Neurociencia 


Los trastornos del desarrollo del lenguaje

dislaliaCon mucha frecuencia las alteraciones del lenguaje son fuente de preocupación para padres, educadores y otros profesionales implicados.

El lenguaje es uno de los pilares fundamentales sobre los que se asienta el desarrollo cognitivo infantil. Las habilidades comunicativas son indispensables para desenvolverse en el mundo y para relacionarse con los demás. Además, el lenguaje es la principal herramienta de aprendizaje. En al menos 1 de cada 3 casos de consultas por dificultades escolares, suele estar implicado un déficit que afecta al lenguaje. Por todo ello, resulta de vital importancia detectar de forma precoz cualquier trastorno del lenguaje evitando así su importante repercusión.

A pesar de su importancia, los trastornos del lenguaje en el niño generan gran confusión, ya que a veces son difíciles de separar de los problemas de aprendizaje como en el caso de la dislexia, por lo que a menudo son infra-diagnosticados. Para complicar las cosas, no se dispone de una clasificación y conceptualización aceptada, así encontramos muy frecuentemente que un mismo trastorno recibe diversas denominaciones.

Los trastornos del lenguaje y la comunicación se definen como alteraciones en la comprensión o en el uso del lenguaje hablado y/o escrito. Su incidencia es de aproximadamente el 33% de la población con edades comprendidas entre los 5 y los 12 años y son más probables en niños que en niñas, con una proporción de 3 a 1.

Dentro de los trastornos que afectan a la comunicación vamos a distinguir entre los que afectan al habla (producción y articulación de los sonidos audibles del lenguaje) y los que afectan al lenguaje en sí (contenido del mensaje). Ambos tipos de trastornos no son excluyentes, por lo que un niño puede tener problemas tanto del habla como del lenguaje.

La clasificación más actual de estos trastornos se encuentra en el manual diagnóstico utilizado por la mayoría de los profesionales, DSM-5, que puede observarse en la siguiente tabla.

DSM-5

De esta forma tenemos dos trastornos que afectan al habla: el Trastorno fonológico (TF) que afecta a la articulación del lenguaje, por lo que el niño no pronunciará correctamente determinados fonemas o grupos de fonemas. Tradicionalmente se le ha conocido por el término dislalia. Por lo general no reviste gravedad y su intervención suele tener resultados muy positivos; y el Trastorno de fluidez también conocido como disfemia y que sustituye al término tartamudez. Este trastorno se caracteriza por un habla con tropiezos, bloqueos y repeticiones. Muchos niños, alrededor del 80%, presentan una recuperación espontánea de los síntomas.

En cuanto a los trastornos del lenguaje, todos quedan unificados en el Trastorno específico del lenguaje más conocido por sus siglas TEL.  Se le conocía tradicionalmente por el término disfasia. Consiste en una alteración en el desarrollo del lenguaje expresivo y/o receptivo en el contexto de un desarrollo normal de los demás aspectos. En la tabla siguiente  aparecen sus principales manifestaciones.

TEL

El TEL tiene una gran repercusión, sobre todo a nivel escolar y conductual, así los niños con TEL frecuentemente presentan dificultad en la lectoescritura, de aprendizaje, fatigabilidad por el esfuerzo, falta de motivación e interés por el estudio, baja autoestima, aislamiento social, rebeldía o conductas explosivas.

Se añade en esta reciente revisión de los trastornos de la comunicación, el de la comunicación social o pragmático para definir a un trastorno cuyas manifestaciones clínicas son: dificultad para el uso de la comunicación para propósitos sociales de forma que sea apropiada al contexto, dificultad para seguir las normas de una conversación, como respetar turnos, expresarse de otra forma o dar explicaciones adicionales si no se es entendido, o comprender significados no literales, ambigüedades, doble sentido o lenguaje implícito.

Por último me gustaría detenerme en la distinción, también muy importante, de si ante un problema de lenguaje, nos encontramos con un Retraso específico del lenguaje o con un trastorno establecido. La distinción es fácil desde el punto de vista conceptual, sin embargo no lo es tanto en la práctica clínica. En general hablaremos de retraso cuando el niño adquiere los patrones correctos del lenguaje sólo que de forma retrasada y consideraremos un trastorno, cuando existen alteraciones importantes en la adquisición del lenguaje, o cuando hayamos agotado la horquilla temporal en la que aún podemos pensar que estamos ante un simple retraso. En líneas generales, estamos ante un retraso si a los 16 meses el niño no ha iniciado palabras aisladas, o si a los 2 años no construye frases de 2 palabras. No obstante, muchos profesionales consideran estas entidades como un continuo, donde un niño que termina desarrollando un trastorno del lenguaje ya debutó con un retraso en la adquisición de éste.

Vía|

Artigas-Pallarés J & Narbona J. (2011). Trastornos del neurodesarrollo. Ed. Vigera.

Rosselli M, Matute E & Ardila A. (2010).  Neuropsicología del desarrollo infantil. Ed. Manual moderno.

Portellano JA. (2007). Neuropsicología infantil. Ed. Síntesis.

DSM-5 Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. (2014). Ed. Panamericana.

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