Cultura y Sociedad, Patrimonio 


M. C. Escher y el imposible

Maurits Cornelis Escher comenzó sus estudios en la escuela de arquitectura y artes decorativas de Haarlem, ciudad situada en su estado natal, los Países Bajos. Rápidamente focalizó su interés en las artes gráficas, destacando en la xilografía, la litografía y el dibujo. No obstante, conservó su interés por el espacio y la ordenación del mismo, heredados de la arquitectura.

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Metamorfosis de M. C. Escher

Tras finalizar sus estudios, comenzó a viajar a distintas zonas de Europa, realizando temas de tipo paisajístico, en zonas del sur de Italia, trasladándose más tarde al territorio suizo, debido a la situación socio-política de la zona italiana. Sin embargo, debido a su interés por este territorio, volvió en numerosas ocasiones tras abandonar el país. Además, el artista realizó un viaje a la ciudad de Granada, visitando en concreto la Alhambra e interesándose por los motivos ornamentales que se daban en el complejo, copiándolos y conservándolos de referencia a la hora de realizar patrones, establecer una partición regular del plano, así como forma de rellenar los espacios vacíos de sus obras.

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Relatividad (1953)

Tras mudarse al territorio belga abandonó gradualmente el paisajismo, centrando su producción en conceptos extraídos de su propia conciencia. Es en ese momento cuando racionaliza su interés por el espacio, la forma y los preceptos matemáticos, extrapolándolos a sus creaciones, además de la geometría usada con frecuencia en sus mosaicos.

Categóricamente, no resulta fácil enmarcar a Escher en una tendencia artística. En la mayoría de sus obras muestra sus propios gustos personales, el universo interno que en él se generaba. Este hecho plasmaba su forma de ser, considerado en general como una persona introvertida y ensimismada. Esta manera tan personal de creación le haría alejarse de la realidad más cercana, centrándose en juegos visuales, figuras imposibles, guiños al espectador y metamorfosis de diferentes formas animales o antropomórficas.

Cabe destacar la combinación de conceptos lúdicos y científicos que aparecen en su obra. Tanto en sus estampas como dibujos crea esa simbiosis entre el juego de formas y el cálculo matemático al que sometía sus creaciones. Esta unión se puede observar en su obra Relatividad (1953) donde el juego de perspectivas imposibles se combina con el perfecto calculo matemático de las formas que en ella aparecen. Además de ello, en esta litografía también se muestra del interés de Escher por crear mundo distintos al corriente, con reglas propias, imposibles de existir.

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Cascada (1961)

El infinito también fue uno de intereses de este artista. En numerosas obras se establece como denominador común, generando composiciones sin final, utilizando para algunas de ellas las reseñadas figuras imposibles. Como muestra de ello se podría establecer La cascada (1961) donde el agua que surca es alimentada por la misma que desciende desde lo alto de la composición. Por último, es destacable mencionar las metamorfosis, donde diferentes figuras combinadas a modo de mosaico desarrollaban distintas formas, creando juegos visuales y desarrollando una composición que no se asemejaba en su formal inicial y final.

M.C. Escher murió en 1972, dejando tras de si mas de 2000 dibujos, 400 litografías y numerosos borradores, destruyendo en sus últimos años varias de sus matrices.

 

Via| VV. AA (2003) La magia de M. C. Escher, Madrid, Taschen

Más información| Universitat de València

Imágenes| Metamorfosis, Relatividad, Cascada

 

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