Jurídico 


Los vehículos destinados a uso mixto. Su problemática fiscal (I)

Existen ocasiones en las que las empresas ponen a disposición de su personal empleado vehículos para su utilización, tanto en la actividad empresarial como para fines ajenos a la misma, es decir, hablamos de vehículos destinados a uso mixto y su problemática fiscal en las distintas figuras impositivas afectadas en su utilización. En este primer artículo, analizaremos tal problemática desde la óptica del impuesto de Sociedades y del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA).

Impuesto de Sociedades

Si la Sociedad adquiere un vehículo para cederlo en uso al personal de la empresa, para la entidad tendrá la consideración de inmovilizado material, en tanto se trata de un elemento patrimonial destinado a su utilización duradera en la actividad de la misma. De acuerdo con lo anterior, si el vehículo es cedido al trabajador para fines privados, se trataría de una retribución en especie derivada de una relación laboral, que tendrán la naturaleza contable de gasto, figurando en la partida de gastos de personal de la cuenta de pérdidas y ganancias formando parte integrante de los resultados de explotación para la sociedad (se podrán registrar contablemente en la cuenta 649. ‘Otros gastos sociales’ del Plan General de Contabilidad),  y además como gasto de personal por el importe de la amortización del vehículo [1] cuando dicha utilización sea objeto de la consiguiente retribución en especie al trabajador (aunque sea también socio) será totalmente deducible y para el caso de cesión del vehículo al socio (que no sea trabajador) el valor de la retribución en especie sería en sede del socio una retribución de los fondos propios.

Ahora bien, si esa utilización no fuera gratuita y la entidad cobrara al socio ese importe no existiría retribución alguna a repercutir [2]

La Dirección General de Tributos [3] exige para la deducibilidad del  gasto de amortización, así como los demás ocasionados por el vehículo, que el elemento patrimonial tenga la consideración de inmovilizado afecto a la actividad y, en caso de utilización mixta, la parte proporcional de la amortización y demás gastos correspondientes al uso privado, no tendrán la consideración de fiscalmente deducibles.

Esto significa que debemos como sociedad, considerar como gasto del vehículo, sea en concepto de amortización sea en concepto de pago de cuotas, el 100%, en los casos de utilización exclusiva a la actividad empresarial o la parte porcentual que corresponda cuando la utilización sea susceptible de ser mixta: uso empresarial y uso personal.

Impuesto sobre el Valor Añadido

El artículo 95 de la Ley reguladora del impuesto establece, con carácter general, respecto a las cuotas soportadas por la adquisición, importación, arrendamiento o cesión de uso de vehículos automóviles de turismo que son utilizados en parte en la actividad empresarial, una presunción de afectación al desarrollo de la actividad empresarial o profesional en una proporción del 50%. Asimismo, en el supuesto de vehículos utilizados en los desplazamientos profesionales de los representantes o agentes comerciales, la presunción de afectación de los vehículos al desarrollo de la actividad empresarial o profesional se establece en la proporción del 100%

La presunción legal del 50% exime a la Administración tributaria de la carga de la prueba, esto es, de probar el grado afectación del vehículo a la actividad empresarial.

Nos podemos encontrar con los siguientes supuestos:

a) El empresario ha deducido un porcentaje de la cuota soportada  superior al 50% en vehículos puestos a disposición de empleados. En este supuesto, es el obligado tributario quien tiene que aportar los medios de prueba suficientes para acreditar el porcentaje de afectación superior al previsto en la presunción legal.

b) Si es la  Inspección quien propone considerar un porcentaje de afectación inferior al 50%, sobre ella recae la  actividad probatoria a tal efecto.

c) Tratándose de vehículos puestos a disposición de representantes o agentes comerciales, si el obligado tributario ha deducido la cuota de IVA soportada en un porcentaje inferior al 100 %, eso será lo que en principio pueda y deba deducirse. A titulo ilustrativo señalar que los vehículos  utilizados por visitadores médicos les son aplicables la presunción de afectación del vehículo al 100%, al equipararse la figura del visitador médico a la del agente o representante comercial.

Por lo que cabe entender que la parte de la cuota no deducida debe formar parte del mayor valor de adquisición sometida a amortización [4]. La excepción a esta regla, que permite una deducción del 100 % del IVA soportado por presumir el vehículo afecto totalmente a la actividad empresarial, son los:

  1. vehículos mixtos utilizados en el transporte de mercancías
  2. utilizados en la prestación de servicios de transporte de viajeros mediante contraprestación
  3. utilizados en la prestación de servicios de enseñanza de conductores o pilotos mediante contraprestación
  4. utilizados por sus fabricantes en la realización de pruebas, ensayos, demostraciones o en la promoción de ventas
  5. utilizados en los desplazamientos profesionales de los representantes o agentes comerciales (autónomos independientes, no trabajadores empresariales en nómina que realicen tales funciones)
  6. utilizados en servicios de vigilancia.

Pero la misma Ley del IVA se cura en salud cuando determina que “las deducciones a que se refieren las reglas anteriores deberán regularizarse cuando se acredite que el grado efectivo de utilización de los bienes en el desarrollo de la actividad empresarial o profesional es diferente del que se haya aplicado inicialmente”. El modo en que deberá realizarse es el siguiente: “sustituyendo el porcentaje de operaciones que originan derecho a la deducción respecto del total por el porcentaje que represente el grado de utilización en el desarrollo de la actividad empresarial o profesional”.

Así que para el caso en que consideremos hay una utilización exclusiva y total del vehículo para fines empresariales, y no se trate de ninguno de los tipos de vehículos relacionados anteriormente: el grado de utilización en el desarrollo de la actividad empresarial o profesional deberá acreditarse por el sujeto pasivo por cualquier medio de prueba admitido en Derecho.

No es fácil demostrar que cuando la empresa es titular de un vehículo de gama media-alta, este se utiliza para gestiones de la empresa exclusivamente, salvo que los trabajadores socios y administradores, y en particular quien figure como conductor habitual en la póliza del seguro, y, en general quienes son susceptibles de ser considerados como usuarios de dicho vehículo, tengan a su nombre otro de igual o superior gama, o que el vehículo de la empresa “duerme” todos los días en un aparcamiento cercano a la empresa, y es más o menos evidente la innecesaridad de que la empresa por su actividad necesite un vehículo de esas características de representatividad, prestaciones de accesibilidad (caso de los todo-terrenos), por ejemplo. Este no es un criterio escrito pero sí una argumentación coherente para alegar que el vehículo a nombre de la empresa está afecto plenamente.

Todos los criterios administrativos hacen referencia a que lo predicado sobre el gasto por la adquisición o por la utilización en el caso de renting o leasing, puede aplicarse en materia de deducción del IVA sobre todos los gastos que de la propia utilización del vehículo se derivan como combustible, reparaciones, mantenimiento, etc.


[1] BOICAC Nº 48

[2]  DGT V- 1469/07

[3] DGT V-145/08 , V-0199/08

[4] O su parte porcentual si es el caso, según la consulta a la DGT V-0199/2008

Imagen| Autobild, Fondos Cotizados

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