Historia 


Los Tercios, la costosa arma del Imperio Español

Son pocos los episodios de la historia militar española tan vívidamente grabados en el imaginario colectivo nacional como los Tercios, que dominaron durante años los campos de batalla de la Europa de la Edad Moderna.

Soldado tercios. Augusto Ferrer-Dalmau

Piquero, del Tercio 2º de Asturias. Este tercio fue organizado en el Principado de Asturias en 1690 para participar en la Guerra contra Francia

Famosos por su disciplina y su singular táctica de combate, los Tercios estaban formados esencialmente por soldados de infantería: arcabuceros y piqueros. El enemigo era recibido primero con una carga devastadora de disparos de mosquete, a algo más de cien metros de distancia, para continuar seguidamente disparando los arcabuces. Finalmente, los piqueros desplegaban sus picas, que al sobresalir un par de metros de la formación, creaban una coraza protectora que hacía estragos en el ejército atacante; llegado el caso, el piquero echaba mano de la espada y la daga para combatir cuerpo a cuerpo. Por si esto fuera poco, a todo ello hay que sumar la carga avasalladora de la caballería, que comenzaba ya con las primeras cargas de mosquete, provocando en no pocas ocasiones la desbandada enemiga, con la consiguiente matanza.

Inicialmente, los Tercios eran ejércitos profesionales formados por unos 3.000 hombres, a quienes se les pagaba en monedas de oro o plata, siendo que los soldados de los Tercios recibían una muy buena paga. Cuando la recibía. Y es que mantener tanta soldadesca resultaba un verdadero esfuerzo para las arcas imperiales.

Durante la época, España atravesaba un proceso inflacionario, originado por una producción agrícola que apenas alcanzaba a alimentar a 4/5 partes de la población, y una masiva migración a América. Esto conllevó la necesidad de importar víveres, lo cual generó una gran inflación.

Oficial tercios. Augusto Ferrer-Dalmau

Oficial del ejército español. Siglo XVII

Además de la inflación, tampoco faltaban problemas con el transporte de los sueldos. En primer lugar, porque en ocasiones los ingleses y holandeses asaltaban los galeones españoles cargados con el oro y la plata americanos, lo cual suponía por supuesto la pérdida de la totalidad de la carga. Además, para poder pasar dinero por territorio francés, había que pagar un peaje realmente costoso: por cada 150.000 escudos que enviaba el rey español, el francés se quedaba con 50.000, un tercio del total.  Y por si eso fuera poco, existía el problema de los bandoleros, que en casos como el del paso de la Valtelina, paso necesario para poder acceder al Ducado de Milán, estaban tan infestados de ellos  que las pérdidas ocasionadas por sus asaltos han sido cuantificadas por algunos historiadores en el 50%.

Todo ello hacía que la Corona no cumpliera con el pago de los sueldos estipulados. Por ejemplo, se llegó a deber a los soldados de la ciudadela de Amberes 106 mensualidades. Y por supuesto, los soldados querían cobrar, porque de ello dependía su sustento vital. Esto condujo a varios motines que, al no poder satisfacer las reclamaciones del pago, acababan con la brutal represión por parte del Rey, de manera que las protestas de la soldadesca solían terminar de manera trágica. Son varios los historiadores que afirman que los motines de los soldados de los Tercios hicieron más por la victoria de los rebeldes de Flandes que éstos mismos.

Así pues, podemos concluir que los Tercios, la institución militar española por excelencia, hubiera sido hoy en día inmediatamente suprimido por aplicación del principio de eficiencia y sostenibilidad financiera.

VÍA| Historia 16, nº 382 Febrero 2008

Imagen| “Piquero, del Tercio 2º de Asturias, apunte al óleo”. Augusto Ferrer-Dalmau. “Oficial. Ejército español. Siglo XVII”. Augusto Ferrer-Dalmau,  “Rocroi, el último tercio”. Agusto Ferrer-Dalmau

En QAH| Rubens diplomático; Olivares: El fin de la Hegemonía Hispánica, Mercenarios del emperador: Los lansquenetes alemanes del S. XVI; ¿Cuándo dejó de ser España una potencia mundial?; Hacia la modernidad. El ejército de los Reyes Católicos; Gonzalo Fernández de Córdoba, El Gran Capitán; ¿Qué era el Camino Español?

 

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