer número de la revista De Stijl, por Vilmos Huszár (1917)

Tras agotar todas las posibilidades para financiar el proyecto, Van Doesburg encontró algo de consuelo en la asociación artística De Aderen (Los otros), fundada en marzo de 1916 como punto de encuentro y tertulia en las exposiciones que organizaban. De esta manera se pone en contacto con Mondrian para pedirle material fotográfico de sus obras en septiembre de 1915. Un par de meses después escribiría una crítica para la revista Eenheid de la exposición del Stedelijk Museum de Ámsterdam en donde participaba el pintor. Con estos términos le elogió: “Espiritualmente esta obra es superior al resto. La impresión que nos produce es tranquilidad; impasibilidad del alma”. Desde entonces, Van Doesburg le envía cartas con el fin de conocer al artista de Amersfoort y proponerle una colaboración en su futura revista. “No me lo tome a mal; pero lo bueno tiene que crecer lentamente. Se lo digo en relación con sus planes de fundar una revista […] Creo que el tiempo no está maduro para ello”, escribía el pintor. Pero Van Doesburg quería coger la manzana del árbol y no se dio por vencido. El 6 de febrero de 1916 llega a Laren, donde Mondrian residía. Tras su visita ambos estrecharon lazos -contra todo pronóstico- y, poco a poco, el entusiasmo de Van Doesburg le acabaría por convencer.

También el arquitecto J. J. P. Oud se unió al grupo a mediados de 1916, pero no llegó a firmar el manifiesto de 1918. Sería sustituido en sus páginas por Jan Wils, Hendrik P. Berlage y Robert van t’Hoff, ya que desde el principio la arquitectura tuvo un gran peso en De Stijl. Le siguieron el pintor húngaro Huszár, y Van der Leck, vecino de Mondrian. Ya había contactado con la mayoría de sus colaboradores, sólo faltaba el dinero. Con la escasez de papel –debido a la guerra-, las desavenencias entre miembros del grupo y, sobre todo, el miedo a perder el apoyo económico de editores y críticos, hicieron que la publicación se retrasara un año. Huszár buscó personalmente a publicistas y suscriptores, y finalmente, en noviembre de 1917, sale a imprenta el primer número desde Leiden. En total serían 16 páginas con Theo Van Doesburg como redactor jefe y los artistas más importantes del reciente grupo como colaboradores.

De Stijl fue sinónimo de modernidad tanto por su diseño como por su contenido, en total fueron más de 160 números mensuales, con xilografías y clichés, que abarcaron las artes plásticas y el diseño, pero además introdujo otras disciplinas como la literatura y la música, en varios idiomas –el primer manifiesto fue traducido a cuatro-, y una tirada de 1.000 ejemplares.

Boceto para las casas de Drachten (1921). Museo DR8888

Fueron unos años de gran experimentación, tanto plástica como teórica. Para Van Doesburg -ya no como redactor o editor sino como artista-, sus obras más representativas y grandes encargos fueron paralelos a su revista. Entre sus obras destacan sus diseños para vidrieras a partir de 1916, un material tan frágil que implica una técnica muy precisa, y que le sirvió como soporte ideal para sus formas y líneas rectas, siendo la luz el elemento que filtra los colores puros y completa la obra. Pero fue en la ciudad holandesa de Drachten, donde consiguió desarrollar un proyecto que unió arquitectura y plástica. Allí conoció al arquitecto Cees Rienks de Boer y a los hermanos Rinsema, y a través de su contacto, realizó el diseño de 16 viviendas siguiendo un esquema de colores en 1921 en el conocido como Barrio de los Papagayos (barrio de Trenstrat). Entonces sus vecinos no entendieron su obra y repintaron sus casas, pero ahora con la llegada del centenario, el Museo DR8888 de la ciudad y sus nuevos inquilinos han querido recuperar la esencia de De Stijl en casas como el número 3 -o Casa de Van Doesburg-Rinsema- tras un largo proceso de recuperación siguiendo planos, bocetos y maquetas originales. A unos pasos de allí, y en colores secundarios, se ve hoy la fachada de la Escuela Nacional de Agricultura de Invierno, también recuperada.

Pero De Stijl no se quedó en Holanda, sino que llegó hasta las aulas de la Bauhaus en Weimar. En 1922, Van Doesburg se traslada a la ciudad alemana para impartir clases y conferencias -su estancia apenas duraría un año-. A pesar de sus coincidencias en la búsqueda de un nuevo arte. El problema para el holandés era que la Bauhaus contaba con una parte importante de docentes que venían del expresionismo alemán como era el caso de Walter Gropius. El arte y la artesanía, la falta de teoría o unidad en su programa, eran ideas contrarias a la plástica pura de De Stijl e hicieron que Van Doesburg escribiera un artículo incendiario en su revista contra la escuela: “Así como la iglesia es la parodia del cristianismo, la Bauhaus de Gropius en Weimar es la parodia del neoplasticismo”. A pesar de ello su curso fue recibido con entusiasmo por algunos alumnos y profesores de la institución, jugando un papel importante en su camino hacia el constructivismo.

Dada Matinée (1923). Centraal Museum, Utrecht

También en los años 20 comienza su relación con los dadaístas Tristan Tzara, Hans Arp y Kurt Schwitters, con quienes edita la revista Mecano (1922-1923).  Con éste último realiza una gira por Holanda para dar a conocer el movimiento a artistas locales en veladas nocturnas con actuaciones, lecturas o conferencias interrumpidas por ladridos, chistes o cualquier otra situación inesperada. Van Doesburg diseñó los carteles, y además escribió poesía experimental bajo el pseudónimo de I.K. Bonsent.

Café l’Aubette en Estrasburgo

Mientras tanto, su relación teórica y artística con Mondrian empeoraba, y el pintor acabó abandonando De Stijl cuando Van Doesburg incorporó líneas diagonales en obras como Counter-Composition V (1924), y colores secundarios en composiciones como Pure painting (1920), para dotar de ritmo y movimiento a sus piezas. Esta nueva estética, que tomaría el nombre de elementarismo, lo trasladó a la arquitectura. En este punto es interesante mencionar su intervención, junto a Georges Vantongerloo, Sophie Taeuber-Arp y Hans Arp, en el café l’Aubette de Estrasburgo, un edificio del siglo XVIII que rehabilitaron en 1926 siguiendo sus principios plásticos, desde las ventanas a la iluminación, todo decorado sobre un riguroso estudio cromático y espacial, que incluye al espectador dentro de su obra, dejando que la frontera entre arte y vida se rompa.

Para finalizar, cabe destacar los estudios para la Maison d’Artiste, junto al arquitecto Cor van Eesteren -la cual nunca llegó a construirse-, o mencionar su último proyecto, su casa-estudio en Meudon, inacabada tras su inesperada muerte en 1931, poniendo punto y final a toda una vida al pie de la vanguardia.

 

Vía| Grego Castaño, Charo. El Espejo del orden. El arte y la estética del grupo holandés De Stijl. Madrid: Akal, 1997; Grego Castaño, Charo. Principios del nuevo arte plástico y otros escritos. Murcia: Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos, 1985; Kunsthal KAde; El increíble barrio del loro

Más información| Holanda

Imagen| Revista De Stijl, Boceto, Cartel Dadaísta, Café  l’Aubette

En QAH| Maestros de la línea y el color (II): Piet Mondrian

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