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Los ¿valores? transmitidos a las nuevas generaciones

Muchos nos hemos quedado sin aliento con el resultado de las elecciones en los Estados Unidos, al igual que el Brexit. Sin detenerme en las previsiones, más o menos pesimistas, sobre por dónde irán los derroteros de ese país y del mundo en el inmediato futuro, reflexiono sobre cómo los más jóvenes incorporan a su repertorio de conductas lo que han visto durante esas campañas.

 Quizá no somos del todo conscientes de cuánto hay de imitación mutua en la conducta que realizamos diariamente. Imitamos las modas, los gestos, las expresiones, de quienes tenemos cerca, y por supuesto de los personajes mediáticos que vemos en todas las pantallas. Las divas de la canción y los futbolistas lo saben bien. Y asimismo los contenidos “virales” se difunden en segundos por todo el globo, provocando un enorme efecto de mimetismo.

Estos repertorios de conducta contienen -aunque no nos demos cuenta de ello- una jerarquía de valores, es decir, una propuesta sobre lo que es mejor, más adecuado, más deseable y por lo tanto se imita para tener prestigio, aceptación de los demás, y en última instancia, para recibir cariño.

 Pues la campaña presidencial norteamericana, en particular por parte del candidato hoy electo, estuvo marcada por el populismo -recurso a simplificaciones, insultos, llamada al miedo y la ira, y por la construcción social del enemigo (inmigrantes, musulmanes, etc.)-. Los resultados en términos de fricciones sociales no se han hecho esperar.TRUMP

 Tendríamos que ser conscientes de que lo que los adultos HACEMOS es lo que los niños y los más jóvenes asumen como patrón de referencia, como auténtica jerarquía de cosas deseables y buenas para la persona. Los valores se transmiten únicamente con el ejemplo. Nada o muy poco de lo que digamos tiene el efecto de nuestras acciones, que tienden a ser imitadas.

Cada generación debe ser “conquistada” para los valores de la democracia, de la convivencia pacífica, del respeto de los débiles. Ningún ser humano nace ya educado para una ciudadanía respetuosa… ¡hay no sólo que educarlo, sino que conquistar su libertad para que QUIERA vivir así! Y eso no se hace sin respetar a esa persona a quien estamos educando, y viviendo entre los adultos esos valores de convivencia que deseamos transmitir. Las palabras “solidaridad”, “justicia”, “democracia”, están huecas y estériles si nadie las encarna realmente en el día a día.

 Un desafío enorme que tenemos en las manos, y que marcará el futuro de las democracias.

Vía|Leticia Soberón
Más información| Valores con el ejemplo
Imagen|Valores

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