Cultura y Sociedad 


Madame de Warens: la madre-amante de Rousseau

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Françoise-Louise de Warens Nació en Vevey (Suiza) en el seno de una familia protestante. En 1714 se casó con el señor de Loys y se convirtió en la baronesa de Warens, nombre de una propiedad de su marido. El mismo año consiguió la anulación de su matrimonio y emigró a la ciudad francesa de Annecy, para más tarde trasladarse a la mansión de Charmettes, cercana a la ciudad de Chambery.

Era una mujer muy liberal para su tiempo y probablemente desempeñó un papel político como enlace con el jefe de la Casa de Saboya.

A sus 16 años Rousseau vagabundeaba por Annency cuando se encontró con madame de Warens, una hermosa dama reconvertida al cristianismo  (tras huir con la recaudación de una empresa que fundó) que trataba de hacer lo propio con otros “descarriados”, por lo que percibía una pensión de la Iglesia… Prendado de su belleza, Rousseau se deja convertir y marcha a pie a Turín para consumar su abjuración. Perdió a su madre a los diez días de haber nacido y no cabe duda de que semejante pérdida le marcó para siempre de una forma especial en su relación con las mujeres mayores, sobre todo en su primera juventud.

Largo tiempo después del bautizo de Rousseau, amoríos y un robo, volvió a los brazos de su protectora, a la que veía como a una madre. Ella le llamaba “mon petit” y él a ella “mamá”.  Según su propia confesión pasó tres veranos deliciosos en su casa de campo de Les Charmettes.

Madame de Warens le había aconsejado estudiar para clérigo, pero fue un fracaso y, en 1732, Rousseau daba lecciones de música y se transformaba en su amante y hombre de confianza. A pesar de esta estrecha relación ambos tenían otros affaires, lo que acabó por complacer a Rousseau por el regreso a la consideración de madame de Warens a “mamá”.

Cuando Jean-Jaques volvió a Francia en 1767 intentó contactar con ella, descubriendo que había fallecido. Las últimas páginas de su obra “Ensoñaciones del paseante solitario” son un homenaje a ella bajo el título “El décimo paseo”.

 

Vía| Wikipedia , “Amores secretos, amores prohibidos” , La aventura de la historia

Más información| Prólogo  por Francesc Ll. Cardona de “El contrato social” de Jean-Jaques Rousseau

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