Jurídico 


Los vehículos destinados a uso mixto y su problemática fiscal (II): IRPF

Como continuación al anterior artículo, en este intentaremos explicar la problemática de los vehículos destinados a uso mixto en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). En el IRPF, la retribución en especie se define como «la utilización, consumo u obtención, para fines particulares, de bienes, derechos o servicios de forma gratuita o por precio inferior al normal de mercado, aun cuando no supongan un gasto real para quien las conceda.»

La retribución en especie que conlleva la cesión al trabajador del vehículo de la empresa comporta que ésta deba realizar el reglamentario ingreso a cuenta que corresponda según la valoración calculada y aplicando la parte porcentual que corresponda según el tiempo de disponibilidad del vehículo para fines particulares del trabajador. El importe del ingreso a cuenta que la sociedad deberá realizar al trabajador es el resultado de aplicar el mismo porcentaje de retención que se le aplica en nómina por la retribución salarial bruta, al valor de la retribución en especie (dividido por 12, para cada nómina). Este ingreso a cuenta que la sociedad deberá realizar cada mes podrá serle repercutido o no al trabajador. En el primer caso, es decir si se resta en la nómina esa cantidad, el trabajador sólo adicionará en su renta el importe de la retribución en especie, en el segundo, es decir cuando no se repercute el ingreso a cuenta -no se resta en la nómina- el trabajador deberá sumar al importe anterior de la retribución en especie el del ingreso a cuenta que ha hecho la empresa. En ambos casos el trabajador sumará al total de retenciones salariales practicadas por la empresa en las nóminas y los importes de los ingresos a cuenta realizados (estén o no repercutidos), y cuyo total (retenciones más ingresos a cuenta) serán reducible de la cuota en la declaración del su IRPF.

La valoración en el supuesto de esta utilización será el 20% del coste total de adquisición del vehículo para el empleador, incluido los gastos y tributos que graven la operación.

En el caso de vehículos cedidos a los empleados y adquiridos por la empresa mediante arrendamiento financiero, desde el punto de vista jurídico la empresa no es propietaria del vehículo hasta que no ejerce la opción de compra, de manera que mientras ésta no se produzca, el valor de la retribución en especie derivada de la utilización de los mismos por parte del personal de las empresas en cada año será el resultado de aplicar sobre el valor de mercado que correspondería al vehículo si fuese nuevo el porcentaje del 20 por 100 anual. A estos efectos, si, como es frecuente, el contrato de arrendamiento financiero dura más de un año, el valor de mercado del vehículo o, lo que es lo mismo, la base para determinar la renta en especie, será cada año el que corresponda al período impositivo en que se celebró el contrato.

Una vez que el vehículo pasa a ser propiedad de la empresa por ejercer la opción de compra, seguirá aplicándose como valor del uso gratuito del trabajador, el 20 por 100 del coste de adquisición para el pagador, incluidos los tributos que graven la operación, que en este caso para la empresa será el valor al contado del bien más los tributos que graven la operación. [1]

En el IRPF, la imputación de retribuciones en especie a los trabajadores en los supuestos de cesión de vehículos destinados a uso mixto, con la consiguiente obligación a cargo de la empresa de practicar el preceptivo ingreso a cuenta, ha generado una compleja problemática, dado que la normativa del impuesto no establece, al contrario de lo que ocurre en el IVA, un porcentaje de afectación que opere como presunción iuris tantum que libera a la Administración tributaria de desarrollar una actividad probatoria específica.

Intentaremos aclarar algunos requisitos:

  1. La imputación como retribución en especie debe ponderarse en función de la naturaleza y características del puesto de trabajo desempeñado, y no solo en base a datos genéricos tales como número de horas no laborables o kilómetros recorridos. Así, el uso del vehículo en las actividades laborales del empleado resultará, sin duda, mucho más intensivo en el supuesto de trabajadores que desempeñan su labor en el área comercial (por ejemplo, representantes de comercio) que en el caso de los directivos.
  1. Disponibilidad del vehículo para el uso privado del empleado, sin que deba limitarse al uso efectivo del mismo  y para ambos impuestos dado que tan incorrecto es considerar el uso efectivo empresarial únicamente en el IVA (lo que podría determinar que solo pudiese deducirse una empresa por cuatro horas efectivas de uso diarias cuando el vehículo está a disposición de la empresa durante toda la jornada laboral) como el uso efectivo privado en el IRPF (no puede entenderse que el número de kilómetros recorridos para uso privado en un año, que pueden concentrarse en su mayor parte en períodos de tiempo muy cortos, determine que existe más retribución en especie que otro caso en el que un vehículo puede ser utilizado de forma mucho más continuada para desplazamientos notoriamente más cortos).
  1. El porcentaje del 50% o 100% establecido en la Ley del IVA determina el grado de afectación del vehículo a la actividad empresarial, que debe entenderse que se refiere a la disponibilidad para uso empresarial: en el artículo 95 de la Ley del IVA se habla indistintamente de “afectación a la actividad”, “empleo del vehículo en todo o en parte en la actividad” o “grado efectivo de utilización” y, en cualquier caso, la empresa debe acreditar el uso mixto del vehículo del vehículo para poder acceder a la deducción del IVA soportado.
  1. Por consiguiente, en el resto, no afectado a la actividad, el vehículo se encontrará a disposición de un tercero, el empleado, por lo que la imputación de rendimiento en especie a éste vendrá determinada por la diferencia con el porcentaje establecido en el IVA.
  1. Lo hasta aquí expuesto, si se trata de vehículos utilizados por trabajadores, dado que si se trata de accionistas, dicho uso implicará la calificación como rendimientos del capital mobiliario en el IRPF.

Veamos un ejemplo:

Empleado a quien la empresa ha puesto a su disposición un automóvil que utiliza para fines laborales y particulares. Teniendo en cuenta la naturaleza de las funciones desarrolladas por el trabajador en el empresa, el porcentaje de utilización del vehículo para fines laborales se considera el 45% y el coste de adquisición del vehículo para la empresa 30.000 €. Los ingresos a cuenta han ascendido a 1.000 € y no se han repercutido al trabajador.

% Utilización fines laborales: 45%    NO RETRIBUCION EN ESPECIE

Fines particulares (100-45= 55%), RETRIBUCION EN ESPECIE, la retribución en especie constituye una utilidad para el trabajador, y, en este caso, la utilidad deriva de tener un vehículo disponible para su uso particular, con independencia de que lo utilice de manera efectiva o no.

Valor Retribución en especie (20% s/30.000€) =                 6.000 €

Disponibilidad uso particular (6.000*55%) =                          3.300€

Ingreso a cuenta no repercutido                                           1.000€

Retribución en Especie (3.300+1.000)=                             4.400€

 

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