Patrimonio 


Louise Bourgeois: catarsis del alma

 

"Maman", escultura de Bourgeois frente al Museo Guggenheim de Bilbao. Obra de finales de los 9

“Maman”, escultura de Bourgeois frente al Museo Guggenheim de Bilbao. Obra de finales de los 90

Todos hemos visto alguna vez esta gigantesca araña en la entrada del Guggenheim de Bilbao. Se trata de “Maman”, pero, ¿quién se esconde detrás de ella?

Louise Bourgeois nace en París en el año 1911, hija de mercaderes y restauradores de tapices, tuvo que vivir las dos grandes guerras con todo lo que ello conlleva. Sus esculturas están cargadas de alto contenido onírico, fruto de los desbarajustes psicológicos que en su dura vida tuvo que afrontar.

La infidelidad de su padre hacia su madre, la muerte prematura de ésta, las penurias económicas y las guerras dejaron el alma de Louise dañada de por vida; pero por suerte, encontró lo que ella llamaba una “garantía de salud mental”: el arte; que además le sirvió “para expresar emociones”, que no eran “apropiadas para su cuerpo”.

Su personalísimo estilo es deudor en gran parte de esta vida difícil y extrema que no dio frutos artísticos hasta su llegada en 1938 a Estados Unidos con su marido el historiador del arte norteamericano Robert Goldwater.

Escultora esencial para el siglo XX, se ganó los triunfos a base de trabajo, esfuerzo y estudio. Siempre se mostró a la cabeza de la vanguardia entre el Surrealismo, el Expresionismo, el Postminimalismo y la Abstracción. Fue además la primera mujer a la que el MoMA de Nueva York, ciudad en la que vivió gran parte de su vida, le dedicó una gran exposición retrospectiva.

Louise Bourgeois.

Louise Bourgeois con una de sus esculturas.

En alguna ocasión, Louise Bourgeois contó cual fue su primera escultura: era una niña cuando cogió miga de pan y con saliva comenzó a retratar a su padre. El dolor interno que sentía hacia él, la llevó a comenzar a mutilar su “escultura”. Así afirmaba que sus obras se habían convertido en imágenes de su pasado y que lo que realizaba en ellas hacía que sintiera alivio, la tranquilidad de haberlo superado.

En los años cuarenta, la escultura de la francesa se torna en sus famosas “Femmes maison”, mujeres a las que convierte su torso en casas que son sostenidas solamente por las piernas. Son imágenes que provocan asfixia al espectador, la arquitectura como contenedor de recuerdos, recuerdos en los que Louise Bourgeois se encontraba atrapada.

Bourgeois, es capaz de crear un universo propio a caballo entre la intimidad de su alma y el exhibicionismo de su persona que desembocarían en la escultura de su madurez, cuando realmente, vivió de la fama.

Aunque siempre contó con la admiración de las ‘vacas sagradas’ como Marcel Duchamp, Mark Rothko o Jackson Pollock su reconocimiento por parte de la crítica no llegó hasta bien entrados los años ´70, aunque si bien, Louise Bourgeois desde entonces gozó de la apoteosis de su arte con una cadena interminable de exposiciones, retrospectivas y homenajes que la han encumbrado como una de las grandes mujeres del siglo XX.

Terminaremos el relato con una frase que resume toda su obra artística:

“Todos los días uno tiene que abandonar su pasado o aceptarlo, y entonces, si no puede aceptarlo, se hace escultor”.

Vía| PROA EXHIBICIONES

Más información| MAYAYO, Patricia, Louise Bourgeois, Nerea, Guipúzcoa, 2002.

Imagen| Tusfotos, Zoltanjokay

En QAH| Salvador Dalí, marca registrada

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