Cultura y Sociedad, Historia 


Los soldados invencibles de Stalin: mitad humanos, mitad simios

 

Dentro de la serie Animales que han hecho historia:

Ayer, pero hace 68 años, se conmemoraba un acontecimiento histórico relevante: La declaración de guerra de la URSS a Japón en 1945 y su posterior invasión de Manchuria, región del noroeste de China, tres meses después de la capitulación alemana que ponía fin a la II Guerra Mundial en Europa, aunque no el ansia expansiva de Stalin por el continente asiático.

Josef Stalin

Josef Stalin

Stalin fue un dictador soviético con ínfulas de delirios ocasionales. Su exagerada ambición al frente del gobierno soviético fue tal que se le ocurrió, durante la década de los 20 del pasado siglo, la creación de un ejército invencible, nunca visto hasta entonces: compuesto por soldados genéticamente modificados mitad hombres, mitad simios. El encargado de llevar a cabo tan extravagante proyecto sería el científico Ilya Ivanov, especialista en inseminación y en el cruce de caballos de carreras durante la etapa zarista.

La idea del genocida soviético, que parecía sacada del libro La isla del doctor Moreau de H.G. Wells, era crear un ejército de híbridos entre humanos y chimpancés con las mejores características de cada uno: la inteligencia humana combinada con la resistencia y capacidad física de los simios, insensibles al dolor. Pasarían a los anales de la Historia, como ya lo habían hecho los hoplitas griegos, las legiones romanas o los tercios españoles.

Unos años antes, Ilya Ivanovich ya había conseguido obtener el zurrón (una mezcla entre vaca y bisonte), o el zedonk (híbrido entre cebra y burro). Este biólogo era el hombre elegido por Stalin. En 1925, Ilya había obtenido el permiso del Instituto Pasteur de París para experimentar con chimpancés en Kindia (Guinea Francesa) Aquel proyecto obtuvo respaldo económico de Moscú. 200.000 rublos de la época. Casi nada.

Un simpático chimpancé

Un simpático chimpancé

En esta ocasión, el experimento consistía en inseminar a hembras de chimpancé con esperma humano, pero, tras varios intentos, no hubo ningún resultado. Ilya decidió probarlo a la inversa… Inseminaría a mujeres con esperma de chimpancés. Aquello ya era demasiado y las autoridades francesas le revocaron el permiso. El científico regresó a Rusia, que todavía creía en su proyecto, y prosiguió con sus trabajos en Sujumi (Abjasia), donde las autoridades rusas habían creado en Georgia un campo experimental con primates.

Para continuar con sus experimentos en Sujumi, Ivanov contaba con un chimpancé y cinco mujeres que se habían ofrecido “voluntarias”. Antes de poder inseminar a las mujeres, el chimpancé murió. Ilya cayó en desgracia y fue condenado al exilio en 1931, a la república de Kazajastán. Un año después murió tras caer “en una plataforma ferroviaria congelada”, según relataron las fuentes oficiales.

En los años setenta, apareció Oliver, un chimpancé casi humano, que se pensó que podría ser un híbrido. No fue así, pero era un tanto especial.

 

En colaboración con QAH| Lugares con historia

Vía| Nunca aprendí la historia de los reyes godos; Javier Sanz.

Imágenes | Biografiasyvidas.com y Vikifaunia.com

 

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